‘Riesgo país’ y ‘riesgo político’

Escribe Jacyn

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Mientras Luis Caputo se fotografiaba en una heladería junto a Pilar Ramírez, la delegada de Karina Milei en territorio porteño, el ´riesgo país´ -la diferencia entre la tasa de interés que paga Estados Unidos por endeudarse y la que paga Argentina- se disparaba por encima de los 500 puntos básicos, acumulando una suba del 18 % en el mes.

Un aumento de la tasa de los bonos norteamericanos a largo plazo había provocado ´reacciones´ en todos los mercados de deuda del continente, pero fueron prácticamente insignificantes en comparación con el caso argentino. En esta oportunidad, los ´factores exógenos´ lo que hicieron fue echar luz sobre una tendencia presente: la completa incertidumbre de la clase capitalista frente a la posibilidad de reelección de Milei. “El mercado está intentando calibrar un poquito mejor el riesgo electoral", recogió La Nación entre consultores financieros. "Estaba demasiado optimista descontando la reelección en un 80%, lo cual parecía elevado respecto de lo que veíamos en encuestas, mercados de apuestas y hasta sentido común” (sic) (LN, 19/8). Para ilustrar, mientras el ´riesgo país´ de Ecuador pasaba de 431 a 433 puntos básicos y el de Bolivia se contraía de 409 a 386, el de Argentina saltaba de 413 a 511 puntos básicos. Esto desmiente la versión ´libertaria´ que atribuye exclusivamente los problemas de la economía argentina a la guerra de Estados Unidos con Irán. La disparada del ´riesgo país´ también fue acompañada por una caída de la cotización de las empresas argentinas que cotizan en Wall Street -del orden del 3/4 %- y del Merval. Para confirmar que esta es la tendencia de fondo, el gobierno sólo pudo renovar el 34% de letras atadas al dólar que vencen este mes por otras que ofrecía con vencimientos en septiembre y octubre. "Se trata de una movida que, para los analistas, puede provocar nuevos episodios de volatilidad en el mercado como los de fin de julio, que obligaron a la gestión libertaria a sacrificar dólares de sus ahorros para atenuarlos" (LN, 19/8). La corrida contra el peso ha dado la señal de largada.

Los capitalistas han tomado nota del deterioro político del gobierno. Cuando el oficialismo se lanzaba a redoblar la apuesta y afirmar su agenda parlamentaria, en una misma semana chocó con el desaire de los ´aliados´ en el Senado, que lo obligaron a recortar el proyecto de "ley de inviolabilidad de la propiedad privada" bajo una intensa presión popular; sufrió dos huelgas macizas -de docentes y ´prácticos´ navales- que le pasaron el trapo al dispositivo antihuelgas de la ´contrarreforma laboral´; y protagonizó un estentóreo fracaso en las elecciones municipales de Santiago del Estero. Una semana después, el gobierno pasó a admitir "dificultades para avanzar con las reformas clave" (LN, 18/8).

La agencia Bloomberg advierte que "el creciente desempleo es la mayor amenaza política para Milei en la Argentina". Algo similar hizo la ´amiga´ de Milei Kristalina Georgieva en su reciente paso por el país. Avisó que no habría refinanciación ni fondos frescos por parte del FMI y recomendó una devaluación y menores tasas de interés, desautorizando al ´plan financiero´ que dibujó Caputo e incluso contradiciendo el corazón de su programa económico. Detrás de estos señalamientos, se advierte la preocupación de los principales círculos capitalistas frente a la posibilidad de una rebelión popular, una tendencia latente que anida en el derrumbe de salarios, jubilaciones y de la actividad económica y en el recorte brutal de prestaciones sociales del Estado (subsidio al desocupado, discapacidad, medicamentos). Pero el gobierno ha ratificado la política ‘deflacionaria’ “hasta que la inflación converja con los niveles internacionales” (Santiago Bausili, presidente del Banco Central). Pero mientras la inflación en "niveles internacionales" promedia entre el 3 y 4 % anual, aun en medio de la guerra y del bloqueo del estrecho de Ormuz, en Argentina no desciende del 1,5 - 2 % mensual, subvaluada, porque es mucho mayor en el segmento de los servicios (energía, transporte) con tarifas reguladas, que promedian por encima del 5 % mensual, y se calcula con una incidencia menor en la canasta familiar. Los salarios, en cambio, han caído en términos reales –según la medición que se tome- entre 10 y 20 % desde 2023. Esto es lo que ha disparado el endeudamiento familiar a tasas de usura. Aunque se ponga el acento interesadamente en que el nivel de mora no afecta la estabilidad bancaria y se concentra en el segmento ´desregulado´ de las fintech, es un flagelo para millones de trabajadores. Este es el combustible que alimenta las ´dudas´ de los capitalistas que comenzaron a desarmar posiciones en activos financieros argentinos con más de un año de anticipación a las elecciones.

Las medidas del gobierno como habilitar los préstamos en dólares a empresas -con la expectativa, supuestamente, de hacer más atractiva la tasa de retorno en dólares para los depositantes- ha sido un fracaso anunciado, en tanto dominan los vaticinios de una devaluación y el riesgo de un ´descalce´. La ´oposición´ -peronista y ´aliada´- ha comenzado a tomar recaudos para evitar que se precipite un colapso del experimento Milei.

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