Una malvinización bajo la égida del imperialismo norteamericano

Escribe Marcelo Ramal

Los límites insalvables de los nacionalistas y de los pseudo antiimperialistas.

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Los anuncios de Milei sobre Malvinas no han provocado la menor zozobra en el capital financiero. Nadie lo consideró motivo para retirar a sus capitales de la especulación o siquiera esbozar una queja. Dos gigantes del mercado de servicios petroleros, Halliburton y Schlumeberger, con trabajos en Vaca Muerta, aseguraron que no piensan incursionar en las plataformas del Atlántico Sur. En cuanto a las empresas directamente afectadas, la israelí Navitas y la inglesa RockHopper, han señalado que continuarán sus trabajos bajo el amparo de sus contratos.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel ha reclamado en X que su Estado “reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”. Ha sido una réplica a las declaraciones del gobierno británico a favor de los “dos estados”. En Argentina, el mega empresario sionista Eduardo Elsztain, un accionista minoritario de las Falklands Company, el principal conglomerado de intereses capitalistas locales en las islas, la definió, sin temor al ridículo o al cinismo, como una “contribución a la soberanía argentina en las islas”.

Milei ha dado vuelta la agitación malvinera contra su gobierno, a partir del Mundial, para convertirla en un refuerzo de la dominación norteamericana en el Atlántico Sur; metió la banana de nuevo en la cáscara, convirtiendo a una reivindicación nacionalista, sin sustancia social, en un nacionalismo reaccionario al servicio del imperialismo. Descubrió el carácter dual del nacionalismo, cuando se le quita su contenido de clase, Milei le ha ofrecido a Trump la agitación nacional y popular de Malvinas para su disputa interimperialista con sus rivales internacionales y para quedarse con aguas, territorios y puertos ajenos. El Cronista dice que el costo de la base naval de Ushuaia -400 millones de dólares- es mucho más elevado que el dinero presupuestado con ese fin - sólo la cuarta parte. Ravier, el vocero presidencial, se apresuró a prometer que la obra será llevada adelante “100% por capitales argentinos”, cuando es un secreto a voces el financiamiento norteamericano. El mismo diario revela que la obra naval es suplementada por partidas para el Ejército y para la SIDE. La “invocación a la defensa nacional y el nacionalismo serán la coartada para un reforzamiento represivo. Santiago Caputo ha acusado de “agentes británicos” a los que critican la operación política malvinera de los liberticidas. “Hay que marcarlos”, subrayó.

La manipulación malvinera del gobierno desnuda las limitaciones insalvables del nacionalismo, que no se reduce a defender la independencia nacional sino los privilegios nacionales contra otras naciones. El nacionalismo territorial de Milei apunta a proyectar a Argentina a uno de los bloques imperialistas en disputa, como el de los nac&pop al de sus rivales; no hay una muralla que se interponga entre el nacionalismo anti-imperialista del que colabora con el imperialismo – basta mirar lo que devino el chavismo venezolano. No comporta un choque con el imperialismo ni con el capital extranjero. La operación de Milei, expuesta en una forzada Unidad Nacional con los pagadores seriales de la deuda pública con la sangre de los trabajadores, denuncia una tentativa fascista.

Los “malvineros” de la oposición peronista o de izquierda aseguran que Milei “no cumplirá” con la recuperación de las islas; los K y el FITU, tampoco. Todo esto es demagogia electoral de baja graduación; dicen que Trump “no reconocerá” los derechos argentinos., como si estuviera dispuesto a reconocer algún otro que los del imperialismo norteamericano. El ‘kukismo’ y el ‘zurdaje’ no pasan un examen PISA de lucha de clases. Nunca nadie ha planteado liberar Malvinas de los ingleses por vía revolucionaria; la ‘mejor’ propuesta ha llevado siempre 30 años de ‘soberanía compartida”. Juan Grabois ha aplaudido el “giro de Milei”. Pero Milei (y Trump) no defienden los “intereses argentinos”, sino las apetencias estratégicas del Pentágono en el Atlántico Sur. Todo ello es parte parte del entramado de la guerra imperialista internacional; sobre esto, la ‘izquierda’ hace mutis por el foro. De nuestra parte, denunciamos la operación reaccionaria puesta en marcha por Milei, su carácter proimperialista y fascsitizante. En oposición a la agitación patriotera, de derecha y de “izquierda”, convocamos a la unidad socialista internacional de los trabajadores para que la Tierra sea la Patria de la Humanidad.

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