Escribe Joaquín Antúnez
Detrás del ataque contra Mbappe, Vinicius Jr. y Konate y la "solidaridad con Ceuta".
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La sexta fecha del torneo de primera división española, La Liga, atravesó en la noche del martes 15 de septiembre una de sus mayores polémicas por motivos extra futbolísticos.
Los equipos Real Madrid y Elche iban a disputar su encuentro en el estadio del equipo valenciano y habían acordado ingresar al campo de juego luciendo una camiseta blanca con la inscripción “Todos somos caballas”. Esta acción se viene repitiendo en todos los encuentros disputados en territorio de la comunidad valenciana, desde el pasado 11 de septiembre, como una muestra de apoyo a la ciudad anexada de Ceuta tras la crisis migratoria de julio pasado. La iniciativa lanzada es impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), al frente de la cual se encuentra Vicente Boluda Fos, uno de los empresarios más influyentes de la Comunidad Valenciana, presidente de Boluda Corporación Marítima y de la asociación empresarial desde 2011. La polémica tuvo como protagonista a tres jugadores del equipo madrileño y figuras de primer nivel internacional, Kylian Mbappe, Vinicius Jr. y Ibrahima Konate. Estos utilizaron la camiseta doblada por la mitad para tapar la inscripción y se la quitaron inmediatamente después de los saludos y fotos protocolares.
La incógnita por esta decisión fue despejada en la noche del miércoles 16 de septiembre, cuando el propio Mbappe mantuvo una entrevista con el medio deportivo AS y allí declaró que no se encontraba cómodo utilizando dicha camiseta porque dejaba de lado la situación acuciante de miles de inmigrantes. El jugador del Real Madrid aseguró que se encuentra del lado del pueblo de Ceuta, pero señaló que todas las personas la merecen la misma preocupación y respeto, por lo que se sentía inclinado a nombrar a los miles de inmigrantes que atraviesan una situación calamitosa. Los jugadores Vinicius y Konate no se han expresado públicamente, pero comparten una historia de inmigración y antepasados esclavizados. Su decisión fue vista como un mensaje de antirracismo y una queja por la situación colonial del enclave español ubicado en territorio africano.
Previamente, el único club que se había opuesto a utilizar esta camiseta fue el Barcelona. El equipo catalán aseguró que esta iniciativa privada era contraria a sus lineamientos institucionales, aclarando que respetaba a los clubes y jugadores que decidieran utilizar el mensaje. Según el diario El País (17/09), “el Barça entiende igualmente que dicha campaña es, sobre todo, una medida de presión de la asociación valenciana en favor de alguno de sus asociados con intereses en Ceuta”.
La actitud de los jugadores madrileños desató una ola de ataques de parte de los partidos de derechas, Partido Popular y Vox, que acusaron a los jugadores de ir “en contra de los españoles” y de protagonizar una “vergüenza”. Estas opiniones fueron secundadas por el presidente de La Liga, Javier Tebas, quién recriminó a los jugadores por su actitud. La única voz oficial favorable a los jugadores fue la del sindicato de jugadores. Su presidente, David Aganzo, declaró: “no pueden recibir una camiseta de cualquier manera. Es un tema de coordinación y, claro, de libertad de expresión” (El País, 17/09).
Un caso diferente envolvió al marroquí Ez Abde, quien sí participó en el acto organizado días antes en el partido que enfrentó al Villarreal y al Betis, luciendo la camiseta junto al resto de compañeros. Tras difundirse las imágenes, recibió numerosas críticas e insultos en redes sociales procedentes de usuarios marroquíes.
Las declaraciones, contundentes, del astro francés Mbappe dejaron al desnudo la finalidad política de una campaña abrazada por la derecha política y secundada por el gobierno de Pedro Sánchez.

