Escriben Julián Asiner y Daniela Magoc
Miércoles 23 de septiembre, a las 11 horas, nos movilizamos desde el Obelisco a Bolívar 1.
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Este 23 de septiembre residentes de los hospitales que dependen del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realizarán un paro y se movilizarán desde el Obelisco al Ministerio de Salud de la CABA impulsando el reclamo de una recomposición salarial urgente. La medida votada el 19 de septiembre fue refrendada este lunes en una nueva asamblea con participación masiva. Al momento confirmaron su adhesión, residentes de distintas disciplinas de 17 hospitales, y la lista se va ampliando a medida que transcurren las horas. Durante la jornada del 23, además, se realizará una nueva asamblea para definir cómo continuar.
El paro y movilización de los residentes viene acompañado de iniciativas de organización en distintos hospitales y centros de salud por el salario y mejores condiciones laborales. El pliego de reivindicaciones incluye el rechazo a las medidas discriminatorias por parte del gobierno de Jorge Macri y su ministro Fernán Quirós contra ciudadanos extranjeros y de la provincia de Buenos Aires, a la imposición de ritmos de trabajo que atentan contra la calidad de atención por medio agendas digitales, así como la necesidad de mejoras de las condiciones edilicias y la exigencia de protocolos y medidas de prevención ante situaciones de emergencia. Es lo que vienen llevando adelante los trabajadores de los CeSACs, el Hospital Penna, el Hospital Moyano y otros tantos que buscan autorganizarse, promover acciones de lucha, reunir al conjunto de las diferentes profesiones y coordinar con los residentes, sorteando incluso las trabas que el mismo sistema de control de las agendas impone.
Lo que distingue a la jornada del 23 es que se trata de un paro y una acción de lucha autoconvocadas, definidas de manera autónoma, a partir del mandato de asambleas de hospitales y con independencia de la actitud que terminen adoptando las direcciones sindicales del sector. Es un método que se diferencia de la suma de “exigencias”, con las que las direcciones izquierdistas suelen acompañar la inacción de las burocracias sindicales. Por su objetivo de conquistar una recomposición salarial, su alcance es común a todos los trabajadores de la salud de la ciudad y por eso debe ser el puntapié para reactivar la lucha y las autoconvocatorias en el conjunto de la salud pública.
Los sindicatos que nuclean a los trabajadores de la salud y a los propios residentes han evitado pronunciarse hasta el momento sobre la medida de fuerza, ignorando que esa es precisamente su única razón de ser. Deberían acompañar la medida convocando a todos los trabajadores a movilizar y decretar un cese de actividades para poder hacerlo, pero sus direcciones tienen compromisos con el gobierno y con las patronales de la salud y temen antes que nada a la irrupción de un movimiento que escape a su dominio. Saben, por experiencia, que cualquier movilización profunda cuestiona rápidamente su lugar como dirección de los trabajadores.
Hagamos de la jornada del 23 una oportunidad para recorrer todos los servicios de los hospitales, impulsar las medidas de lucha, votar delegados, reclamos y acciones de continuidad. Promovamos la participación de todos los efectores, sumando a trabajadores de planta sin distinción de profesión o sindicato. Vayamos a la conquista de un salario mínimo inicial igual al costo de la canasta familiar para todos los trabajadores de la salud pública.

