Escribe Julián Asiner
Un nuevo inicio para las autoconvocatorias en salud.
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La asamblea de residentes de CABA votó organizar un paro con movilización al Ministerio de Salud porteño para el próximo miércoles 23 de septiembre. La asamblea sesionó precedida por dos mandatos importantes de los hospitales pediátricos. El Hospital Elizalde (ex Casa Cuna) y el Hospital Gutiérrez habían votado impulsar un paro de características autoconvocadas, es decir, con independencia de la conducta que siguieran las direcciones de los sindicatos del sector. El objetivo: emplazar al gobierno de Jorge Macri y Fernán Quirós a dar una respuesta frente al derrumbe salarial que afecta a todos los trabajadores de la salud de la ciudad.
Como ya explicamos en estas páginas, la reacción de los residentes de Pediatría fue detonada por renuncias masivas, luego de que el triunfo de la lucha del Garrahan y la inacción de los sindicatos burocráticos porteños dejara a los profesionales dependientes del gobierno de CABA con un salario de bolsillo un 35% inferior. Los residentes lo resumieron de esta manera: una hora de trabajo de un médico o profesional porteño equivale a cuatro alfajores, 6.250 pesos.
De acuerdo a los cálculos de la asamblea, un residente trabaja entre 70 y 80 horas por semana, incluyendo varias guardias de 24 horas. Por contrato de exclusividad y por falta de tiempo libre, no puede asumir otros empleos. Así, está condenado a un salario que bordea la línea de pobreza. Una encuesta realizada en varios hospitales relevó que los residentes destinan entre un 50 y 70% de su sueldo para gastos fijos (alquiler, servicios, expensas, etc.). Muchos declararon que debieron endeudarse para solventar la residencia, toda vez que la canasta familiar de CABA se ubica en 3,6 millones de pesos, el doble de su salario actual.
La determinación de los residentes de autoorganizarse en asambleas y resolver medidas de fuerza de manera independiente es una bocana de aire primaveral, fresco y potente, que deja en ‘orsai’ a todas las ‘agendas’ diseñadas por las direcciones sindicales burocráticas. El ‘como si’ de los aparatos sindicales conduce a la nada, la dilación perpetua de las reivindicaciones y la renuncia a reunir la fuerza de los trabajadores. El método de la huelga activa, con movilización y continuidad debatida a partir de mandatos de asamblea vuelve, por el contrario, a concentrar la energía de los trabajadores y reabre una perspectiva para todo el movimiento de la salud.
La tarea, ahora, es darle difusión y amplitud a la acción de las residencias de Pediatría, sorteando todas las barreras disciplinares y diferencias contractuales. Desde los administrativos a los profesionales de planta permanente, todos los trabajadores de la salud comparten el retroceso de las condiciones de trabajo que denuncian los residentes. La conducción de Médicos Municipales, por el contrario, decidió ignorar la iniciativa de las residencias, mientras que Federación de Profesionales propuso una reunión tardía, tras su próximo congreso agendado para el 8 de octubre. Tras la ‘nada misma’ del congreso anterior, es evidente que el único propósito de la dirección de la Federación para este nuevo llamado al vacío es desresponsabilizarse frente a su obligación de asumir acciones de lucha.
En estas circunstancias, la asamblea de residentes consideró inoportuno adherir a la marcha convocada por Mirian Bregman para este sábado. Ante la insistencia de los militantes del PTS y del Partido Obrero oficial de imponer esta agenda paralela, los residentes votaron en contra de participar, considerando que la marcha no tenía consignas claras (una ‘bronca’ sin contenido de clase) y que colisionaba con los mandatos impulsados por los hospitales pediátricos. No dejó de llamar la atención que la dirección peronista-izquierdista de Federación de Profesionales, que se opone a parar por el salario de los trabajadores de la salud, se mostraba dispuesta a encolumnarse en esta procesión de características pre-electorales.
La asamblea de residentes y su paro con movilización no son un rayo en cielo sereno. Otras asambleas vienen reagrupando a los trabajadores de la salud pública, como ocurre con los profesionales del primer nivel (CESaCs) u hospitales como el Moyano o el Penna. Generalicemos las recorridas, reuniones y asambleas en estos días en todos los hospitales y centros de salud, para unificar un pliego común de todos los sectores y que el paro y la movilización del próximo 23 de septiembre sea un reinicio para las autoconvocatorias en salud. La acción directa y la organización independiente de los aparatos burocráticos asimilados al Estado son la vía para que los trabajadores derrotemos a los gobiernos reaccionarios y logremos la conquista de nuestras reivindicaciones.

