Milei avanza con la destrucción universitaria, pero se abre paso a un escenario huelguístico

Escribe Anahí Rodríguez

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Milei dejó a un lado la motosierra para pasar la aplanadora sobre las Universidades Nacionales, con un proyecto de Presupuesto 2027 de súper-ajuste. Al mismo tiempo, convocó a una paritaria que terminó siendo una formalidad para presentar como cumplimiento de la cautelar impulsada por el juez Martín Cormick: ofreció 0% de aumento salarial.

Como respuesta a este desplante, el Frente Sindical de Universidades Nacionales -CONADU, CONADU Histórica, CTERA, FAGDUT, FATUN, UDA y FEDUN- convocó a un paro para el viernes 18 y el martes 22 de septiembre. Por su parte, el CIN definió el 15 de octubre como fecha para una nueva marcha federal universitaria.

Por su parte, el ala sindical vinculada a Yacobitti -FEDUBA, APUBA, ADUBA y UTE- definió un esquema de 23 días de paros rotativos en la UBA. La medida fue rápidamente presentada por los medios como un paro que prácticamente se extiende durante un mes, aunque en realidad se trata de paros de 24 horas rotativos en cada Facultad o centro universitario.

Las burocracias sindicales están operando, mediante este esquema, frente al enojo generalizado entre los trabajadores docentes y no docentes, para contener un proceso de huelga general en las Universidades.

CONADU impulsó una consulta en todas las universidades desde el lunes 14 hasta el viernes 18 de septiembre, para que los docentes voten en urnas en cada universidad y decidan cómo continuar. Algunos docentes han caracterizado esta iniciativa como una maniobra para evitar la convocatoria a asambleas y el debate colectivo. Lo concreto es que, si bien todavía se desconoce el resultado general de la consulta, en distintos lugares se ha expresado un sector importante de la docencia a favor del paro por tiempo indefinido. No se trata solamente de lo ocurrido en COAD Rosario y ADIUC Córdoba, donde esta moción viene recorriendo las últimas asambleas, sino de una tendencia que comienza a expresarse en distintos ámbitos de la docencia universitaria. CONADU Histórica convocó para mañana, viernes 18 de septiembre, a un Plenario de Secretarios y Secretarias Generales para decidir cómo continuar.

Presupuesto de ajuste

Milei presentó ayer un proyecto de Presupuesto de alrededor de $ 7,35 billones para las Universidades Nacionales, mientras que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) había elaborado una propuesta de $ 11 billones solamente para el funcionamiento universitario. A esa cifra se sumaban otros $ 7,086 billones destinados a becas Progresar, infraestructura y ciencia y tecnología.

El presupuesto completo presentado por Milei no alcanza ni siquiera para cubrir la masa salarial de los trabajadores docentes y no docentes, mucho menos para sostener edificios, servicios, insumos, hospitales universitarios, investigación, extensión, equipamiento y becas estudiantiles.

Según los cálculos presentados por la Comisión de Asuntos Económicos del CIN, se necesitarían al menos $ 8,368 billones para cubrir los salarios. Es decir, más de un billón de pesos por encima del crédito total de $ 7,349 billones que el Gobierno pretende asignar al conjunto del sistema universitario. El propio CIN advirtió que, si ese presupuesto del Gobierno fuera aprobado, las Universidades Nacionales no podrían abrir sus puertas en 2027.

El problema no se limita al Presupuesto 2027. También están los salarios actuales y la deuda acumulada durante los años anteriores. El 21,3 % otorgado a partir de la maniobra que terminó con la firma del acta entre las burocracias y el CIN no alcanzó a recuperar ni siquiera una mínima parte de la caída histórica que vienen sufriendo los salarios universitarios.

El proyecto de Presupuesto y la paritaria sin aumento salarial despejan cualquier expectativa de que el Gobierno vaya a reconocer una parte de la enorme deuda salarial acumulada.

Frente a este escenario, comienza a abrirse paso una perspectiva de profundización de la lucha universitaria. El problema ya no es solamente cuánto se pierde de salario mes a mes, sino qué condiciones existen para sostener el funcionamiento de las Universidades Nacionales durante 2027.

Cómo continuar

La discusión no puede quedar limitada a las conducciones sindicales, que hasta ahora han decidido el esquema de paros por arriba de manera aislada, rutinaria y desgastante. El escenario exige poner en pie asambleas por abajo en cada universidad, debate entre docentes, estudiantes y no docentes; y la construcción de un proceso de rebelión universitaria que abra paso a un proceso huelguístico latente en todas las casas de altos estudios.

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