Escribe Pablo Busch
Se devela el objetivo real del “golpe judicial".
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Los medios han consignado la firma de un convenio por empresa entre la intervención de la UOM y FTN Motors (razón social en Argentina de la automotriz china Foton) que está instalando una fábrica en Campana en sociedad con el grupo nacional Corven. La intervención habría aceptado la implementación de un Banco de Horas, que no había sido aceptada anteriormente por la conducción de Abel Furlán. La liquidación de la jornada de 8 horas y del derecho al pago de horas extras, se concreta en un “trámite exprés” bajo la gestión del interventor Alberto Biglieri.
Biglieri, el interventor del gremio, presta un servicio considerable a los objetivos de las patronales y el Gobierno. Ayer se formalizó su candidatura, avalada por el gobierno de Milei, para el Consejo de la Magistratura. El rediseño fascista de las relaciones del trabajo está intrínsecamente ligado al rediseño fascista del Poder Judicial de la Nación, pactado entre mileistas y kirchneristas. El Banco de Horas se trata de la primera acción relevante de la intervención, fuera de haber designado a ex funcionarios que responden a Caló a cargo de las decisiones financieras de la UOM -en reemplazo de la empresa USEM, que respondía directamente a La Cámpora.
El acuerdo FTN-UOM establece la inauguración de un banco de horas por 36 meses, con un máximo de 200 horas, compensación dentro de doce meses, jornada efectiva no superior a las 10 horas diarias ni 48 semanales, descanso mínimo de 12 horas entre jornadas y 35 semanales, registro digital individual, control de una comisión mixta, preservación íntegra del salario y exclusión de licencias, vacaciones, enfermedad, accidentes y actividad gremial». Un calco de los acuerdos de Banco de Horas suscriptos por el SMATA con Mirgor y Renault.
El Banco de Horas barre de facto la jornada de 8 horas. La demanda extra de trabajo se compensa con jornadas reducidas ante una baja de la producción. Las empresas crean un acumulador de las horas trabajadas en exceso durante los picos de producción y las devuelven como francos cuando la demanda cae, evitando así pagar los recargos del 50 % o 100 % estipulados por la ley tradicional a las horas extras. El Banco de Horas es un refuerzo gigantesco del poder del capital que tiene la potestad de, en unos casos, reducir la jornada, y en otros, de alargarla, sin el límite de la jornada de 8 horas. Le ahorra a las patronales el costo de ampliar la cantidad de trabajadores durante los picos de producción, aumentando la extracción de plusvalía sobre el personal existente. El descanso de los obreros es entregado a los designios de las necesidades del capital. Los Bancos de Horas se imponen en un contexto en el que el aumento extraordinario de la productividad del trabajo se contrapone con salarios por debajo del mínimo que permite la reproducción de la vida del trabajador y su familia.
El documento prevé que "los saldos a favor del trabajador deben compensarse o abonarse" mientras que "los saldos a favor de la empresa se extinguen al vencer el período o al finalizar el contrato y nunca pueden descontarse de salarios o indemnizaciones". Como ocurre desde los años 90, los Bancos de Horas borran del lenguaje de los obreros las horas extras.
A casi 120 días de su designación, los interventores terminan poniendo en evidencia los objetivos reales de la destitución de la conducción de la UOM. Faltando sólo dos meses para vencerse el plazo de la intervención judicial del Sindicato, no hay ningún indicio de que se convoquen las elecciones de la Seccional Zárate-Campana que dieron origen a la intervención del gremio. La intervención no venía a subsanar el proceso electoral de la UOM, si no a destrabar los objetivos de las patronales de la seccional: imponer el Banco de Horas y las condiciones de la Contrarreforma Laboral. Como dijo un delegado de Siderca en estas mismas páginas, “el sueño de Techint es imponer el Banco de Horas en todas sus plantas”.

