Escribe Lucas Giannetti
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Diputados libertarios llevaron a cabo un nuevo acto de reivindicación de la última dictadura militar al organizar, en la Cámara de Diputados, la presentación de un libro en el que escriben genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad. Una de las activistas pro impunidad señaló que "la presentación de este libro en el Congreso de la Nación tiene un significado muy importante. Es un espacio donde hoy podemos hablar y dar a conocer una parte de nuestra historia que durante los gobiernos kirchneristas no hubiera tenido lugar" (Página 12, 24/9).
La organización del evento corrió por cuenta del diputado tucumano Federico Agustín Pelli, por La Libertad Avanza, que reivindicó su paso por el Colegio Militar de la Nación. También fue de la partida el obispo castrense Santiago Olivera, detractor sistemático de los juicios por crímenes realizados 50 años atrás.
La presentación del libro "Larrabure: voces para el reencuentro" se realizó el martes pasado en el Anexo A de la Cámara de Diputados, en donde se hicieron presentes "destacados" miembros de la "familia militar". Entre ellos se encontraba Cecilia Pando, quien hace 15 días atrás se hizo presente en el Ministerio de Justicia con un pliego de condiciones a favor de los condenados por crímenes contra la humanidad. El libro es una compilación realizada por el general José Luis Figueroa, expresidente del Foro de Generales Retirados, asiduo visitante de los genocidas que aún continúan encarcelados. En sus redes sociales, Figueroa reclama insistentemente que "dejen de perseguir a los jóvenes oficiales y suboficiales de los '70". (ídem)
El libro en cuestión es una recopilación de 48 textos que, en su mayoría, son de autoría de familiares del coronel Argentino del Valle Larrabure, quien el 11 de agosto de 1974 fue tomado prisionero por el ERP, luego de la toma de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de la ciudad de Villa María, Córdoba, por parte de la organización armada. En agosto de 1975, su cuerpo fue encontrado en un camino de las afueras de Rosario. Desde el ERP explicaron que se había ahorcado, pero la familia insiste en que fue asesinado y busca reabrir una causa para sentar en el banquillo a los militantes de los '70, lo que fue rechazado por la Corte meses atrás.
Entre los escribas que figuran en el libro se encuentran Horacio Losito y Eduardo Cardozo. Losito recibió, en 2009, una pena de 25 años de prisión por delitos cometidos en Corrientes, lo que provocó la ira de Cecilia Pando, que amenazó con degollar al entonces secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. En 2023 Losito fue condenado a perpetua por los crímenes cometidos en la masacre de Margarita Belén. La "familia militar" y miembros de LLA lo consideran un héroe de Malvinas, lo que les sirvió de justificación para realizarle un homenaje en el Regimiento de Apóstoles y otro en el Senado. Por su parte, Cardozo se encuentra preso a perpetuidad en la Unidad 34 de Campo de Mayo, una cárcel VIP para los genocidas, por su vinculación en el secuestro de la modelo Marie-Anne Erize, ocurrido el 15 de octubre de 1974 en la ciudad de San Juan, en la que el represor prestaba servicios en el Regimiento de Infantería de Montaña 22.
El libro también recoge textos del ex carapintada Aldo Rico y de Eduardo Riggi, excamarista de Casación Penal que "participaba en los chats con abogados y amigos de los represores, que salieron a la luz gracias a una presentación judicial de la diputada Lourdes Arrieta tras la visita de un grupo de legisladores libertarios al penal de Ezeiza." (Página 12, 24/9) Quien ofició de anfitrión del acto de "memoria completa" fue Arturo Larrabure, hijo de Argentino, que estaba flanqueado por Silvia Ibarzábal, ambos asesores en materia de derechos humanos del Ministerio de Defensa, y en su momento brindaron su apoyo público a la visita de los diputados a los represores y abogaron por la prisión domiciliaria de los pocos que aún están en las cárceles. En 2006, Arturo Larrabure fue parte de un grupo que abogó por una amnistía general cuando se estaban reabriendo los procesos por crímenes cometidos durante la dictadura. (ídem) Larrabure hijo también incide en el espacio de la Memoria de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en donde oficia de consultor del director del museo Fernando Vedoya.
La seguidilla de actos y reuniones llevados adelante por los miembros de la "familia militar" y sus personeros políticos persigue un claro objetivo: la excarcelación de los genocidas que aún se encuentran presos e imponer la agenda de "memoria completa" como un contrapeso necesario para lograr la impunidad, que hasta el momento se ha visto truncada por la movilización popular. Las expectativas iniciales de los reivindicadores de la última dictadura para con el gobierno de Milei se fueron desvaneciendo con el correr del tiempo. En un punto, la cuestión de la impunidad y de la "memoria completa" formaba parte de la agenda de Villarruel, hoy desplazada virtualmente del ejecutivo. Milei, que viene de reivindicar a Pinochet en su visita a Chile y que es uno de los impulsores del "Plan Cóndor" del siglo XXI encarnado en el "Escudo de las Américas", no avanzó en la impunidad de los genocidas para no enfrentarse a una movilización popular, como sucedió con el 2x1 impulsado por el macrismo en 2017.
Es necesaria la desclasificación de todos los archivos del Ejército, la SIDE y fuerzas de seguridad que intervinieron en el genocidio, y deben ser puestos bajo control de las organizaciones independientes de derechos humanos, a fin de investigar todas las responsabilidades políticas e intelectuales del terrorismo de Estado, incluyendo a las grandes patronales y capitalistas que brindaron su colaboración directa con los genocidas y que actualmente operan impunemente en el país.
La "familia militar" retoma la ofensiva por la impunidad de los genocidas Por Lucas Giannetti, 09/09/2026.

