Pérdidas de los fondos de pensión

Escribe Sergio Rivero

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La pandemia ha puesto al descubierto la precariedad de las pensiones en el capitalismo “desarrollado”: los fondos de pensión enfrentan pérdidas por inversiones en bolsas y bonos corporativos que cuestionan el sistema y ponen decenas de millones de pensiones en riesgo en Europa, Japón, Chile, México y Estados Unidos, entre otros. Un informe sobre las inversiones de los fondos de pensión de los 38 países miembros de la OCDE -a la que Mauricio Macri solicitó el ingreso de Argentina porque la consideraba “clave para el desarrollo económico”-, revela que, desde fines de 2019 a fines de marzo 2020, estos perdieron 2,5 billones de dólares.

El fondo de pensiones de Japón, el más grande del mundo, perdió 164,7 mil millones de dólares en los primeros tres meses de 2020. Las inversiones con mayores pérdidas fueron acciones de empresas extranjeras. La cartera de inversiones “está expuesta a la volatilidad de las acciones”, dijo su administrador Naoki Fujiwara. “Estamos en un entorno de bajo rendimiento en este momento y probablemente durante los próximos dos años (…) el fondo deberá corregir la asignación de acciones.”

Un informe del Washington Post (17/4) comenta las dificultades que enfrentan las pensiones en Estados Unidos. “Este colapso ha expuesto la fragilidad de los sistemas públicos de pensiones en los Estados Unidos. La pérdida repentina de empleos, el comercio cerrado y el colapso del mercado de valores han exacerbado la crisis de solvencia de muchos sistemas de pensiones”.

En el Reino Unido (The Guardian, 14/4) se informa que el “coronavirus causó estragos en las empresas y los mercados bursátiles de todo el mundo”, aumentando el déficit a 10 mil millones de libras. “Millones de ahorristas de los fondos de pensión han sufrido grandes pérdidas”, lo que tendrá un impacto en las pensiones menores a las esperadas originalmente. El ingreso anual de una persona de 65 años disminuyó en un 6,0% en el primer trimestre de 2020.

La baja en los rendimientos impulsó a los administradores a asumir crecientes riesgos.

La crisis de los fondos de pensión es previa a la pandemia. “Históricamente, los bonos han proporcionado un flujo de efectivo que permite atender los planes de jubilación. Pero décadas de disminución en los rendimientos de los bonos han hecho más difícil cubrir un ingreso para sus miembros, empujando a los administradores hacia acciones y otras inversiones más riesgosas y menos negociadas, como bienes raíces y capital privado” (Financial Times, 17/11/19). Los fondos de pensiones invirtieron en acciones y bonos privados altamente sobrevaluados por el entorno de bajas tasas de interés.

En el pasado, los fondos de pensión invertían el 90% de sus fondos en bonos públicos de los gobiernos nacionales, estatales y municipales. Pero esa proporción ha cambiado y ahora los fondos tienen solo el 4% de su cartera en bonos estatales y el resto en valores privados (acciones, bonos respaldados por hipotecas, bonos corporativos), convirtiendo a los futuros pensionados en socios en las pérdidas de las grandes empresas que, con la caída de los mercados y las enormes pérdidas que han sufrido sus inversiones, se agravaron en pocas semanas.

El mercado de activos es una burbuja sostenida con emisión monetaria. El derrumbe de los mercados de marzo ha puesto en evidencia que la crisis del 2008 no ha sido resuelta - solo ha postergado sus consecuencias mediante una dependencia y adicción del capitalismo a las bajas tasas y a la emisión.

Ahora, nuevamente, los bancos centrales de todo el mundo, liderados por la FED, salieron al rescate de los mercados con una batería de medidas - tasa de interés a nivel cercana a cero, prestamos (swaps) con 15 bancos centrales extranjeros proveyendo liquidez en dólares, compra de bonos de empresas en sus emisiones y en el mercado secundario. Los bancos centrales de Europa y Japón instrumentaron planes de compra de deuda de empresas. Ya cuentan con tasas de interés negativas para contribuir a reflotar la caída de la actividad.

Los bancos centrales han acudido a los mismos instrumentos desplegados en la crisis del 2008, pero sus efectos solo ocultaron la profundidad de la crisis, no la resolvieron. Y ahora, multiplicada, se despliega sobre la economía global.

Los únicos ganadores son los administradores de los fondos, no sus inversores. Las pérdidas ocurridas en pocas semanas representan la destrucción del ahorro de millones de trabajadores. Los fondos de pensión enfrentarán ahora nuevas pérdidas, cuando registren la desvalorización de otros activos en cartera.

Wall Street se ha recuperado, especialmente las empresas de la tecnología, llegando a valoraciones extraordinarios en el caso de varias empresas. Pero no ha sucedido lo mismo con la economía real, lo que muestra que los bancos centrales han generado una burbuja de activos en acciones, bonos de deuda, propiedades residenciales y comerciales, etc., totalmente divorciada de la economía real, desvinculada de la producción de bienes.

Masivos cierres y despidos de millones de trabajadores en todo el mundo, mientras un puñado de empresas son las beneficiadas muestra el capitalismo ante el espejo. El capitalismo exhibe con la crisis global de las pensiones su verdadera cara, que llevará a la miseria a centenares de millones de trabajadores en todo el mundo, en una nueva muestra de su agotamiento.

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