Deuda: los bonistas ponen a Fernández-Guzmán en aislamiento obligatorio

Escribe Marcelo Ramal

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La contrapropuesta conjunta de los tres grupos de bonistas con legislación extranjera tiró por la borda la especulación acerca de un arreglo parcial en la negociación que debe concluir a comienzos de agosto. Los comités de acreedores -con la excepción del grupo Gramercy- se han coaligado para rechazar la “ultimísima” oferta de Fernández-Guzmán, aun cuando ésta implicaba pagos adicionales de 15.000 millones de dólares respecto de la propuesta original del gobierno. El puñado de fondos de inversión que se han complotado en esta “contraoferta” representa al 40% de la deuda que se dirime en tribunales extranjeros, y cuentan, por lo tanto, con poder de veto para bloquear un arreglo.

Aunque la información no es muy precisa, la contraoferta incluye dos reclamos centrales: por un lado, impone el pago de los intereses devengados (no pagados) de este año, y la exigencia de concretar un primer desembolso en julio del año que viene. Luego, introduce también un cambio en las llamadas “cláusulas de acción colectiva”, esto es, en el porcentual necesario de bonistas que deben reunirse para aceptar futuros canjes de deuda, en las previsibles y futuras cesaciones de pagos del país. Aunque los bonistas accederían a respetar el porcentual del 66% de aceptación que establecieron con Macri-Prat Gay en 2016, rechazan un recurso que se ha reservado Guzmán, para alcanzar más fácilmente esos dos tercios de “aceptación”. Esta cuestión demuestra que el nudo de la discusión es la ´insolvencia estratégica´ de la Argentina, así como el incumplimiento de las “metas” que se establezcan en un acuerdo con el FMI.

Efe, Eme, I

Los bonistas afirman que, a cambio de estas exigencias, han aliviado el horizonte de pago de los próximos dos años – los vencimientos de mayor calibre sólo tendrían lugar a partir de 2024/2025. En Clarín, la economista Marina Dal Poggetto resalta que este intervalo permite que Argentina afronte “la concentración de vencimientos con el FMI”. Significativamente, se informa también que la impertérrita Kristalina ha corrido el arco respecto de lo que consideraba un acuerdo “sustentable” de Argentina con los bonistas, acercándose a la pretensión de éstos últimos. .

La cuestión de las cuestiones, sin embargo, la acaba de plantear el ex ministro macrista -y viejo frecuentador de los bancos de inversión- Alfonso Prat Gay: “Argentina debe presentar un plan económico”. Es el mismo reclama el FMI. En un reportaje televisivo, Guzmán anticipó lo que está en juego: “si les damos lo que quieren, tendremos que afectar las jubilaciones”. La reforma previsional es “la madre” de todos los ajustes.

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