La salida será obrera-estudiantil o no será

Escribe Erika (Salta)

La UNSa ya no es pública ni gratuita. La nueva privatización de la educación.

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En medio de una bancarrota económica, el suicidio del pago de la deuda y el aumento de casos de covid, las autoridades de la UNSa han lanzado un comienzo oficial de las clases con la modalidad virtual. La virtualidad ha sido un fracaso, en tanto se la llevó a cabo sin invertir en los recursos necesario para que docentes y estudiantes cuenten con las herramientas necesarias. Un 80% de los estudiantes quedó sin acceso a la educación y aquellos que se vieron condicionados a aceptar el “acompañamiento” virtual han tenido una sobrecarga de material de estudio rompiendo con todo tipo de proceso pedagógico.

El nuevo calendario académico en la Facultad de Humanidades comprende un ciclo de clases virtuales entre el 10 de agosto al 30 de octubre (10 semanas), culminando el primer cuatrimestre. El segundo cuatrimestre comenzaría el 9 de noviembre y se extendería hasta el 31 de marzo del 2021 (10 semanas). Esto se intenta imponer sin discutir el paupérrimo y devaluado presupuesto, que es el mismo del 2019, ni cómo van a asegurar las herramientas tanto para docentes como estudiantes. Esto privatiza la educación y se vuelve un privilegio para unos cuantos. Sin mencionar el quiebre absoluto del proceso pedagógico de una educación de calidad.

Medidas de humo…

Desde el gobierno nacional se lanzó un sistema de créditos para docentes para la compra de computadoras. El convenio firmado entre Trotta y el presidente del Banco Nación está destinado para todos los docentes de educación obligatoria y superior no universitaria. Es decir, nuestros docentes universitarios quedan por fuera de este crédito.

Con respecto a los estudiantes de la unas, se plantea entregas de becas de conectividad de $600. Esta medida ya había sido lanzada al comienzo de la cuarentena, pero no se supo qué alcance tuvo ni cuándo cobraron los estudiantes. El monto, vergonzoso, es una lavada de cara del rector Claros, en consonancia con las tomadas por el gobierno nacional, medidas de humo no tienen en cuenta la desocupación, despidos, que el estudiante tiene que comer, pagar impuestos y alquileres.

Acceso gratuito a las plataformas educativas. Claro, si resolvés con $600 pagar la luz, internet, comer y sobrevivir. Pero para asegurarse de mostrarse democráticos y preocupados por saber las realidades de los estudiantes, realizaron encuestas “virtuales” para saber si tenés acceso a internet. Si, esa incoherencia de preguntar por internet si tenés acceso, como si pudieras decir “no tengo”.

Para el Gobierno Nacional, la suba de impuestos es inevitable y predecible, pues las medidas de ajustes que viene de la mano del rescate de los grandes capitalistas que ya se hace sentir. Sin ir más lejos, ayer se anunció en el país que a fines de este mes vence el congelamiento de tarifas que había acordado el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) con las empresas y las firmas ya están informando a sus usuarios que en septiembre aplicarán aumentos de hasta un 11% en telefonía móvil, fija e internet.

Antes de comenzar, la virtualidad que se plantea ya es un fracaso porque la realidad económica choca con todos los parches que ofrecen el gobierno nacional y las autoridades universitarias.

Las autoridades de la UNSa se alinean con el Gobierno de ajuste de Fernández que en vez de financiar la cuarentena en pos del bienestar general de la clase obrera salva el bolsillo de los bonistas capitalistas pagando una deuda usuraria. Está claro que no es casual esta nueva privatización de la educación pues con pandemia o sin pandemia la educación pública ya estaba en peligro.

El presupuesto universitario es la clave para garantizar los recursos, las herramientas y el acceso a la educación. Pero de presupuesto no se habla, ya que eso significaría confrontar con las políticas nacionales y de ninguna manera las autoridades progres podrían hacer eso.

Las tareas urgentes del movimiento estudiantil

Solo va a depender de la organización del movimiento estudiantil una salida que garantice un acceso público y gratuito a la educación. Debemos repudiar un inicio de clases que deja afuera a la gran mayoría de los estudiantes. Que se garanticen las condiciones necesarias, becas para todos los estudiantes y con un mayor monto económico afrontar los gastos de alquileres, copias, comida, apertura de comisiones y contratación masiva de docentes, ya sea para cualquier modalidad.

Debemos coordinar fuerzas estudiantes y docentes en defensa de la educación pública, conquistar nuestro pliego de reivindicaciones del cual hacen oídos sordos las autoridades universitarias cómplices del gobierno nacional y provincial.

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