El FMI tiene la batuta

Escribe Marcelo Ramal

Acerca de la policía, la coparticipación, la Corte y dos bloques que coquetean con el abismo.

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El desenlace (provisorio) de la crisis provocada por la chirinada policial, ha derivado en lo que pretende ser otra crisis, ahora acerca de los recursos que le habrían sustraído a la ´opulenta´ Ciudad de Buenos Aires. Para algunos, este episodio habría roto el romance, si no de verano sí de cuarentena, entre Alberto Fernández y el jefe de gobierno Larreta. La crisis fiscal de Argentina, mal que le pese al sorpresivo especialista en impuestos, Martín ´resolución 125´ Lousteau, no tiene que ver con la coparticipación impositiva ni es federal, sino que tiene que ver con la deuda pública y el desfinanciamiento sistemático a que ha sido sometida la ANSES, a fuerza de quitarle los aportes patronales a la previsión social. El ajuste sin término de tiempo que sufren los trabajadores ha sido coparticipado a las provincias, desde que les fueron transferidas escuelas, colegios y hospitales, sin contrapartida de dinero, para que el Tesoro nacional pague, sin nunca cancelar, los intereses y el capital de la deuda externa. El último acuerdo de Fernández-Guzmán con BlackRock y compañía acrecienta la hipoteca nacional, que de todos modos será reforzada en los próximos meses, ´negociaciones´ mediante, con el FMI. Toda esta pelea entre los cómplices de la estafa nacional, cuando no estafadores mismos, pone a luz la bancarrota histórica de un sistema social y político frente al desafío de un virus nuevo – una bancarrota que arrasa con las condiciones de vida y la vida misma de millones de trabajadores.

La pelea de Larreta con el gobierno, más sonora que de principios, oculta otra cuestión: el conflicto por los recursos no lo va a decidir la Corte invocada por Larreta sino el FMI. En pocos días más, los pesos para unos y otros van a ser discutidos en el Congreso, que debe tratar el Presupuesto 2021. Ahí no van a tallar los Alberto ni los Horacio, porque ese presupuesto debe diseñarse para el pago de la deuda en jurisdicción local y extranjera, y con el FMI y el Club de París – que están primeros en la cola de cobro, mucho antes que ´porteños´ o ´bonaerenses´, ni qué decir chaqueños o jujeños. Antes que estos se encuentran la AEA, la UIA, que reclaman más y más subsidios, y hasta la burocracia de la CGT, que pretende un aumento de la cuota social de los afiliados, sin haber organizado ninguna lucha para aumentar los salarios. El mismo día que los gobernadores peronistas se solidarizaban con AF, el Banco Central informó a las provincias que no entregará dólares de las reservas para cancelar deuda pública, lo cual las obliga a entrar en default ´inducido´ y renegociar la hipoteca con los acreedores, incluido lo que se deje de pagar mientras se encuentren en terapia financiera. La primavera comenzará, sin embargo, con mayores movilizaciones del personal de salud, estatales, docentes y trabajadores de la industria, para reclamar aumentos de salarios, que Fernández no podrá resolver jugando a ´porteños´ vs. ´bonaerenses´, ni unitarios vs. federales.

La ´pelea´ Fernández y Larreta es un poroto al lado de lo que se viene con el pretexto de un ´arreglo´. Como un José López multiplicado por mil, Fernández le va a dar a Larreta el derecho a rematar la tierra pública de jurisdicción nacional, que vale mucho más que el uno por ciento que le habría ´robado´ a la Ciudad por coparticipación. La patria financiera e inmobiliaria se frota las manos con lo que va a ser un desmantelamiento del Tiro Federal centuplicado, para construir edificios en torre. Los ´opulentos´ lo serán más todavía; la ´nueva normalidad´ de la ´pospandemia´ se construirá con mayor densidad poblacional, más contaminación, más aglomeraciones – el amuchamiento social obligatorio. Peor desarrollo climático. El FdT ya se está preparando para votar la cesión de tierras de Nación a CABA, como lo han hecho siempre en la legislatura porteña.

Judicialización y pandemia

La apelación de Larreta a la Corte es parte de este juego venal. La pelea le sienta bien al intendente, que se convierte, a las bofetadas, en el candidato sustituto de desahuciado Macri. Clarín mete sal en la llaga de Berni y describe, sin equivocarse, la potencial quiebra del FdT, pero la reyerta policial también sirvió para avanzar en la grieta del macrismo. El derrumbe social de Argentina, como parte de la cuarentena capitalista nundial, tiene un poder de zapa histórico que no puede remediar la politiquería patronal. El anuncio de que la Corte trataría de inmediato el reclamo de dos jueces macristas contra su desplazamiento de la Cámara de Casación podría llevar a su punto más alto la “judicialización” de la política, o sea la llamada ´crisis de poderes´, y por sobre todo una guerra judicial que no va a quedar confinada a tribunales. El Covid-19 del capitalismo se va a ensañar con su mayor ´grupo de riesgo´, los estados, en especial donde las enfermedades pre-existentes son mayores. La posibilidad de que la Corte se convierta en el árbitro de la crisis es tan remota como la de cualquier otro estamento público.

La pandemia avanza sin reconocer la separación de poderes. Las estadísticas ´fake´ sobre ocupación de camas han quedado sepultadas por la crisis del personal de salud – enfermera/os, kinesiólogo/as, camilleros y médicos exhaustos o contagiados. En semanas, quedó desenmascarado un régimen sanitario fundado en la sobrecarga laboral, los bajos salarios y la ausencia de planteles necesarios. El gobierno no ha contenido la pandemia, ni la crisis social descomunal – de salud, vivienda, educación, posibilidades de vida. Larreta pretende quedar ungido por la pandemia como el candidato 2023 de la oposición derechista. Las aperturas de bares y, ahora, la inauguración de las ´peatonales ad hoc´, en el momento más agudo de la pandemia son un programa político – aventurero, pero programa al fin. Una salida a la pequeña burguesía acomodada y a la que aspira a serlo; al comercio urbano de la gastronomía y el turismo, a una revalorización del suelo y de la propiedad edilicia. Es un programa de hambre y destitución social para las masas de la Ciudad. La noche de los museos de la pandemia.

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