INDEC: pobreza en ascenso y un régimen sin respuesta

Escribe Ana Belinco

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El INDEC difundió los índices de pobreza del primer semestre del año. El informe es la primera medición que da cuenta del impacto de la pandemia Covid-19 y del aislamiento social obligatorio en Argentina. La última medición había sido difundida en marzo pasado relevando los datos del segundo semestre de 2019 y arrojó que el 35,4% de los argentinos se encontraba en situación de pobreza y que el nivel de indigencia se ubicó en el 7,7%. La medición actual de pobreza es del 40,9%. Esto significa un incremento del índice de 5,5 puntos. Son 2,5 millones de pobres más. Proyectado a nivel nacional este porcentaje representa 18.500.000 de personas que vivieron con ingresos por debajo de la línea de pobreza. Por su parte la indigencia subió al 10,5%, un incremento de 2,8% puntos. Son 1,3 millón de indigentes más. Se pasa así de 3,5 millones a casi 4,8 millones de personas que no llegan ni a ser pobres.

El semestre en cuestión estuvo marcado por la caída de los ingresos y el incremento de la desocupación. La crisis profundizada por la cuarentena se vio reflejada en otros indicadores que difundió el organismo: el Producto Bruto Interno (PBI) marcó una caída de 19,1% al cierre del segundo trimestre del año. La inflación, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), registró un avance de 42,8% en los últimos 12 meses. Los datos de distribución del ingreso muestran que mientras el ingreso promedio de los trabajadores activos cayó 16% en términos reales en la comparación anual, el 10% más pobre vio descender sus ingresos un 28,7 % y el 10 por ciento más rico de la población mucho menos, 11,9%. Un dato importante es el de la pobreza infantil que afecta a menores de 14 años que llegó al 56,3% escalando 4 puntos en comparación al índice de un año atrás del 52,4%. Esto significa que de 11 millones de menores de 14 años 6,2 millones viven en condiciones de pobreza

La cifra que se dio a conocer incluye los tres primeros meses del año signados por la crisis económica general y el segundo trimestre, que estuvo enmarcado por la fase de aislamiento social obligatorio que impidió parte de la actividad económica y laboral del país. En la medición del segundo trimestre el INDEC tomó en cuenta los mecanismos del Estado como el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), la tarjeta alimentaria y otros subsidios y declaró que la tasa de pobreza alcanzó un pico del 47,2%, afectando a 21,4 millones de personas.

Según el Informe del INDEC "en cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, se destaca que más de la mitad (56,3%) de las personas de 0 a 14 años son pobres aunque el mayor crecimiento con relación al semestre anterior se observó en los grupos de personas de 15 a 29 años, con un aumento de 7,1 puntos.; y las de 30 a 64, con una suba de 5,7 puntos porcentuales".

La medición oficial del organismo hace el cálculo de la indigencia y pobreza comparando los ingresos de la población con los valores de la canasta básica (pobreza) y la canasta alimentaria (indigencia). Según el INDEC a junio, una familia tipo (matrimonio con dos hijos menores) necesitó más de $ 43.810,70 para no caer en la pobreza y más de $ 18.029,10 para no ser indigente.

El Informe del INDEC sostiene que "la suma de ingreso total familiar aumentó un 11% con respecto al semestre anterior, por debajo de la suba de las canastas en el período en cuestión, lo que explica el aumento de la tasa de pobreza del conjunto de la población en el promedio del semestre".

Por su parte, la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires informó que en el segundo trimestre de 2020 la pobreza porteña saltó, en un período de 12 meses, del 22,1% al 33,6% de la población. Esta cifra representa 1.032.000 personas pobres, la tasa más alta desde 2015 año en que este organismo empezó a medir las condiciones de vida en la Capital Federal. Por su parte, la indigencia en la CABA tuvo un salto mayor: del 6,2% del año pasado al 15,7% en el segundo trimestre de 2020. Son 482.000 personas que no cubren el costo de una canasta básica de alimentos.

A todas luces el gobierno de los Fernández, desde que asumió, tuvo su preocupación en cerrar los acuerdos con los bonistas, los especuladores internacionales y el FMI y por subvencionar a las patronales mientras dejó caer en la pobreza y la indigencia a millones de seres humanos.

La pandemia puso al desnudo todas las contradicciones de un sistema social que concentra la riqueza en manos de unos pocos mientras no es capaz de garantizar derechos mínimos como la educación, el alimento, la salud, la vivienda y arroja a la pauperización a millones de personas. Los y las trabajadoras tenemos que tomar nota que este régimen social no tiene más nada para ofrecernos y levantarnos para luchar por todas nuestras reivindicaciones en vías a un gobierno de trabajadores. Guernica, las movilizaciones por ¨Ni una menos sin vivienda¨ que impulsan las mujeres de la toma, los docentes, estudiantes y familias que luchan contra los intentos aperturistas de los gobiernos y por el salario, las movilizaciones del personal de salud que está en primera línea por condiciones seguras para trabajar y contra la precarización laboral así como la lucha contra la reforma previsional marcan el camino.

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