“Lxs Estudiantes secundarixs necesitamos una salida”

Escribe UJS Secundarios (Tendencia)

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En el marco de la pandemia por el COVID-19, la situación del gobierno, y el resto de los partidos defensores del régimen, atraviesa una importante crisis. Un ejemplo claro se ve en la educación. La conectividad no ha sido garantizada en lo más mínimo ya que las tarifas de internet son inaccesibles para una gran parte de la clase obrera, al igual que los artefactos necesarios y la deserción va en un aumento constante. En un contexto donde la pobreza se profundiza, muchos jóvenes tienen que hacer “changas” para que su familia pueda acceder a alimentos.

El acuerdo entre Fernández y Guzmán con los bonistas, junto a las negociaciones con el FMI, no han servido para sacar al gobierno del empantanamiento. Así se observa en el derrumbe económico que ha tomado forma de crisis política, choques entre los poderes y declaraciones golpistas que envuelven el conjunto del régimen político. Una parte del mismo es consciente de que una salida por la fuerza conduciría a Argentina a un estallido social próximo. En el personal de salud y en los cientos de miles sin vivienda -como en Guernica- se preparan choques decisivos. Se reúnen las condiciones de una situación revolucionaria en Argentina.

Los trabajadores y trabajadoras, opuestos al inmovilismo de la burocracia sindical entreguista que no llama a la organización y la lucha, salen a enfrentar el ajuste y el congelamiento salarial, exigiendo la apertura de paritarias y rechazando los bonos como reemplazo, junto con la lucha por protocolos obreros para garantizar la seguridad y vida de ellos y sus familias. Ejemplos de esto son los docentes, que de conjunto rechazan el retorno a la presencialidad de las clases en estas condiciones.

La realidad que describimos no nos es ajena, es la que vivimos junto con nuestras familias. La educación pública es golpeada al igual que la salud por la orientación económica a merced de los intereses del FMI. La situación que vivimos nosotros cómo estudiantes secundarios, tiene como uno de los puntos centrales el gran aumento en la cantidad de estudiantes que recurrimos a las viandas escolares repartidas en los comedores. La insoportable situación económica nos empuja a amontonarnos en las puertas de nuestras escuelas, para recibir bolsones de comida y productos de limpieza. El trayecto donde se van a buscar estas viandas es un punto más de exposición al virus.

El gobierno no puede ni busca cubrir las necesidades de los estudiantes secundarios. La falta de presupuesto (agravada por la deuda del gobierno con los acreedores) es un hecho, pero está mediada por otro elemento más grave: las escuelas hoy no tienen los recursos económicos para garantizar protocolos de higiene, y convierten a este escenario en un foco masivo de contagio.

La pandemia, la escuela y las clases:

El comienzo de la cuarentena, que fue seguido por el cese de las clases presenciales, estuvo acompañado por una serie de dificultades, algunas propias de esta situación inédita y otras, fruto de las políticas de estado (de diferentes gobiernos) orientadas a atacar la educación pública.

Una de ellas fue sin duda todo lo relacionado con la continuidad pedagógica, ahora con las clases online. Estudiantes y docentes, en su gran mayoría, no contaban con los medios tecnológicos y las habilidades y competencias necesarias para continuar de esta manera (según ha reconocido públicamente el Ministro de Educación Trotta, solo un 40% de la comunidad educativa constaba con estas herramientas a principios de las clases virtuales). Nuestras familias, ya azotadas por la situación económica y social, se vuelven a endeudar para obtener -en la medida de lo posible- los medios requeridos.

La deserción escolar es el resultado de un conjunto de factores que se desarrollan el simultaneo: En este momento, los estudiantes secundarios sufrimos todas las consecuencias del aumento del desempleo en nuestras familias, un aumento en la violencia intrafamiliar -además observamos un aumento de femicidios-, la dificultad en el acceso a los recursos tecnológicos que posibiliten la continuidad del vínculo pedagógico (es frecuente que haya un celular o computadora compartida por toda la familia), la falta de formación en las TICs así como también la falta de espacio físico en nuestra casa para poder estudiar y permanecer encerrados en entornos donde reina la violencia.

A muchos de nuestros compañerxs se les ha imposibilitado acceder a la educación, y es por ello que han perdido el año escolar. La situación en muchos casos fue convertida en angustia, depresión, aumento en el consumo de drogas y alcohol, modificaciones severas del régimen alimenticio, sentimientos de agobio y sofoco, entre otros. A estos compañeros les decimos que no se refugien en el dolor y encuentren en la organización y lucha, la llave que permita conquistar todos nuestros derechos. La salida es colectiva. Si bien el gobierno nacional ha repartido netbooks del Programa Conectar Igualdad a diversos estudiantes (pero no en todas las provincias), este programa se encuentra actualmente cerrado. Esto implica, entre otras cosas, que no haya un presupuesto destinado para su funcionamiento (distribución a nivel nacional, servicio técnico y de conexión, etc.).

En cuanto a nuestros docentes, la situación no es muy distinta, sus problemas son muy similares y van desde la conexión hasta no tener capacitaciones a cargo del Estado para desarrollar competencias en el manejo de las herramientas digitales, esto nos arroja a la conclusión de que los docentes han estado pagando desde su bolsillo la educación de sus alumnos, con un aumento miserable, el cual está muy lejos de la canasta familiar. Para colmo, no se ha abierto ningún concurso para paliar la sobrecarga laboral y la desocupación. Una vez más, el gobierno demuestra que no busca resolver los problemas de la clase obrera.

Frente a la dificultad de poder hacer llegar los materiales necesarios para las evaluaciones de los estudiantes, el gobierno ha tratado de solucionarlo proponiendo como alternativa los canales educativos con el propósito de sustituir las clases y distribuyendo cuadernillos con materiales de estudio. Los mismos, al igual que los canales educativos, son inadecuados, ya que no tienen en cuenta las dinámicas de trabajo, los contenidos curriculares, las actividades para los estudiantes, ni las características particulares de cada escuela. Esto también rompe con el vínculo pedagógico docente-estudiante, y no existe la posibilidad de los mismos de debatir cómo organizarse frente a esta situación.

En estos materiales no solo no se tienen en cuenta los temas específicos necesarios para cada terminalidad y orientación, sino que tampoco se abarca en lo absoluto la Educación Sexual Integral. A pesar de la vigencia de la ley 26150, como ya veníamos denunciando, la misma no se cumple en la mayoría de las escuelas, a menos que sea por iniciativa propia de los centros de estudiantes o estudiantes organizados.

Con una ley deficiente, que ya antes de la pandemia no se implementaba, la ESI sigue siendo una necesidad.

A su vez, el gobierno ha demostrado que el aborto legal no está en su agenda, siendo que desde el comienzo del año Alberto Fernández ha prometido su propio proyecto de ley -el cual hace severas concesiones al clero- pero la realidad es que no ha sido presentado con la excusa de la pandemia. Sin embargo, no solo durante estos meses se han profundizado aún más las muertes de mujeres por abortos clandestinos, sino que tambien, la tasa de niñas obligadas a parir. Además, a esto se le suma la escasez de turnos para realizar la ILE amparada por la ley ya vigente, lo cual también ayuda a la profundización de la clandestinidad como único y último recurso.

Como ya lo mencionamos, la violencia contra las mujeres y la diversidad fue exacerbada por la cuarentena. Un motivo claro respecto al aumento de estos abusos, que debe ser señalado es que, la mayoría de las víctimas convive o está en contacto con sus abusadores. Fruto de la profundización de este tipo de abusos es que se dan situaciones como la que se ha dado a conocer hace unos días sobre una niña de Corrientes de tan solo 10 años obligada a continuar con un embarazo luego de haber sido abusada. Esto con el aval del poder judicial y la complicidad del gobierno.

La salida deficitaria del gobierno nacional es una línea de atención telefónica (144), que se encuentra colapsada de llamadas. Muchas terminan recurriendo, como segunda opción, a la policía que como sabemos se encuentra relacionada al crimen organizado, la prostitución, la trata de personas, y también albergan a femicidas. Frente a esta situación, donde el gobierno no piensa encontrarle una salida a la violencia familiar y de género, es que se deben abrir refugios para las personas que sufran violencia.

En estas condiciones, a las aulas no volvemos:

El gobierno nacional discute el retorno a la presencialidad y, esto tiene su correlato en la mayoría de las provincias. Tienen como orientación empujarnos al retorno a las aulas, la cual está marcada por una profunda improvisación; no hay vacilación en esta nueva embestida, la lucha docente hace retroceder y el ministro tiene que desdecirse constantemente (el apresuramiento los llevó a abrir instituciones y luego cerrarlas dado que no había llegado ni el alcohol en gel). ¡El gobierno va a contramano! Mientras nuestro país vive un crecimiento exponencial de contagios y muertes, la apertura de las escuelas implicaría convertirlas en verdaderos focos de contagio y propagación.

Debemos ser categóricos. Los protocolos provinciales son inconsultos, no solo con los trabajadores escolares (docentes, preceptores, administrativos, porteros, etc.) sino que también la comunidad educativa en su conjunto fue excluida.

Somos conscientes que existen realidades particulares en cada escuela del país, no obstante, encontramos como común denominador que la imposición de los actuales protocolos se da en el contexto de edificios escolares destruidos y que los elementos de higiene no están garantizados.

Como si esto fuese poco, en las aulas podemos ser hasta 40 estudiantes. Han pasado meses luego de la declaración de la cuarentena, sin embargo, a nivel nacional no ha habido un giro presupuestario que tenga como propósito acondicionar las escuelas para esta situación excepcional. Los protocolos se convierten en irrealizables.

A los protocolos de Fernández, le tenemos que oponer protocolos elaborados y discutidos por la comunidad educativa. Necesitamos “Comités de Seguridad, Salud e Higiene" donde las y los trabajadores escolares, de la mano del conjunto de la comunidad educativa, discutan, elaboren y controlen la aplicación de los protocolos, además, estos deben tener poder de decisión y veto. Los centros de estudiantes de todo el país tienen que poner en pie una coordinación nacional de lucha. En su mayoría las federaciones o coordinadoras, incluso los centros, dirigidas por las agrupaciones que apoyan al gobierno no han movido un dedo por estas problemáticas. Los estudiantes secundarios tenemos que retomar nuestra histórica intervención de lucha y organización.

Tenemos que tomar las riendas de esta situación y pelear codo a codo junto con nuestros docentes. Nos une la clase y la lucha. La unidad obrero-estudiantil es la salida, necesitamos poner en pie coordinadoras estudiantiles. La lucha por el no retorno a la presencialidad en estas condiciones es la lucha por la salud y la vida, la propia y la de nuestras familias. Por eso entendemos la necesidad de unificarnos con la campaña

¡En estas condiciones a las aulas no volvemos! y proponemos:

Incremento del presupuesto educativo. No al pago de la deuda externa.

Para defender nuestra vida y la de nuestras familias, Asamblea intercolegios con participación de todos los estudiantes. Plan de lucha, junto con los docentes para defender nuestros derechos. “De forma virtual”, para no arriesgar nuestras vidas y “abierto” para que todas y todos podamos incluir nuestras mociones.

El estado debe garantizar los medios y la formación específica para implementarlos. Reapertura del Programa Conectar Igualdad con trabajadores del Estado en planta, un mayor presupuesto para su correcto funcionamiento, personal suficiente para garantizar su eficiencia y que se garantice la conectividad en todos los barrios para su uso. Becas para evitar el abandono escolar.

Por la conformación de Comités de Seguridad, Salud e Higiene en todas las escuelas, con poder de decisión y veto, con participación de toda la comunidad educativa.Plan edilicio de obras en todos los colegios.

No a la vuelta a la presencialidad. Rechazamos los protocolos inconsultos.

¡Necesitamos más docentes! Las tareas se han duplicado. Para evitar la sobrecarga laboral y garantizar un seguimiento pedagógico efectivo, necesitamos más docentes.

Apoyo total a las luchas docentes en favor de la unidad obrero-estudiantil.

Exigimos una ESI, laica y científica con aplicación obligatoria en todas las escuelas y con participación del estudiantado para la elaboración de los contenidos que van a ser enseñados.

Aborto Legal, seguro y gratuito, ¡aprobación del proyecto de la campaña! Separación de la iglesia y el estado.

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