Trotta y Acuña, una apertura a los contagios

Escribe Gisela Dorado

El 13 y 14, vamos a la huelga

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Finalmente, el Consejo Federal de Educación aprobó la vuelta a la presencialidad en algunas jurisdicciones del país. La implementa a partir del “semáforo” presentado por Trotta de acuerdo a una guía de índices epidemiológicos elaborada por el Ministerio de Salud de Nación. Según este “semáforo”, la Ciudad de Buenos Aires se encuentra con riesgo “moderado” de transmisión. Trotta da piedra libre a cada distrito para que decida.

Los 17 sindicatos docentes de la Ciudad fueron citados de imprevisto a una reunión con la ministra Acuña. La funcionaria les informó cómo era el retorno desde el martes 13 de octubre. Decidió que no se trataba de una vuelta a ´clases´, sino de una” revinculación”, que arranca con actividades recreativas y el dictado de clases para los últimos años de las técnicas, medias y primarias. Es lo que la docencia viene denunciando desde un primer momento: no hay una razón pedagógica o educativa, sino hacer acto de presencia, con la finalidad de orden más general de levantar todas las restricciones de orden comercial. Las actividades previstas en los patios escolares se darán en grupos burbujas de diez personas, para lo cual los estudiantes deberán contar con turno previo de 1 a 4 horas. La participación de los mismos será voluntaria; es decir, ante un caso positivo, la responsabilidad jurídica recae en las familias. Esto cuando aún la circulación del virus es comunitaria y los hospitales están mayoritariamente en situaciones de colapso. Dado que ‘amesetamiento’ de casos, convoca a ´convivir con el virus´ en el AMBA.

Lo real es que los gobiernos han dejado de hacer hisopados a la población, mientras que persisten las demoras en las cargas de datos de contagiados y fallecidos. Mientras informaban esta nueva etapa, informaban de un nuevo récord diario de 515 muertos y un promedio de 16.000 nuevos casos por día. Por otra parte, la apertura improvisada de las escuelas se da sin ningún tipo de reacondicionamiento, tampoco se ha contratado a más trabajadores auxiliares, algo que ya era deficitario previo a la pandemia. Otra vez descargarán sobre los docentes la responsabilidad de abastecernos de los elementos necesarios para la desinfección e higiene personal.

La esencialidad para los trabajadores de la educación, es acompañada de una restricción a nuestros derechos laborales y gremiales. Para este retorno, el protocolo de Acuña no contempla las licencias por cuidado de hijo menor a 14 años, tampoco a los mayores de 60 años, ni a quienes conviven con pacientes de riesgo. La docencia de los distintos sectores y distritos ya ha comenzado a dar respuestas por medio de asambleas, una expresión de la rebelión docente. La docencia autoconvocada se ha reforzado ante la política de la UTE-CTERA que guarda silencio frente al atropello del gobierno de los FF del cual forma parte. No convoca a las bases ante los sucesivos ataques recibidos. Ha decidido de forma unilateral una retención de tareas presenciales, es decir a concurrir a las escuelas y colegios para una pelea contradictoria, porque no se trata de boicotear las clases sino la presencia misma en el recinto. El sindicato Ademys ha lanzado la huelga votada en la última asamblea virtual. Necesitamos nuevas asambleas con mandatos votados por escuela para la continuidad del plan de lucha. El desbande pandémico de los Larreta y Fernández pone en riesgo la salud de toda la comunidad educativa.

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