20-21N: frente a la crisis de la pandemia, una agenda de lucha

Escribe Tribuna de Salud (Tendencia) - Sanidad

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La pandemia en todo el país suma 13.000 contagios diarios y el total de muertos se aproxima a las 32.000 víctimas.

En Jujuy, Neuquén y Chubut el sistema sanitario ha colapsado, mientras que en Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Buenos Aires los contagios se mantienen en altas tasas y en ascenso.

A pesar de esta situación, el Gobierno nacional ha resuelto avanzar con el levantamiento de la cuarentena, lo que indudablemente agravará la crisis sanitaria. Varios países europeos experimentan una segunda ola de contagios luego de ensayar intentos de ´reapertura´, reinstalando la cuarentena estricta. El principal opositor internacional a la cuarentena, Donald Trump, acaba de ser derrotado en las elecciones presidenciales de su país, colapsado por las muertes y contagios.

La gestión capitalista de la pandemia profundiza la crisis sanitaria y social. El reciente desalojo de la ocupación de Guernica puso en evidencia el crudo retroceso social de la clase trabajadora en este contexto.

El gobierno cifra todas sus esperanzas en la aparición de una vacuna. Ha anunciado la compra anticipada -sin dar a conocer los detalles de los acuerdos establecidos- de vacunas que aún no han superado la fase de prueba y cuya distribución planteará choques entre países y empresas y enormes y costosos desafíos en materia de logística. La pandemia está lejos aún de ser superada.

¿Quién cuida a los que cuidan?

Hemos sido los trabajadores de la salud los que hemos tenido que arrancarle al Estado y a las patronales privadas, desde un principio, gran parte de los insumos de bioseguridad en defensa de nuestras propias vidas. Según los registros oficiales, ya hay más de 50.000 trabajadoras y trabajadores de salud contagiados y 260 fallecidos (publicado por Fesprosa, 2/11).

Nos encontramos sosteniendo servicios con un sobre esfuerzo límite, ya que no hay incorporación de personal, ni formación adecuada. Nuestros convenios han sido fuertemente atacados y precarizados en los últimos años. En la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno de Rodríguez Larreta se niega a reconocerles los derechos correspondientes a la ley de profesionales a los enfermeros, personal de bioimágenes e instrumentadores quirúrgicos, ya que los considera como personal administrativo en lo que constituye un abierto fraude laboral.

El bono de esenciales no ha sido pagado a todos los trabajadores y la burocracia sindical, que no ha hecho nada por los trabajadores, nos condena a la miseria salarial firmando paritarias a nuestras espaldas.

Las patronales pretenden descontar del salario las licencias por covid y, ante los reclamos por insumos de bioseguridad, protocolos y salario, responden con amenazas, suspensiones y despidos. La pandemia ha detonado en toda su magnitud las contradicciones insuperables de la organización social capitalista y somete a los trabajadores a condiciones mentales y físicas cada vez más agobiantes - dicho esto, gobiernos y sectores privados atacan con particular vehemencia a los hospitales públicos de salud mental con el propósito de beneficiarse con la tercerización de la atención ambulatoria y lucrar con sus inmuebles, como en el caso del Borda-Moyano-Tobar.

El trato dispensado contra los trabajadores en general y de salud en particular contrasta con la conducta oficial hacia los capitalistas y banqueros, que han hecho toda clase de enjuagues financieros con los subsidios estatales.

La dicotomía salud-capital es la que se establece como eje en cada lucha de los trabajadores y los trabajadores de la salud somos la primera línea en defensa de la vida. Nuestros reclamos deben ser atendidos y resueltos con carácter de urgencia.

La lucha de los trabajadores

La ocupación de los terrenos para sobrevivir al hacinamiento, la resistencia a los despidos o suspensiones con descuentos; la lucha por protocolos obreros en los lugares de trabajo; la resistencia de los docentes a la ´reapertura´ de las escuelas; la lucha por paritarias y por la recuperación del salario en numerosos gremios son expresiones de lucha de los trabajadores que han marcado a estos meses de pandemia.

En el gremio de la salud, hemos tenido diferentes expresiones , como las caravanas de los médicos, las jornadas de lucha de residentes y concurrentes y las convocatorias de Fesprosa, Cicop y otras asociaciones, destacándose la intervención del movimiento autoconvocado de enfermería del 21S. Este significó un punto de inflexión, a partir de la cual se desarrollaron las autoconvocatorias en Bariloche y Misiones; dio impulso a la rebelión en Chubut, que tiene a los trabajadores de la salud la primera línea; y a las luchas en Salta, Santa Fe, Tucumán y Catamarca. El 21S fue seguido de un primer paro -parcial- con movilización en repudio a la represión sufrida por las compañeras y compañeros a manos del gobierno de Larreta.

Noviembre comenzó con la lucha de los empleados administrativos de CABA, discriminados por el gobierno de Larreta ante el pago del bono “esencial” y la movilización de los médicos porteños a la sede de su gremio, AMM, para reclamar un plan de lucha por paritarias. En la provincia de Buenos Aires, Cicop viene de convocar, junto a interinos y residencias a una caravana en defensa del salario. Fesprosa también organizó una jornada de lucha.

Por un paro y un masivo 20-21N en todo el país

No hay “post-pandemia”. La “nueva normalidad” significa la condena a la población por parte de los gobiernos capitalistas a sobrellevar peores condiciones socioeconómicas y de colapso sanitario. Es que la pandemia ha detonado las contradicciones insuperables del régimen social vigente y pretenden imponer a los trabajadores el costo de una catástrofe humanitaria en defensa del capital. La pandemia ha modificado la vida de todos y exige cambios profundos y estructurales en la organización de la sociedad.

Tribuna de Salud Tendencia acompañara estas iniciativas de lucha planificadas y propone una movilización nacional a Plaza de Mayo y todos los centros políticos provinciales este 20-21N en el día nacional de enfermería. Esto plantea la convocatoria a un paro nacional para garantizar la mayor participación de todo el equipo de salud, sin distinciones de gremio o profesión.

Programa

Aumento salarial. Por un básico de 80.000 pesos para todo el personal. Reducción de la jornada de trabajo a 6 horas por insalubridad. Creación de un nuevo turno. Incorporación masiva de personal. Pase a planta para los contratados y residentes de cuarto año. Salario y ART para concurrentes. Pase a convenio para los monotributistas. Pase a profesional de todo el personal de enfermería, bio imágenes e instrumentadores quirúrgicos. Asignación económica para hijos hasta la mayoría de edad a las familias damnificadas por la pérdida de sostén de familias. Bono esencial para todo el personal en salud sin distinción. No a la violencia institucional y persecución de los luchadores. No al cierre de los hospitales de Salud Mental. Centralización del sistema público, privado y laboratorios bajo un solo mando bajo control del estado y los trabajadores. Reconversión de toda la industria no esencial para la producción de insumos esenciales.

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