Elecciones en Rio Cuarto: FIT, sin la U

Escribe Jacyn

Tiempo de lectura: 3 minutos

El gobierno nacional festeja el triunfo del oficialismo en la ciudad cordobesa de Rio Cuarto.Cuando las discrepancias dentro del oficialismo abundan, atribuye el triunfo, interesadamente, a que el FdT logró conservar la unidad, y en este caso sumar al ´problemático´ Schiaretti. Efectivamente, la coalición ganadora fue producto de un acuerdo entre el Frente de Todos y el gobernador de la provincia. “Quiero que tengan la certeza de que más que nunca tenemos que estar unidos, dijo Alberto Fernández, porque es la unidad la que nos llevó al triunfo el año pasado” (Infobae, 29/11), en una anticipada advertencia a su vicepresidenta. Córdoba fue clave en el pasado para el triunfo del macrismo y Schiaretti fue uno de los más activos colaboradores del gobierno Macri. Luego de su reelección, en 2019, se replegó en la provincia, e hizo implosionar los ensayos de una “tercera vía” que protagonizaban Massa, Lavagana y Pichetto. Para AF, Schiaretti aporta aire a una coalición nacional que exhibe fuertes manifestaciones de desintegración política, e incluso un ancla ulterior para el caso de que esta desintegración se consuma.

Con todo, el intendente Juan Manuel Llamosas fue reelecto con menos votos que los obtenidos en 2016, cuando desplazó al radicalismo. Obtuvo el 46% de los votos, cinco puntos menos que el año pasado, cuando no contó con el apoyo del kircherismo. En términos absolutos, reunió 10 mil votos menos que cuatro años atrás, casi un tercio. La participación del padrón fue del 50% (en 2016 fue del 67%), una caída que algunos analistas atribuyen al temor a la pandemia y otros, más sencillamente, al desinterés de la población.

El candidato de la derecha, Gabriel Abrile, sacó el 35,21%. En tercer lugar quedó Política Abierta (12,17%), una agrupación vecinalista encabezada por el enfermero Pablo Carrizo, quien en 2016 se había presentado con el sello Respeto y la personería del MST, obteniendo el 9%.

Derrumbe electoral del FIT

El Frente de Izquierda en la ciudad marcó un fuerte retroceso respecto de la elección de 2016, cuando el PO y el PTS se presentaron por separado. En aquella oportunidad, el PTS había conseguido el 1,63% de los votos y el PO, el 0,87%, sumando en total 2,5%. En aquel momento, Gabriel Solano, de la actual dirección del PO “oficial”, sostenía que “los porcentajes de votos que lograron los partidos que integran el FIT no superan la marginalidad…hay que concluir que el resultado no habla de un estancamiento, sino de un retroceso…” (“Rio Cuarto: un resultado que activó la alarma”, prensaobrera.com, 16/6/2016). Ahora, el FIT de Rio Cuarto, conformado por PO-PTS-IS, araña el 1,34%, prácticamente la mitad de aquellos guarismos “alarmantes”, con una participación menor de electores.

El balance oficial del PO, sin embargo, hace caso omiso de este derrumbe y se limita a señalar que “a la luz de los resultados, es claro (?) que hay que continuar impulsado la defensa de la independencia política de lxs trabajadores e impulsar un programa de salida obrera a la crisis, tareas que están a la orden del día”. No se entiende qué es lo que aquí hay de claro. Para el PTS, en una sintonía similar, los resultados “se encontraban dentro de lo esperado y son similares a los que viene logrando la izquierda en los últimos años en Río Cuarto” (LID, 30/11). “La baja, en términos porcentuales fue de sólo unas pocas décimas comparadas con elecciones anteriores del Frente de Izquierda en la zona”, lo cual no es cierto, porque las ´décimas´ son enormes cuando se trata de porcentajes minúsculos. Es cierto que nadie debería querer sacar demasiadas conclusiones de una elección localizada, en un distrito que siempre premió a la izquierda por debajo del promedio nacional o provincial, pero tampoco se justifica pasarse al otro lado, e ignorar hasta la aritmética.

Los partidos del FIT no solo han retrocedido electoralmente, en la ciudad, sino también en términos militantes. La izquierda ha exhibido, además, una fractura provocada por la disputa de candidaturas. Según LID, “el MST, quién pretendía encabezar la lista se retiró del Frente y no tomó ningún tipo de posicionamiento público en estos largos meses de la principal elección de la provincia en el año”.

Para los lamentos hay un muro en Jerusalem, aquí debería producirse una definición política; el MST fue agregado al FIT, ´para sumar´.

Suscribite a Política Obrera