Abajo la reducción salarial, la liquidación de las jubilaciones y la sumisión a los fondos internacionales y al FMI

Manifiesto de la 2ª Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia).

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Entre el 5 y el 8 de diciembre pasados se realizó la 2° Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia) con la participación de 240 delegados de todo el país y representaciones internacionales de Brasil, Bolivia, Uruguay, Italia, España y Grecia.

Al cabo de cuatro intensas jornadas de deliberación, la conferencia aprobó resoluciones sobre situación política, movimiento obrero, organización y movimiento de desocupados. También fueron aprobadas dos resoluciones especiales, una sobre la campaña por la legalidad electoral de nuestra organización y otra, una hoja de ruta para un reagrupamiento internacionalista sobre la base del programa y la trayectoria de la CRCI. Las conclusiones de la conferencia serán publicadas sucesivamente en Política Obrera.

A continuación, reproducimos el manifiesto aprobado por la 2° Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia).

ABAJO LA REDUCCIÓN SALARIAL, LA LIQUIDACIÓN DE LAS JUBILACIONES Y LA SUMISIÓN A LOS FONDOS INTERNACIONALES Y AL FMI

-POR UN AUMENTO GENERAL DE SALARIOS Y JUBILACIONES

-POR LA HUELGA GENERAL, POR UN CONGRESO DE TRABAJADORES

La 2ª Conferencia Nacional del Partido Obrero (Tendencia) ha sesionado en un país surcado por luchas y reclamos obreros, de la mujer, la salud, el medio ambiente y la vivienda.

Es una lucha por la vida.

La pandemia no es un producto abstracto de la naturaleza, es la destrucción de la naturaleza por una organización social que no tiene otra ley que la tendencia ilimitada al lucro, contra el individuo social y contra el medio ambiente.

Esta es la caracterización fundamental que ha hecho nuestro partido, y el punto de partida de nuestra actividad política.

La pandemia ha puesto al desnudo la incapacidad de los estados capitalistas y sus gobiernos para atender las cuestiones más elementales de la salud y ha desatado crisis políticas y rebeliones populares.

En Argentina, la pandemia puso de manifiesto las dramáticas necesidades no resueltas de los explotados: hacinamiento habitacional, sistema sanitario en ruinas, 10 millones de precarizados y desocupados. En lugar de preservar la vida y la salud de la clase que produce la riqueza social, la clase trabajadora, ese régimen social capitalista y sus gobiernos salió al rescate de los parásitos del capital, con subsidios y recursos de todo tipo.

Por un lado, millones de compañeros perdieron sus trabajos. Los salarios y jubilaciones se pulverizaron, bajo el peso de la inflación. Los inquilinos sin trabajo no pudieron pagar sus alquileres, y fueron expulsados de las viviendas.

Por el otro, las corporaciones capitalistas y los fondos de inversión no cesaron de especular con la bancarrota nacional.

Mientras los maestros y enfermeros recibieron aumentos muy por debajo de la inflación, los bancos fueron premiados con el 40% de interés, por absorber los pesos que el Banco Central le entregó, no a los sin techo o a los desocupados, sino a las corporaciones capitalistas.

Asistimos a una situación social intolerable, que se palpita en las fábricas, en los hospitales, en los barrios.

Régimen en disgregación

Muy pronto, se pusieron de manifiesto los límites insuperables del gobierno del Frente de Todos. La coalición entre el kirchnerismo y los socios parlamentarios del macrismo (el PJ y Massa) había sido armada con un objetivo claro: por una parte, recomponer un acuerdo con los acreedores internacionales, después de la cesación de pagos desatada por el macrismo. Por la otra, disipar la perspectiva de una rebelión popular, como resultado inevitable de la bancarrota económica y el derrumbe social que dejó el gobierno anterior.

Pero si ese equilibrio ya era ya inviable antes, la pandemia la terminó de fracturar definitivamente.

La deuda ´reestructurada´ no ha devuelto a Argentina ninguna estabilidad; ella misma se desvaloriza todos los días como consecuencia de la bancarrota económica que se profundiza.

El gran capital agrario e industrial fugó del país 17.000 millones de dólares, con la complicidad del gobierno ´nacional y popular´.

El gobierno busca la tabla de salvación de un nuevo acuerdo con el FMI. Pero las condiciones de ese acuerdo son inaceptables para la clase obrera: desvalorización de salarios y jubilaciones; corte del gasto en salud y vivienda ; tarifazos; una reforma laboral y jubilatoria que destruye derechos históricos de los explotados.

El proyecto de movilidad jubilatoria del gobierno de los Fernández convalida, en primer lugar, las confiscaciones del macrismo y las precedentes, y elimina el ajuste de los haberes por inflación ¡en medio de una escalada inflacionaria!

Este plan de guerra exige el ejercicio del poder por un gobierno fuerte, pero el régimen y el gobierno que debe llevarlo adelante es profundamente débil.

La derrota del macrismo no representó solamente un recambio de personal de gobierno. Fue la expresión de una crisis del régimen de dominación política de los grandes capitales. El FdT ha establecido un gobierno fracturado, al que las patronales le han dado la tarea de contener una rebelión popular. La pretensión populista del kirchnerismo no pasa de una farsa, ha sido cómplice de los fondos internacionales y del FMI.

La llamada guerra judicial no es sino la expresión más grosera de toda la crisis política. El sistema de arrepentidos ha mostrado el involucramiento de todas las grandes patronales con la corrupción, del mismo modo que el espionaje macrista y sus paraísos fiscales.

Una nueva etapa para clase obrera

Durante la cuarentena, la clase obrera libró luchas encarnizadas en defensa de las condiciones sanitarias y de vida, y del derecho al trabajo. Esta vitalidad se expresó en huelgas y ocupaciones de fábrica, contra los despidos y por protocolos obreros. En las condiciones más difíciles, y a pesar de la feroz mordaza de la burocracia, la clase obrera de Argentina puso de manifiesto el vigor de su historia combativa.

Hoy, el fin de la cuarentena es, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa de luchas.

Las asambleas, paros y movilizaciones se han puesto a la orden del día, y con un programa claro: a recuperar el salario arrebatado, a reabrir las paritarias firmadas hace meses, y que han sido pulverizadas por la carestía.

En el corazón económico del país, el cordón exportador del sur de Santa Fe, los aceiteros y recibidores de granos van a la huelga por la reapertura de paritarias y el inmediato aumento de salarios.

Los médicos de CABA reclaman “100% de aumento ya”, redoblando su huelga y acciones de lucha.

Los ferroviarios y periodistas de SIPREBA también salen y paran por el salario.

En Tucumán, desocupados, estatales y trabajadores del citrus vuelven a enlazar sus acciones de lucha.

En Chubut, se cocina una nueva rebelión contra la megaminería y el ajuste a los salarios.

Llamamos la atención sobre esta nueva etapa de luchas. Las reivindicaciones más elementales del momento – salud, vivienda, trabajo, salario, jubilación, no podrán ser arrancados sino por medio de una HUELGA GENERAL.

Esta es la conclusión que aportamos, desde el PO (T), al conjunto de la clase: aumento de emergencia; reapertura de paritarias; indexación mensual de los salarios; jubilación mínima equivalente al 82% de la canasta familiar; ningún despido, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Para impulsar la conquista de estas aspiraciones y la huelga general, convocamos, en cada lucha, a desarrollar autoconvocatorias, plenarios de base, coordinadoras de lucha, piquetes.

El Partido Obrero (Tendencia) impulsa la perspectiva de un Congreso de Bases de trabajadores, promoviendo debates y pronunciamientos, organizando coordinadoras y congresos con mandatos por parte de los sindicatos y regionales combativas.

Frente a la desocupación masiva, que el gobierno pretende afrontar con planes de miseria o la autoexploración, disfrazada de “economía popular”, planteamos: subsidio al desocupado equivalente al 80% de la canasta familiar; pase a planta de todos los que trabajan precariamente para municipios o estados provinciales; asistencia incondicional a comedores populares, de acuerdo a las necesidades relevadas por las organizaciones barriales y de desocupados.

Ante la galopante crisis de vivienda, que revelaron Guernica y centenares de ocupaciones de tierras, planteamos: que se pongan a disposición de los sin techo las tierras ociosas públicas y privadas; urbanización y edificación de viviendas populares a cargo del Estado, y repartiendo las horas de trabajo entre el conjunto de la clase obrera.

En oposición a la sangría deliberada del país y la sumisión al FMI convocamos a una movilización política nacional: por un gobierno de trabajadores que nacionalice bajo control obrero las palancas fundamentales de la economía, repudie la deuda externa como consigna internacional, y ponga en marcha un plan económico elaborado por un congreso de todo el mundo del trabajo.

Al desgobierno capitalista, y a la amenaza a la vida de la humanidad, oponemos el gobierno de los que viven de su trabajo, asumiendo todas las tareas que aseguren la vida, la salud, el alimento y la vivienda de las masas.

La lucha de la mujer afrontó bajo la pandemia la escalada dramática de la violencia doméstica y el femicidio, dando lugar a verdaderas puebladas en el norte del país. Hoy, esa lucha enfrenta un desafío gigante: arrancar, de una vez por todas, el aborto legal, seguro y gratuito – sin condicionamientos ni restricciones. Una vez más, la sanción de este derecho de la mujer a la vida depende de una enérgica y resuelta movilización. El Partido Obrero (Tendencia) convoca a poblar las calles y plazas por la sanción de la ley; a rechazar los aspectos restrictivos introducidos por el gobierno (objeción de conciencia, penalizaciones). Es una lucha que debe involucrar a la mujer trabajadora; a sus compañeros, a las organizaciones de la clase obrera, a todos los explotados. Convocamos a una enérgica movilización para la jornada de su tratamiento en el Congreso, impulsando asambleas y paros en los lugares de trabajo.

Impasse histórica del capital

La 2ª Conferencia del Partido Obrero ha debatido todas las implicancias de la crisis que ha tenido como telón de fondo a la pandemia. Como nunca antes, se puso de manifiesto la incompatibilidad entre el régimen social orientado en torno del lucro y las necesidades vitales de la humanidad. Este abismo operó como telón de fondo de las crisis políticas y desplazamientos de gobiernos. Pero principalmente, de rebeliones populares, como ocurrió en Estados Unidos y, mucho más cerca, en numerosos países de América del Sur., en especial el proceso revolucionario iniciado en Chile. La crisis del capital, convertida en crisis humanitaria, coloca con más fuerza que nunca la lucha por gobiernos de trabajadores y por el socialismo internacional. EL SOCIALISMO SIGNIFICA LA DEFENSA DE LA VIDA CONTRA LA EXPLOTACIÓN, CONTRA LA DESTRUCCIÓN DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS Y LA NATURALEZA Y EN DEFENSA DE LAS GRANDES CONQUISTAS DE LA HUMANIDAD.

Gran parte de la izquierda mundial y en Argentina ha abandonado la perspectiva y la lucha por el SOCIALISMO, en favor del arribismo parlamentario y la adaptación al capitalismo. Destacamos con fuerza esta contradicción porque el futuro de los esfuerzos de los luchadores depende enteramente de una lucha política de clase para acabar con el capitalismo y establecer un sistema universal de gobiernos de trabajadores. Ha sido la gran aspiración de nuestro movimiento obrero en gran parte de su historia, y más recientemente desde el cordobazo y el argentinazo. ¡Qué fueron si no estas aspiraciones las que llevaron adelante esos grandes levantamientos populares!

El Partido Obrero (T) señala en forma abierta esta situación, como la única forma de desarrollar una izquierda revolucionaria poderosa, o sea conducida por los luchadores de la clase obrera.

Socialismo o barbarie.

Partido Obrero Tendencia, 6.12.2020

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