Kicillof anticipa la crisis de deuda

Escribe Jorge Altamira

Tiempo de lectura: 3 minutos

Antes de que el gobierno se siente con el FMI y los acreedores para renegociar el calendario de pagos y las quitas de la deuda de Argentina, la previa se jugaría el próximo 26 en la provincia de Buenos Aire Ese domingo habrá que hacer un pago de u$s250 millones de capital y u$s27 millones de intereses, de un bono de u$s750 millones, que cancela entero en 2021. En enero, se presentan pagos de deuda por u$s567 millones y otros 13 mil millones en pesos. La deuda en dólares fue contraída por el gobierno de Scioli, bajo legislación extranjera. El total de la deuda de la provincia es motivo de distintos cálculos, pero oscila entre u$s9 mil millones y u$s11 mil millones.

Aunque Kicillof había convocado a los acreedores para refinanciar los vencimientos, el 8 pasado, fue el anuncio del ministro de Economía, Martín Guzmán, de la negativa de la Administración Nacional al “salvataje” de la Provincia lo que provocó el derrumbe de la cotización de los bonos, tanto bonaerenses como nacionales. Durante el mes bautismal del nuevo gobierno, el precio de los bonos había subido considerablemente, desde un subsuelo, al compás de las felicitaciones que prodigaba el FMI a los Fernández por su maratón de impuestazos, y por sobre todo por el pago puntual que el gobierno hacía de los vencimientos de aquellos títulos protegidos por legislación internacional. Los Fernández, además, han estado pagando los títulos bajo legislación local con la emisión de títulos nuevos, con tasas de retorno superiores al 45% anual, con un dólar planchado para el giro de utilidades. Asimismo, había habilitado un nuevo negocio a los fondos locales, al permitirles intervenir en el llamado ‘mercado de pases’, donde el Banco Central toma dinero, que sería un sucedáneo de las Leliq.

De acuerdo a lo que recoge un columnista de La Nación, AF y el ministro querrían convertir a la negociación bonaerense en un primer round de estudio con los bancos y fondos que tienen esa deuda a su favor. Es probable que quieran sacar a las deudas provinciales con el exterior de la negociación de la deuda del gobierno nacional. Husmeando algo de esto, cayeron los bonos de Córdoba y Santa Fe, de modo que la ‘pax albertiana’ con los gobernadores, autorizados a meter impuestos como en la guerra, y bajar salarios sin cirugía fina, podría evaporarse, junto con la coexistencia pacífica con los fondos y bancos internacionales. En lo que hace a Kicillof, asistiría a su segunda crisis en menos de un mes, lo que no deja de ser un récord.

Un arreglo de este entuerto podría venir envenenado si, para obtener el acuerdo del 75% de los acreedores para hacer viable un ‘reperfilamiento’, el gobernador más ‘nacional y popular’ termina aceptando términos onerosos. Estos vaivenes de la crisis permiten entender porqué los economistas del ‘establishment’ urgen a los Fernández a a arreglar rápido un acuerdo de deuda. Si como consecuencia de la dilación, la cotización de la deuda externa siguiera cayendo, entrarían en escena los ‘fondos buitres’, que siempre litigan para cobrar el precio máximo de la deuda, o sea el de emisión.

Sorprende, como es obvio, que un gobierno orille una crisis política en un tiempo tan corto, pero la crisis entre los ministros securitarios, Frederic y Berni, advierten que se ha establecido una puja en el oficialismo, que ha envuelto al mismo Alberto Fernández, que ha defendido a la ministra contra el kirchnerista vitalicio rival. El anuncio de una reforma judicial, que pretende desbancar a la llamada mafia de los jueces federales, es un motivo razonable para animar a toda clase de operaciones, en especial cuando se sabe que detrás de esta camarilla se encuentra el Departamento de Justicia de Estados Unidos, cuya última proeza en la defensa del estado de derecho ha sido justificar el asesinato del general iraní, Qasam Soleimani.

La cuestión de la deuda externa determinó la salida de la dictadura (que fue a Malvinas para salir del impasse), Alfonsín y De la Rúa, y cortó el reeleccionismo de los K, no sin antes someterlo a fuertes sacudidas.

Aviso para navegantes.

Suscribite a Política Obrera