La salud a la calle: una lucha que se unifica y generaliza

Escribe Julián Asiner

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El paro de 36 horas convocado por la Asociación de Médicos Municipales (AMM) y la Federación de Profesionales de CABA arrancó con fuerza. Desde el mediodía se paralizaron las actividades en los hospitales y centros de salud porteños y se realizaron actos y cortes de calle en las avenidas cercanas al Gutiérrez, Santojanni, Pirovano, Tornú, Borda, Zubizarreta, entre otros, con participación de los vecinos.

Mañana miércoles se realizará una movilización que partirá a las 10 horas de Callao y Corrientes al Obelisco, organizada por las asambleas de residentes y concurrentes y de médicos autoconvocados y por las asociaciones profesionales combativas. Al cierre se realizará una asamblea general sobre Avenida de Mayo para decidir cómo seguir. En este caso, las dos alas de la burocracia que se disputan la AMM (Gilardi y Rojo) y la conducción de Federación se quedarán en sus casas. Los une la hostilidad al protagonismo de la base y a que el movimiento defina sus reclamos y acciones por sí mismo.

El jueves será el turno del paro y la movilización de los residentes que dependen de Nación, que marcharán a las 11 horas al Ministerio de Salud. También pararán la asociación de profesionales y técnicos y la asamblea de trabajadores autoconvocados del Hospital Garrahan. El gobierno acercó a los gremios estatales una nueva oferta del 18% en tres cuotas hasta mayo 2021, para sumar al miserable 7% otorgado en octubre. UPCN ya adelantó su beneplácito y se espera la definición de ATE para lo que representaría una fenomenal desvalorización salarial respecto del 40% de inflación de 2020 y la que sobrevendrá en 2021 cuando se prevé una liberación de precios y tarifas.

Por el lado de provincia de Buenos Aires, hoy se realizará una nueva asamblea de la Comisión Provincial de Residentes (CPR), que viene de rechazar el acuerdo paritario que Kicillof cerró con la CICOP por un falso “35,6%”, que en realidad es un 14% si se lo compara con los sueldos vigentes y no los de diciembre de 2019. La CPR tendrá que definir si sostiene el paro y la movilización que había convocado para este jueves, ahora que CICOP cerró las puertas a todo plan de lucha. Un residente bonaerense que se inicia en el primer nivel cobrará 39 mil pesos y solo a fuerza de “sumas adicionales” logrará bordear la línea de pobreza. Formulada semejante “oferta”, la dirección de la CICOP -enrolada en el autodenominado “sindicalismo combativo”- no dudó en sentarse a firmar en 24 horas, desoyendo el mandato de los residentes que exigían un salario igual a la canasta familiar, que es del doble.

En el día de ayer, una asamblea conjunta de residentes de CABA, provincia de Buenos Aires y hospitales nacionales debatió este escenario de miseria salarial (y complicidad gremial), de un lado, y de huelgas y movilizaciones autoconvocadas, del otro, que recorre a las distintas jurisdicciones. En medio del cuadro sanitario más duro que se tenga memoria, Larreta, Kicillof y Fernández coinciden en defraudar las demandas de los trabajadores de la salud. En CABA, donde Larreta decretó al momento un 5% (¡!) de aumento, la burocracia de la AMM teme que, si firma las otras dos cuotas que completarían un 15%, puede perder en el camino la conducción del gremio.

En estas condiciones, la asamblea de residentes de CABA, provincia y Nación votó que, de no mediar una respuesta positiva a los reclamos esta semana, se realizarán medidas conjuntas de paro y movilización para la semana próxima, con fecha tentativa para el 22 y 23 de diciembre. El viernes 18 habrá una nueva asamblea interjurisdiccional para terminar de definir. Nos unifica la pelea por un salario igual al costo de la canasta familiar, que está en los 100.000 pesos, lo cual implicaría un 100% de aumento como exigen los médicos de CABA.

Recomponer el salario es el punto más urgente para fortalecer al agotado sistema público de salud frente a lo que se viene. Los gobiernos que evaden este reclamo al mismo tiempo reconocen que los números del Covid volvieron a subir, pero desechan nuevas restricciones en honor a la industria turística. Al mismo tiempo, admiten que por más esfuerzo que se haga en la vacunación (esfuerzo que obviamente recaerá sobre el mismo personal de salud), ésta no permitirá evitar un nuevo rebrote en 2021. La propia vacunación estará limitada por el acaparamiento y la competencia que impone el negocio capitalista, mientras los gobiernos ajustan los presupuestos sanitarios en aras de un entendimiento con el FMI.

Frente a la debacle sanitaria que ofrecen los gobiernos, la tendencia de la lucha de la salud a unificarse y generalizarse es cada vez más patente. El desafío es sumar a todos los sectores a la acción e imponer una coordinación de base por sobre las direcciones sindicales entreguistas. Para arrancar el salario, organicemos una huelga conjunta de todas las jurisdicciones y una gran marcha blanca a Plaza de Mayo. La defensa de la salud plantea una movilización excepcional de toda la población para superar el chaleco de fuerzas del capital y colocar a disposición todos los recursos necesarios, centralizando bajo control de los trabajadores el conjunto de los hospitales, clínicas, laboratorios y centros de investigación.

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