Incendios en las sierras de Tandil: las consecuencias de la privatización

Escribe Franco Puente

Por una asamblea abierta convocada por las organizaciones ambientales.

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Los incendios en Villa del Lago la semana pasada y los incendios en la zona de La Cascada en estos últimos días, muestran las consecuencias de la privatización del patrimonio natural de la ciudad de Tandil a manos de la especulación inmobliaria y los terratenientes, con nula regulación por parte del estado.

El crecimiento exponencial de la ciudad sobre las bases de una industria turística ha convertido a las sierras y zonas aledañas en un gran negocio para los especuladores inmobiliarios, por un lado, y la construcción y urbanización en esas zonas avanza a una velocidad increíble, destruyendo y provocando desequilibrios en el ecosistema nativo de las sierras de Tandil, por el otro.

Mientras miles de familias en los barrios no acceden al derecho a la vivienda propia y a todos los servicios, el municipio hace negociados millonarios por terrenos en zonas residenciales donde se construyen hoteles, cabañas y countries, donde son los mismos funcionarios, en muchos casos, los beneficiarios.

Los incendios en Córdoba y en el Paraná, ecocidios que han arrasado con la biodiversidad nativa, han demostrado que los gobiernos capitalistas no tienen ningún interés en preservar el medioambiente, ya que defienden con uñas y dientes el lucro de empresarios y terratenientes por sobre la vida.

Durante los últimos años, en Tandil se ha bloqueado sistemáticamente el acceso de la población a los senderos serranos, por lo que la gente debe cruzar alambrados para acceder a las sierras, es decir, ingresar de forma ilegal y arriesgarse, incluso, a agresiones por partes de los 'propietarios'.

La gestión de Lunghi gobierna sobre las bases de la privatización de estos espacios en pos de los intereses de los empresarios del turismo, desoyendo leyes nacionales y provinciales como la Ley 14.126 y la Ley 12.704, y sin ningún protocolo ni equipamientos para prevenir y combatir los incendios.

La ciudad se desarrolla, en definitiva, sobre las bases productivas de la industria turística, que explota el entorno natural para el beneficio privado y deja afuera a la mayoría de la población, con la destrucción de otras industrias (Loimar, Metalúrgica) y la precarización y el desempleo como contracara.

El Estado debería expropiar las tierras sobre las que están situadas las sierras, abrir los registros para que el pueblo sepa cómo fueron privatizados esos terrenos fiscales en el pasado. Debería trazar circuitos autorizados de caminatas y establecer el control de asambleas ambientales, profesionales y vecinos sobre ese territorio y declarar a las sierras como reserva natural.

Además es necesaria una planificación en cada circuito como se ve en otras áreas turísticas del país (áreas designadas de acampe y fogones, cestos de basura en los ingresos, etc.) y un control riguroso, mediante autoridades competentes, para hacer cumplir las normativas, además de concientizar activamente a la población en la preservación de los entornos naturales.

Por el libre acceso a las sierras. Que se abran los registros de los terrenos. Por la expropiación de los terrenos serranos. Declaración de las sierras como reserva natural pública. Por una planificación a cargo de las asambleas y profesionales, y políticas que garanticen la preservación del patrimonio natural. Por un fondo destinado a la prevención y combate de los incendios. Prohibición inmediata de la construcción sobre las sierras.

Una asamblea abierta convocada por las organizaciones ambientales seriviría para que todas las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles y los trabajadores de Tandil discutan un progama y un plan de acción en defensa de las sierras y el medio ambiente.

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