¿“Segunda ola” con escuelas abiertas? ¡NO!

Escribe Tribuna Docente Tendencia

Defendamos la vida y la educación. Por la reapertura de la paritaria nacional docente y un salario básico igual a la canasta familiar.

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Nos encontramos atravesando un rebrote de la pandemia y los casos de coronavirus se han disparado, el gobierno nacional tiene definido retomar las clases presenciales entre febrero y marzo de 2021 en todo el país. El ministro Nicolás Trotta anticipó la fecha del 1 de marzo para el regreso a las aulas y el gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta fijó el 17 de febrero para el reinicio de clases.

En Argentina no estamos ante una “segunda ola” de coronavirus, sino, como indican varios infectólogos, ante un “rebrote” de la primera. La pandemia nunca estuvo ´controlada´, como lo demuestra el hecho de que no haya bajado en ningún momento de los 5.000 casos diarios. Ahora, cuando suman 15 mil casos los casos diarios, de manera improvisada, el gobierno nacional “sugiere” toques de queda y restricciones para las salidas “nocturnas”, al tiempo que promueve la apertura de escuelas “durante el día”. El resultado no será otro que exponer a docentes y alumnos a una mayor circulación del virus y, por lo tanto, al riesgo de contagio. Mientras en todo el mundo se están viendo las consecuencias catastróficas de la reapertura de clases frente a las “segundas olas” -en Reino Unido volvieron a cerrar todas las escuelas de Londres por el nivel incontrolable de contagios- el comienzo del ciclo lectivo impulsado por Trotta es una aventura criminal para las comunidades educativas. ¿Dónde quedó la “defensa de la vida y la salud”?

Desorganización oficial

El gobierno anuncia un retorno presencial sin haber adoptado ni una medida para garantizar la seguridad sanitaria de la comunidad educativa. Los docentes fuimos categorizados como trabajadores “esenciales”, pero no hay nada que indique que se les garantice la aplicación de la vacuna antes del inicio del ciclo lectivo. Tampoco a los alumnos. Según Trotta, “no hace falta vacuna para volver a las clases presenciales” (Perfil, 16/12/20). ¿Qué datos científicos respaldan sus dichos? Ninguno. Las obras de infraestructura escolar que se anuncian no se condicen con las necesidades de los edificios escolares y no hay ninguna medida que atienda la creación de los miles de cargos que hacen falta en el país. Los “protocolos” que presentó el gobierno fueron rechazados en toda asamblea docente de cualquier rincón del país por impracticables e irrisorios. En CABA, el macrismo no pudo imponer el regreso a las aulas en el 2020, desatando una furiosa campaña de su ministra Soledad Acuña contra los docentes y la escuela pública.

El gobierno nacional fomentó la “vuelta al trabajo” cediendo a los reclamos de la burguesía y sus “banderazos” en nombre de la “libertad”.… de mercado. Con la clase obrera retornando a sus lugares de trabajo ¿quién “cuida” a sus hijos si no hay licencias? La escuela es vista desde el punto de vista capitalista como una “guardería”.

En materia educativa, el propio Estado ha reconocido el fracaso de su gestión. En el documento “A las aulas”, se admite una “deserción” (en realidad, debería decir expulsión) de más de UN MILLÓN de estudiantes del sistema educativo. Los planes de conectividad y herramientas para garantizar la “Educación Virtual” brillaron por su ausencia, a pesar de ser denunciado desde principios del 2020 por la docencia. Esta además costeó de sus propios bolsillos los gastos derivados de la ´virtualidad´ y fue sometida a una super explotación laboral sin precedentes.

Lo que guía a los Fernández no es la atención de los trabajadores por los efectos devastadores de la pandemia, sino cumplir con las exigencias del FMI, a costa de los derechos de los trabajadores. Esto es lo que explica que se le haya retirado el IFE a más de 9 millones de personas y que se haya ajustado a los jubilados, modificándole la fórmula de actualización salarial. Mientras enfermeros y trabajadores de la salud paran y se movilizan por aumento salarial – ¡en medio de una pandemia! -, el gobierno le ha concedido, en menos de lo que canta un gallo, todo lo que reclamaba el capital agro industrial en materia de exportaciones.

Los salarios de los trabajadores vienen perdiendo “como en la guerra” contra la inflación. El salario básico de un maestro a nivel nacional, luego de los acuerdos entre la CTERA -que firmó sin el mandato de sus afiliados- y el gobierno, quedó en los $27.500, más un sinfín de sumas en “negro” y no remunerativas. La última cuota del Fonid (Fondo de Incentivo Docente) vence en febrero. En provincias como Neuquén, Chubut y Tucumán, directamente no hubo actualización salarial. Insólitamente, la secretaria general de CTERA, Sonia Alesso, afirma que los salarios de la docencia pueden “igualar y hasta superar a la inflación” (El Destape FM 103.7, 1/12/20), algo que sólo puede interpretarse como un chiste de mal gusto. Sólo en el mes de diciembre los alimentos subieron un 6%. Comer carne se ha convertido prácticamente en un lujo. Los “precios (des)cuidados” comenzaron el año con aumentos de hasta el 9%, que se sumará a los aumentos ya producidos en las naftas y en otros servicios públicos. Para el año 2021, las proyecciones estipulan una inflación del 50% anual. Así no hay bolsillo que aguante.

Necesitamos reabrir de manera inmediata nuestra paritaria nacional para exigir un salario básico unificado nacional acorde a la canasta familiar, hoy valuada en $93.000 pesos. Es lo que han conquistado recientemente los trabajadores aceiteros, mediante una huelga general de 21 días y la coordinación con otros gremios.

La dirección de la CTERA y los gremios provinciales se encuentran integradas al Gobierno y han perdido cualquier atisbo de independencia política y gremial. Priorizan la defensa del gobierno por sobre los reclamos de la docencia. Los trabajadores de la educación no podemos ser convidados de piedra cuando somos los principales involucrados.

Las seccionales combativas y el amplio movimiento de docentes auto convocados que recorren las diferentes provincias del país, deben abrir una deliberación entre los trabajadores de la educación para establecer una agenda de reivindicaciones:

  • Ningún “regreso a las aulas” sin estar garantizadas todas las condiciones epidemiológicas, sanitarias y de infraestructura escolar necesarias.
  • Aumento de emergencia de salarios del 50%, la reapertura de la paritaria y un salario básico igual al costo de la canasta familiar. Paritarios electos en asamblea. Que nada se firme sin mandato.
  • Que se garantice el acceso libre y gratuito a la vacunación para todos los compañeros y compañeras.
  • Derogación de la nueva fórmula de movilidad, defensa de las jubilaciones y del 82 % móvil.
  • Creación de todos los cargos faltantes. Actos públicos para la cobertura de los cargos sin docentes. Incorporación de todos los docentes de planes y programas precarios a los derechos del Estatuto del Docente. Garantía salarial para todos los docentes desocupados equivalente a un cargo.
  • Provisión de conectividad y herramientas tecnológicas para la Educación Virtual y una plataforma única nacional. Derecho a la desconexión. Respeto a las condiciones laborales del Estatuto.
  • Plan de obras de infraestructura escolar planificado y fiscalizado por los trabajadores de la educación. Por la conformación de comités de seguridad e higiene en cada escuela, con poder de veto.

Por un congreso de trabajadores y un plan de acción para conquistar todas nuestras demandas.

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