A menos agua, más pandemia: agua ya y obra pública bajo control de los trabajadores

Escribe Agustina Vaccaroni

Crisis hídrica en Bahía Blanca.

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La crisis hídrica en Bahía Blanca no cesa. Barrios como el Rucci han estado privados absolutamente del servicio. Hay zonas que se encuentran siendo abastecidas por camiones cisterna y bidones. Otros barrios no tienen presión de agua. Vecinos han denunciado que su agua emerge contaminada, aparentemente por la presencia de algas en el Dique Paso de las Piedras, que no son debidamente procesadas por la estructura de ABSA. Todo esto mientras los contagios siguen creciendo en Bahía Blanca. Incluso ha llegado a peligrar el suministro de agua a centros de salud. El gobierno provincial y municipal presiona para el inicio de clases, pero no se han ocupado de resolver siquiera la provisión de este elemento esencial para la higiene y la prevención contra el COVID.

El problema no es nuevo, pero la pandemia lo ha convertido en una cuestión estratégica para la salud de los trabajadores. Si bien Aguas Bonaerenses (ABSA S.A.) mantiene la concesión del servicio desde 2002 luego de tres años de privatización a manos de una empresa estadounidense, la última obra de importancia al respecto del agua data de 1970, cuando se construyó el Dique Paso de las Piedras y varias plantas potabilizadoras, las mismas que hoy funcionan a medias.

Desde aquel momento, la política ha sido emparchar, reparar, reforzar cañerías y estructuras que tienen, en algunos casos, más de 70 años. La otra cara de la moneda ha sido la concreción de negociados y créditos millonarios que nunca fueron ejecutados en obras hídricas; en ninguna obra, de hecho. Por eso cuando el secretario privado del intendente Gay, Pablo Romera, intenta desligarse de esta crisis, olvida, no casualmente, que Vidal inauguró una depuradora cloacal para abastecer al Polo Petroquímico, que no funciona. Ni Scioli ni Vidal pudieron, en sus gestiones provinciales, efectivizar la obra del Acueducto del Río Colorado, que prometía terminar con medio siglo de problemas del suministro. Scioli gestionó un crédito de 50 millones de dólares que luego licitó Vidal y que finalmente no se concretó. Como se ve, una misma política a cargo de diferentes gobiernos.

El municipio aparenta ocuparse del tema con la creación de la Mesa del Agua. Pero en esa mesa están los representantes de los partidos que han llevado a esta crisis. Además, participan dos “vecinos” que en realidad tienen lazos con la Intendencia. Este organismo pretende arrogarse el monitoreo y control de las inversiones, obras y reparaciones en la red y de toda acción que busque optimizar el funcionamiento de la prestación.

Frente a estos manejos, se comienza a organizar una asamblea coordinadora de barrios, en la que participan vecinos del barrio 1810, Noroeste, Rucci, Villa Rosas, Spurr, Villa Serra, entre otros. Están discutiendo una movilización para el 20 de febrero, con cortes de calles. Han evaluado que las juntadas de firmas y amparos sirven sólo si permiten un canal de vinculación de vecinos que sumen a la lucha y consideran que frente a esta crisis que lleva más de un mes es necesario ir a la acción directa.

La lucha por el agua es una cuestión de salud y de vida en el contexto pandémico. Cuarenta años de desinversión, negociados y cajas negras han demostrado que la única solución la pueden proveer los trabajadores, vecinos y usuarios afectados. Los sindicatos deberían atender a esto y sumarse a esta batalla, mediante la concreción de una huelga general que arranque el reclamo de agua limpia y ahora para toda la ciudad.

Que ningún barrio se quede sin agua, abastecimiento de emergencia a cargo del Estado. Que se abran los libros de ABSA para terminar con los negociados. La puesta en marcha de las obras correspondientes a mediano plazo debe ser auditada y controlada por los trabajadores de ABSA y por los propios usuarios electos, no por una mesa del agua que no fue elegida por nadie.

La puesta en pie de asambleas por barrio y la elección de delegados con mandato y revocables para coordinar entre todos medidas de acción hasta que se efectivicen las obras públicas que garanticen un acceso al agua potable y las cloacas en todos los barrios de Bahía es el camino que debemos profundizar.

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