Los desocupados no aceptamos la condena al hambre y la desocupación, ni someternos a los contagios

Escribe Polo Obrero (Tendencia)

El 11, salimos a la calle.

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El gobierno -en acuerdo con la oposición- ha impuesto, en un cuadro de agravamiento de la pandemia por rebrotes de contagios y de agotamiento de sistema de salud, la llamada “reapertura de la economía”, que no es otra cosa que la eliminación de cualquier tipo de impedimento al capital para explotar a la fuerza de trabajo. Han actuado como agentes de las patronales, provocando miles de nuevos contagios. Ahora buscan imponer la reapertura de las escuelas con presencialidad obligatoria en las aulas, medida que ya fue catastrófica en numerosos países que tuvieron que retroceder y volver a cerrar las escuelas. El intento de vuelta a clases, en medio de una pandemia, con un sistema educativo vaciado durante décadas, con condiciones edilicias deplorables en las escuelas, sólo busca imponer un régimen de “vuelta a la normalidad”, para recomponer las ganancias capitalistas y eliminar las medidas de emergencia como el IFE.

La razón de la “vuelta a la normalidad” se quiso justificar con la llegada de la vacuna. Pero las vacunas siguen sin aparecer. Se desconoce aún la cantidad comprometida y qué sector de la población va a recibirla. Todo es incierto. El gobierno prometió colocar millones de dosis para fines de enero y hasta ahora sólo hubo funcionarios actuando para las fotos, mientras los jubilados y trabajadores de la salud siguen siendo las primeras víctimas de la pandemia.

Durante diciembre y enero, el gobierno nacional no entregó alimentos ni elementos de higiene y limpieza a los desocupados. Sólo entregó pan dulces y garrapiñadas a los comedores y merenderos que alimentan a miles de familias cada día. En las villas continuaron los cortes de luz y agua, como si de ello no dependiera la vida de las familias.

Los compromisos del gobierno para la entrega de nuevos cupos de planes sociales fueron postergados. Procedió a empadronar a la contraprestación de los trabajadores con plan desde los municipios, realizada a $10.300 de manera ultra precarizada, sin convenios ni derechos laborales.

Mientras tanto, en estos meses la desocupación y la carestía no dejaron de crecer: hubo 4 aumentos de nafta, aumento de precios en el pan, carne, verduras y alquileres.

Pero los salarios y jubilaciones siguen sin aumento que recomponga lo perdido durante todo este tiempo.

No podemos aceptar estas medidas políticas y de ajuste como lo hacen la CGT, CTA y organizaciones sociales comprometidas con el gobierno y los capitalistas. Los docentes preparan una férrea resistencia a esta política. Los trabajadores del subte fueron al paro frente al intento de la patronal de hacer retornar a los trabajadores de riesgo mayores de 60 años. Los trabajadores desocupados y precarizados debemos salir a la lucha por nuestros reclamos.

Este 11 de febrero a las 11hs nos movilizamos y llamamos a organizarnos y ganar las calles por los reclamos, ocupados y desocupados. Junto a la clase trabajadora de la salud y de la educación.

Marchamos por:

Derecho al trabajo

Plan de obras públicas y viviendas.

Por el aumento inmediato, triplicación del salario mínimo.

Aumento de salarios y jubilaciones.

No a la precarización laboral. Pase a planta permanente de los compañeros que contraprestan para los municipios.

Restitución del IFE equivalente a su triplicación. Aumento de planes y seguro al desempleo, 80% del salario según el costo de la canasta familiar.

Declarar la vacuna un bien público, para toda la población, bajo control de los trabajadores de la salud.

Triplicación del presupuesto de salud y educación.

No al retorno a clases presenciales en pandemia, que promoverá la disparada de los contagios.

Ante un gobierno decidido a exponernos a la pandemia y el hambre, organicemos la respuesta de ocupados y desocupados. Llamamos a realizar asambleas de base que discutan acciones de conjunto. Las distintas luchas que están dando los trabajadores, con huelgas y movilizaciones, marcan el camino. Sólo con una huelga general puede dar una salida política a la bancarrota económica, social y sanitaria, e imponer un programa que responda a los intereses de la clase trabajadora ocupada y desocupada.

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