Vacuna mata grieta

Escribe Jorge Altamira

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La discusión acerca de la efectividad en el tiempo de las vacunas conocidas continúa. Es razonable, porque todas ellas fueron aprobadas bajo condición de emergencia – tres fases clínicas. La inoculación generalizada hará, de aquí en más, el papel de verificación definitiva. AstraZeneca, por caso, ha caído en la valoración médica desde que se determinó que no debe ser aplicada a mayores de 60 años.

Políticamente, sin embargo, sus efectos han sido catastróficos, no solamente en Argentina. La vacunación ´privada´ ha prosperado como en ningún otro lugar en Estados Unidos. El gobierno Biden ha habilitado localizaciones particulares para vacunarse, desde farmacias a sanatorios. En Brasil han circulado denuncias de compras efectuadas por compañías privadas, para beneficiar a su personal, se dice, con anticipación. En las últimas horas ha cobrado crédito la versión de que la vacunación, en Argentina, podría quedar a cargo de obras sociales y pre-pagas. En tanto sigan un listado ajustado a las distintas categorías de riesgo y número de inscripción, no estaría mal. Pero ese listado no es público ni puede ser consultado por la población. Si el precedente de los sanatorios de Moyano sirve de guía, estaríamos ante nuevos curros.

Como es notorio y conocido, la vacunación nacional y popular volteó un montón de grietas en esa vasta coalición de oportunistas enemigos que es el peronismo. Requerido a dar una explicación por la inoculación recibida por la familia Duhalde ´in toto´, el zorro ex presidente retrucó que había que preguntarle al gobierno. Cuando creía que había asegurado su futuro electoral con el proyecto que sube el mínimo no imponible de ganancias, Sergio Massa se hundió en picada cuando hizo suya la consigna ´trumpiana´ – la familia primero. Las listas de ventajistas vacunares es interminable, no reducida como asegura Vizzotti; en la provincia de Buenos Aires se descorcharon dosis en función de la portación de rostro. La transparencia ocular de Santiago Cafiero, el jefe de gabinete, se nubló un tanto cuando dijo que los compadres del gobierno que se saltearon las filas de vacunación son “personal estratégico” por su merodeo por el poder y su cercanía al Gabinete y al Ejecutivo. Si es así, dos cosas: hay que redefinir el carácter del funcionario público ante la ley y la Constitución, y en segundo lugar quedó consagrado el régimen de la meritocracia que supimos repudiar. Al gobierno solo llegan los estrategas, aunque no hayan ganado ninguna guerra, salvo la de la fuga incesante de divisas. No se entiende entonces, según esto, por qué Alberto Fernández echó a Ginés Gonzáles García – el estratega jefe de la estrategia de salud. Al final es verdad que los mentirosos se muerden la cola.

Cuando se alarga el recuento de los avivados a todo el país, se descubre que los radicales de JxC y otros de la coalición, también reservaron sus dos dosis por persona – por ejemplo, en la provincia de Córdoba, donde gobierna un híbrido: fue macrista, se juntó a Lavagna y desembarcó con los Fernández. El ventajismo de los intendentes no distingue color político. Cuando se conozca el asunto más a fondo, sabremos más. Los agitadores mediáticos del kirchnerismo la emprendieron enseguida contra la gestión presidencial de Macri, para disipar una humareda que es más densa que un incendio. ¿Pero qué ha sido el macrismo, en verdad? Ha sido un precursor de lo que vemos ahora – no asignaba cuotas de vacunas, pero sí cuotas de dólares para fugar a sus amigos. Fue también un régimen de compadres. La punta final del vacunatorio financiero del macrismo la dio el vacunado Martín Guzmán, que pertenece al grupo de riesgo de los almuerzos de trabajo con el FMI, cuando diseñó un bono para dos evasores, Pimco y Templeton, que se habían quedado sin vacunas verdes cuando el macrismo perdió las Paso de 2019.

La grieta se ha convertido en cuento viejo. Así lo han entendido los amigos de Larreta, incluso desde 2018. Al derrumbe social se añade el político. Media Argentina es pobre. Peligran los intereses y el poder de todos. El vacunazo se produjo el mismo día en que Béliz ponía en marcha un Consejo Económico y Social para ´pensar el futuro´. Una decena de nulidades, entre patronales y burocracias, no puede hacer eso; vive al acecho del presente. Los técnicos que los secundan hacen gala de arrogancia y de ignorancia: nunca las viejas clases convertidas en parásitas podrían marcar un rumbo. El vacunagate corona una prolongada estafa histórica

Este festival de abusos y atropellos políticos tiene lugar cuando, el mes que viene, se cumplirá el 150 aniversario de la Comuna de París, el primer gobierno obrero de la historia. La osadía de los obreros, artesanos y mujeres parisinos fue pagada con el asesinato de 40 mil luchadores por las tropas de los Galtieri de Francia, bajo la conducción de un político y el apoyo internacional de los enemigos de la nación francesa, el prusiano-alemán Bismarck. ¿Cuál fue el crimen de los comuneros? Haber establecido un gobierno en el que los funcionarios no podían ganar más que un obrero calificado y los representantes electos por el pueblo podían ser revocados por sus mismos mandantes. Fue un levantamiento histórico contra el gobierno de compadres, que pagaron con su vida.

¡Qué actual, ¿no?!

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