Muerte de bagayeros en el rio Bermejo: no es “tragedia”, es la barbarie de un régimen social

Escribe Olga Céspedes

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La precarización y desocupación que arrecia en la ciudad de Orán se llevó la vida de bagayeros que, este miércoles 26, intentaban cruzar en un gomón en rio Bermejo con una crecida de 5 metros de profundidad. El gomón pinchó, causando la muerte de al menos dos trabajadores y la desaparición de otras cinco personas, entre ellas dos bebés.

Con un 50% de desocupación en la provincia y aún más en la ciudad de Orán, el bagayeo es la principal actividad económica en esta parte del norte salteño. Miles de trabajadores desocupados transportan mercadería entre las fronteras de Argentina (Orán) y Bolivia (Aguas Blancas) a través del río Bermejo, límite entre ambos países. Los bagayeros pasan los paquetes cargados en sus espaldas cruzando el río a pie cuando no hay crecida, y en gomón cuando el río sube. Esta actividad tiene un gran despliegue y cuenta con toda una estructura que el municipio oranense asegura. A pesar de ser “ilegal”, está legitimada por el poder político, que hace su “caja”, a expensas de la precarización de los trabajadores de la zona. Es la contracara del avance de los monocultivos de la soja y la caña, que desplazaron los cultivos de citrus y hortalizas, y la tecnificación de la producción de azúcar en el ex Ingenio Tabacal, ahora Seaboard Energías Renovables, que entre ambos procesos han liquidado más de 7 mil puestos de trabajo en la región. Este es el “progreso” que han destacado sin solución de continuidad Romero, Urtubey y ahora Sáenz, junto con todos los intendentes del norte de Salta.

Los medios locales y nacionales han catalogado este hecho como una “tragedia”. Cuando los trabajadores pierden sus vidas en condiciones de precariedad por salir a buscar su sustento y el de sus familias, no es una “tragedia”, es la responsabilidad de un régimen social y sus personeros políticos por cuanto crean miseria social. Ahora, el fiscal José Luis Bruno que investiga la causa, ha ordenado la detención y extradición de los cinco remadores del gomón, un intento de exculpar al Estado.

Son 6.000, aproximadamente, los trabajadores que se dedican al bagayeo siendo su única fuente de ingreso. Durante la pandemia, ha aumentado su número. Los trabajadores golondrinas que debieron volver a sus hogares, también se dedican ahora a esta actividad. Que haya niños desaparecidos refleja que los trabajadores no tienen con quién dejar a sus hijos, por eso los llevan en los gomones o los dejan a la vera del río mientras hacen las pasadas.

La quita del IFE durante la pandemia coloca en riesgo de muerte a miles de familias que solo viven de su trabajo. Un subsidio al desocupado del 80% de la canasta familiar debe ser la prioridad para terminar con este peligro. Este régimen es una tragedia para los trabajadores. Lo superaremos con la organización política y el gobierno obrero.

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