Estatales: organicémonos en defensa de nuestras vidas, el salario y las jubilaciones

Escribe Tribuna Estatal Tendencia

Tiempo de lectura: 5 minutos

Los y las trabajadoras estatales hemos sido parte de la primera línea en los hospitales y además mantuvimos en pie el Estado. Gestión Pública informó que el 85% de los estatales desarrollábamos las tareas desde el teletrabajo, inclusive que el acceso a los sistemas digitales se había extendido en horario y hasta los días del fin de semana. Esto se explica por la falta de dispositivos y la superposición con las tareas de cuidado. Ahora nos atacan con la misma imputación que a la docencia: “hay que volver a trabajar”. Como si en 2020 no se hubiera trabajado.

El gobierno nacional hace meses pregona el “autocuidado” como única vía para volver a “la nueva normalidad”. La política estatal ha pasado del Aislamiento Social Preventivo – la cuarentena- a la “inmunidad del rebaño”. Desde hace algunas semanas hace una presentación espectacular de lo que en verdad son unas pocas vacunas que no alcanzan siquiera para los trabajadores esenciales, esos que atravesaron un año de pandemia exponiendo su vida. En este marco retiraron las licencias por hijos menores a cargo y de a poco convocan al trabajo presencial.

Las y los estatales venimos dando pelea sector por sector para exigir protocolos que protejan nuestra salud. Lo hicimos así porque las conducciones de UPCN y de ATE (nacional, capital, provinciales y municipales) se han incorporado a las filas del gobierno de Fernández y de Kicillof subordinando nuestras necesidades en materia de salud, salario y jubilaciones a su política de asimilación al Estado. Algo que ya habíamos vivido durante el gobierno de la Alianza en el 2000.

El planteo de presencialidad debe ser tomado como una declaración de guerra por los delegados antiburocráticos y por los trabajadores en general, porque no existe una salida individual en el marco de una pandemia, con 8.000 casos diarios de contagios y más de 50.000 muertos. No hay “autocuidado” que valga cuando el transporte público está abarrotado y las dependencias públicas son edificios sin ventilación en los que reina el hacinamiento. La única salida es colectiva y es por el camino de lo planteado por la docencia en capital y varias provincias: “sin vacunas no hay presencialidad”.

La docencia en defensa de la vida

Como trabajadores, pero también como familias con hijos en edad escolar, los estatales tenemos que unirnos a la lucha docente. La apertura de escuelas y de dependencias públicas es un reclamo de las patronales, no en defensa de la educación ni del funcionamiento del Estado, es el reclamo para dejar de pagar licencias, para regimentar la vida de los trabajadores y cortar con el pago a los compañeros de riesgo. El sálvese quien pueda es el salvataje de los beneficiarios de las ATP y de la fuga de capitales de las últimas décadas. Defendamos nuestras vidas frenando el retorno hasta que estén las vacunas. Impongamos protocolos discutidos en asambleas y luchemos por un salario que nos saque de la pobreza.

Una paritaria a medida del ajuste

Por primera vez en años ATE Nacional, Capital y Provincia firmaron las paritarias con las dos manos, sin siquiera fingir que los porcentajes propuestos no alcanzaban. La inflación prevista para 2021 supera los 45 puntos y ninguna de las paritarias cerró el 2020 recuperando la inflación de ese año. Hasta descartaron cláusulas de revisión que estaban planteadas. En marzo ATE Capital solicitó que se pagaran todas juntas las cuotas de 2021. Pero el planteo es pan para hoy, hambre para mañana porque en febrero los alimentos subieron 3.6% y venían de aumentar 4 puntos en diciembre y enero.

No hay cuota que alcance, es necesario un plan de lucha por la reapertura de la paritaria, la incorporación de los bonos al salario y el pase a planta y a convenio con un salario que equipare la canasta familiar marcada por el INDEC en 85 mil pesos.

Esta es una lucha que la conducción no piensa dar. La suspensión de las elecciones sindicales es parte de la moneda de cambio para que no haya lucha salarial. Por eso tenemos que apostar a las asambleas de sector, a apoyar las autoconvocatorias allí donde las Juntas Internas le dan la espalda al reclamo por la carestía. “Patrón es patrón”, debemos organizarnos en defensa de la salud, del salario y por la estabilidad laboral de todos y todas las trabajadoras con independencia política.

¿Y nuestras jubilaciones, qué?

El sistema previsional ha sido liquidado por sucesivos gobiernos. La reducción de los aportes patronales, la generalización del empleo en negro (trabajadores sin aportes) y la malversación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad han redundado en un vaciamiento de la ANSES. Junto con la liquidación del salario, se viene perpetrando un ataque al sistema jubilatorio en consonancia con la agenda del FMI: modificación de la movilidad jubilatoria, incremento de la edad de jubilación de las mujeres y reducción de la tasa de sustitución (la relación del haber inicial con el sueldo en actividad).

Prácticamente la mitad de los trabajadores actuales no podrá jubilarse. La sustentabilidad del sistema de reparto ha sido destruida. Kicillof culpa a la “pesada herencia” del déficit del IPS y, sin embargo, no hizo ninguna auditoría ni investigación para determinar las responsabilidades políticas.

Basta de precarización laboral en el Estado

Una de las razones por las que se justificaron de firmar las paritarias a la baja fue por la promesa del pase a planta permanente de todo el personal con más de 5 años de antigüedad. Por ahora lo que sucedió es que en distintos organismos, los que estaban más organizados por ese reclamo, consiguieron el pase a convenio de los monotributistas. En todos los casos los trabajadores tuvieron una rebaja salarial. “Ganás estabilidad, perdés salario pero a la larga tendrás aumento de paritarias”, dice la burocracia en vez de garantizar que un derecho no sea a cambio de pérdida salarial. Muchos monotributistas tienen más de cinco años siendo víctimas de fraude laboral del Estado contra ellos, sin embargo, no fueron tenidos en cuenta en el registro para el pase a planta.

En algunos lugares se impuso por medio de la organización y la lucha la base del salario mínimo vital y móvil donde existían figuras legales de contratación con sueldos de 10 mil pesos, esto es fundamental para quebrar la flexibilización laboral.

Unifiquemos las luchas

La realidad de los estatales puede parecer disímil entre municipales, provinciales y nacionales sin embargo estos tres ejes nos atraviesan a todos por igual: No a la presencialidad sin vacunas, aumento de salario igual a la canasta familiar y estabilidad laboral para todos y todas las trabajadoras. Organicémonos junto a otros trabajadores para defender nuestra vida. Que lo esencial no sea invisible a los ojos: No más trabajadores muertos por Covid 19.

Pongamos en pie una agenda por las vacunas, la reapertura de paritarias, el aumento salarial, la jubilación mínima equivalente al 82% móvil y por el pase a planta permanente de todos los trabajadores. Construyamos un congreso de bases que quiebre la inacción de la burocracia sindical.

Este 20 de marzo sumate a la Conferencia Sindical del Partido Obrero Tendencia.

Suscribite a Política Obrera