Incendios en cordillera: ¡el capitalismo y su Estado son los responsables!

Escribe Iván Marín

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Todos los testimonios que recabamos desde el lugar de los hechos así lo indican. Viajamos especialmente a dialogar con los vecinos que perdieron todo, se auto organizan para reconstruir sus hogares y denuncian a los gobernantes por no acompañarlos: “La gente es muy solidaria pero el gobierno no se acercó nunca”.

Lo único que impide calificar como desolador al escenario devastador dejado por los incendios en la Comarca Andina chubutense es la rápida y masiva respuesta solidaria del pueblo, en especial de la provincia y El Bolsón, pero también del resto del país. Cientos de casas fueron arrasadas por la tormenta de fuego de aquella espeluznante tarde-noche del 9 de marzo último. Distintos focos casi simultáneos hacen presumir a los pobladores damnificados de una planificación. Sin embargo, hasta el momento, las investigaciones oficiales no logran hallar pistas que corroboren dichas intencionalidades. Las altas temperaturas combinadas con violentas ráfagas del ya de por sí siempre veloz viento patagónico parece haber propiciado cortocircuitos entre transformadores eléctricos sin mantenimiento y ramas de árboles cercanos sin podar. La llamada “mano del hombre” no es otra cosa que el desprecio de las patronales y sus gobiernos por el medio ambiente y la vida humana, -el fuego es el capitalismo, y la catástrofe tiene sus explicaciones en negociados realizados en décadas anteriores sobre el territorio.

Gran parte de los incendios desarrollados sobre el paraje Las Golondrinas, en particular la llamada Parcela 26, al costado izquierdo de Ruta 40 yendo desde El Bolsón, se produjeron sobre especies exóticas traídas de otros países, sobre todo de Canadá, señalan algunos vecinos. Uno de sus primeros pobladores informa a Política Obrera que a partir del año 69, en la dictadura de Onganía, se le dio la concesión de amplias zonas de bosques nativo a la empresa MaNOSA (Maderera Noroeste Sociedad Anónima), quien arrasó con la vegetación y emprendió una reforestación con distintas especies de pinos de otras latitudes, que por sus características son más propensas a ser un factor catalizador del fuego al ser implantadas en regiones no preparadas para su desarrollo intensivo. El bosque como recurso económico de unos pocos capitalistas para el aprovechamiento de la madera y del negocio inmobiliario, en una tierra paradisíaca. “Todo fuego es político” se escucha y lee en el activismo de la zona.

Testimonios: “El capitalismo viene por todo, no le importa la vida humana”

A ambas orillas de Ruta 40 se levantaron centros de acopio autogestionados por los vecinos. De un lado, como dijimos están los de Las Golondrinas, del otro se encuentran los de Cerro Radal. Julio, de la Parcela 26 señala que “Desde distintos puntos del país estamos recibiendo muchas donaciones. Recibimos, ropa, agua, comida, de todo porque perdimos todo”. Informa que en ese sector el incendio afectó a aproximadamente 60 familias y que lo que más están necesitando son “herramientas de trabajo y de limpieza, como rastrillos, palas, picotas. Todo lo que sea para el hogar, desde electrodomésticos y materiales para la construcción”.

A aproximadamente 150 metros de allí, en dirección a El Bolsón, artesanos de esa localidad con residencia también en Las Golondrinas, levantaron otro centro de acopio. “Todo perdí, la casa quedó al ras de la tierra. Los animales muertos, hay ovejas, gallinas, de todo, porque somos autogestivos nosotros”, dice uno de ellos y agrega que “esto es una ocupación que lleva casi 20 años”. Sostiene que la intencionalidad de los incendios puede deberse a que todos en el barrio están contra la megaminería y que “el capitalismo viene por todo, no le importa la vida humana”. También informa que el centro de acopio se levantó “sin mediaciones del Estado. Lo que se ve acá es de los vecinos”, y enfatiza en que “la gente es muy solidaria pero el gobierno no se acercó nunca”. Finaliza manifestando que necesitan “materiales de construcción, madera, clavos, nylon, herramientas, chapas, generadores porque no tenemos luz”.

Cruzando la ruta se encuentra una de las ocupaciones en Cerro Radal, Bosques al Sur. En el centro de acopio “A” del sector dialogamos con 4 mujeres, que no dan sus nombres ni muestran sus rostros por miedo a represalias del Estado. A diferencia de otros lugares, ellas comunican que sí precisan de comida y ropa. “Acá estamos necesitando alimento, herramientas de trabajo, materiales, ropa de trabajo, guantes, agua, artículos de limpieza y de higiene personal”, señalan. Dicen que viven alrededor de 25 o 30 familias en dos manzanas y que todas las casas se quemaron. “Este es uno de los centros de acopio en los que el Estado no se ha hecho presente”, denuncian, y agregan que “nos dijeron que no tendríamos que haber estado acá, que nos pasó por estar acá”, por lo que no están “incluidos en los millones de pesos para las reconstrucciones de casas”, anunciados por el Gobierno.

Gonzalo, del barrio Eco Aldea, sufrió importantes quemaduras en su brazo, piernas y rostro. A dos terrenos de distancia vivía María Briones, una de las tres personas fallecidas, según la versión oficial. “En realidad, fue un anillo de fuego, porque había fuego adelante, a los costados y al final. No es normal que eso pase. Que fue intencional eso es seguro”, comienza su relato sobre la fatídica jornada. Prosigue: “Inmediatamente le dije a mi señora que agarre a los nenes, salió corriendo descalza hacia la ruta, se subió a una camioneta del vecino. Yo perdí unos minutos en intentar sacar a mis perros y animales, cosa que no pude. Ahí me quemé. El fuego nos había avanzado 150 metros por delante de nosotros, así que íbamos detrás del fuego quemándonos, por eso me quemé la cara, el brazo, las piernas”. Y exclama: ¡Nadie se imaginó que iba a explotar todo en un segundo y no iba a quedar absolutamente nada! ¡No fueron más de 3 minutos en que desaparecieron 3 barrios!”. También denuncia la intencionalidad del siniestro, la falta de ayuda estatal y agradece la solidaridad de la población.

Nuevamente la criminalización de la protesta social en el Paralelo 42

La respuesta estatal al repudio a la visita del presidente Alberto Fernández a Lago Puelo el sábado último, que terminó en un escándalo nacional, fue bastante previsible. “El ministro de Seguridad, Federico Massoni, desató una cacería de brujas”, denuncia Nelson Ávalos, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), regional Noroeste del Chubut. Informa que incluso se detuvo a dos personas que no estuvieron en la ciudad durante el transcurso de los hechos, por lo que sospechan de un dispositivo premeditado de marcar a los compañeros de lucha. Varios de los activistas sufrieron allanamientos espectaculares en sus domicilios y se los llevaron detenidos. En la jornada de ayer se acordó que las últimas 3 personas que se encontraban en una lista de 13 se presentaran en la comisaría para evitar todo este despliegue. Entre ellos se encuentra Andrea Millañanco, de la lof en Resistencia Cushamen, quien denunció: “Estos incendios no fueron provocados por el pueblo mapuche. Fueron negociados políticos que lamentablemente la gente pagó sus consecuencias”.

Durante el transcurso de la semana se desarrollaron asambleas autoconvocadas en los barrios afectados y otra de carácter más general en Lago Pueblo, donde se decidió dividirse en comisiones para intervenir en distintos aspectos a enfrentar como consecuencia de los incendios. La rápida respuesta del pueblo chubutense ante esta situación volvió a impedir que la Legislatura trate el proyecto de zonificación minera prevista para esta semana. Al escenario de rebelión popular por las políticas de ajuste y la megaminería ahora se le suman las consecuencias de los incendios. El gobierno provincial de Mariano Arcioni transita nuevamente un episodio que desnuda su indisimulable debilidad, esta vez profundizada por las críticas recibidas desde Nación, en especial del núcleo duro del PJ-kirchnerismo, con La Cámpora a la cabeza. Los trabajadores y el pueblo debemos intervenir con independencia de estas diputas patronales y seguir apostando a las autoconvocatorias generales y en los lugares de trabajo, con la perspectiva de la huelga general en defensa de los salarios y el medio ambiente.

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