Argentina-Carlos Slim-México, el triángulo vacunatorio de Las Bermudas

Escribe Marcelo Ramal

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El empantanamiento del proyecto de producción de vacunas entre Astra Zeneca, la corporación del mexicano Slim y el empresario K Hugo Sigman ha sumado un ingrediente explosivo a la crisis sanitaria y social y del gobierno de los Fernández. En agosto pasado se había anunciado con bombos y platillos el acuerdo para producir en Argentina el principio activo de la vacuna contra el Covid 19, con licencia del laboratorio Astra Zeneca. El proyecto sería financiado por el empresario mexicano Carlos Slim, y el fraccionamiento y envasado a cargo de una empresa de México, Liomont. De la promesa de las centenares de millones de vacunas para abastecer parte de la demanda de la región, no ha quedado nada, ni una sola vacuna ha llegado a Argentina. El laboratorio de Sigman, mAbxience, ha enviado a México una producción equivalente a varios millones de vacunas. Las razones por las cuales la operación se encuentra empantanada no son claras. El laboratorio mexicano Liomont aduce trabas regulatorias y burocráticas. Al mismo tiempo, afirma depender del abastecimiento norteamericano para ciertos insumos relacionados con el envasamiento. En contradicción con esta excusa, otro laboratorio avanzaba en México con el fraccionamiento de una vacuna, pero proveniente del laboratorio chino Cansino. El vacío de las dosis de AstraZeneca era llenado también por Pfizer, con vacunas importadas desde Estados Unidos. Queda el interrogante de qué pasa con el dinero invertido por la Fundación Slim y del compromiso de producir la vacuna a gratuidad.

Según declaró al diario “El País”, el empresario argentino estaría enviando los lotes del principio activo de la vacuna a Estados Unidos, al laboratorio que Astra Zeneca dispone en Ohio, para que “lleve adelante la tarea de Liomont”, o sea, el fraccionamiento. Los envios a Estados Unidos representan el equivalente de 12,8 millones de vacunas, más del doble de todas las que recibió la Argentina hasta ahora, de todos los orígenes o laboratorios. Supuestamente, y una vez envasadas, esas vacunas deberían volver a la Argentina. Pero según quienes denuncian esta operación, la posibilidad de reexportación de ese material al país es incierta. Hasta ahora, Astra Zeneca no cuenta con autorización para vender su producto en Estados Unidos. Cuando ello ocurra, las vacunas envasadas en Ohio podrían ser “retenidas” y colocadas en aquel país. Sería el enésimo episodio de piratería de vacunas que se han registrado en estos meses. En todo caso, cabe preguntarse qué alteraciones ha sufrido el contrato Slim-Sigman, para que la compañía de este último envíe a EEUU lo que debió ir a México. Porque obviamente, Sigman cobra por lo que exporta, aunque no se sabe si paga Slim o los laboratorios de Ohio.

Como consecuencia de todo lo anterior, en Argentina se produce una vacuna con la que ni sus habitantes, ni los de ningún país de América Latina pueden contar. No obstante esto, los Fernández prosiguen como si nada con la presencialidad escolar y hacen virtud de la aplicación de una sola dosis de las vacunas, cuando Pfizer acaba de anunciar que probablemente sean necesarias tres, frente a las mutaciones que ha sufrido el virus.

Es obvio, en este cuadro, que tanto AstraZeneca como Slim vetarían que la vacuna de la primera se produzca en el país o sin acordar la licencia para ello. La producción de una vacuna propia sólo sería posible si el estado asume la dirección de los laboratorios nacionales –comenzando por el de Sigman- para trabajar en conjunto con las Universidades y el Instituto Malbrán, incluida la posibilidad de acuerdos con la vacuna de Cuba. Es un hecho que esta crisis pone al desnudo el derrumbe del famoso ‘estado de derecho’ y el incumplimiento de contratos. AstraZeneca recibió fuertes subsidios de parte de EEUU, Gran Bretaña y la UE, para producir una vacuna gratuita. Es claro, entonces, que la salida de una vacunación igualitaria, rápida, masiva y gratuita pasa por la expropiación de las grandes farmacéuticas internacionales, que han prosperado, precisamente, por el aporte dinerario y científico del poder público.

Ha comenzado una crisis que tendrá un impacto político poderoso en Argentina y a nivel internacional.

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