[Correo de lectores] La "sostenibilidad de la deuda externa" y la conducta del PO oficial en la legislatura de Chaco

Escribe Cabezón

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Luego de haber leído la nota de Prensa Obrera: “Chaco: respuesta a la impostura de Altamira”, de Juan García, quisiera aportar algunas cuestiones políticas y metodológicas, que, desde mi punto de vista, deberían ser parte del accionar de una organización revolucionaria y su interacción con los trabajadores.

Pareciera que tanto para García como para la dirección nacional del PO no se tuvo en cuenta que los compañeros y simpatizantes chaqueños que publicaron la nota (“Los luchadores y la militancia exigen una explicación”) se enteraron sobre el accionar de la bancada, encabezada por Aurelio Diaz, por los medios y portales chaqueños. Ni siguiera incluyeron en Prensa Obrera la versión taquigrafiada de la intervención del legislador (y si fuese necesario, del debate en el recinto). Ese procedimiento habría podido desmentir la información vertida por los medios chaqueños de que el presupuesto de Capitanich se votó gracias al quórum que garantizó el legislador perteneciente al Partido Obrero. En cambio, el dirigente chaqueño decidió ensañarse con un grupo de militantes y simpatizantes que solamente exigen una explicación de una acción política que transcurrió hace 40 días.

Para poder justificar su accionar, y futuras acciones, el mismo artículo García explica que “los desafíos de la banca de Aurelio y el balance de sus intervenciones se discuten abiertamente en plenarios y asambleas, no solamente entre la militancia del Partido Obrero, sino en toda la provincia”. Entonces ¿hubo una asamblea que discutió la intervención de Aurelio Díaz en la Legislatura? ¿Allí se votó dar quórum para el tratamiento del presupuesto? ¿Se discutió un balance sobre lo ocurrido luego de la votación? ¿Tuvieron participación o fueron invitados los simpatizantes que publicaron su inquietud? Es evidente que el articulista pretende chamuyarnos. Pero, sobre todo, la torpeza de su respuesta coloca (nuevamente) un grave antecedente. Es decir, aquel militante o simpatizante que ose expresar una inquietud o diferencia política sólo recibirá una caterva de descalificaciones bajo el rótulo de “grupo de Altamira”.

Ahora bien, e ingresando al interior de su artículo, la respuesta de García es el fiel reflejo de la caracterización de la actual situación política que engloba tanto al oficialismo del PO como al conjunto de la izquierda. Para el dirigente chaqueño la Legislatura estaba debatiendo un “problema presupuestario” o “de caja” y no el tema de la deuda externa, que enlaza a Nación y provincias, sin que importe si está nominadas en dólares o pesos. Al ofrecer la presencia que faltaba para el quórum estaba apoyando la política de “restauración y sostenibilidad” que acaba de votar el Congreso de la Nación, para apoyar un arreglo con los fondos internacionales y el FMI.

En estas condiciones, “el respeto a la Constitución provincial” para que se garantice el 33% destinado al área educativa, como se justifica García, es suficiente para avalar el presupuesto que financia esa “restauración y sostenibilidad”, que somete a Argentina al capital financiero internacional, evitaría que ese dinero se gire al pago de la deuda externa. Los presupuestos son un dibujo, que encubren el “cheque en blanco” que los parlamentos dan al Ejecutivo. El gobierno provincial puede presentar dentro del paquete del 33% la inclusión de partidas correspondientes a otras áreas dentro de un plan de recorte de la propia área de Educación. Además, para que se garantice dicho 33% el gobierno puede recortar otras áreas, como salud y obras públicas. Entonces, cuando el autor de la nota pretende hacernos deglutir una conquista de “interés para el movimiento estudiantil y docente”, está oficiando de encubridor del gobierno. Un boicot al quórum habría mostrado cómo actúan los luchadores que rechazan el pago de la deuda externa. Hubiese permitido ligar el no pago de la deuda con un planteo ligado a la salud, el salario, el trabajo genuino, la vivienda, la alimentación, etc. Lo que se culminó votando, y a la larga es lo que defiende García en su artículo, es una suerte de “reorganización presupuestaria” que es sirve directamente al pago de la deuda usuraria.

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