Choferes de colectivos: todos a los cortes del 11 de mayo

Escribe Carlos Frígoli

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La cortes simultáneos en zona norte, oeste y sur por parte de choferes de numerosas líneas el viernes 30/4 y los de sur y oeste el 4 con la incorporación de nuevas líneas, coincidiendo con las sesiones frustradas de la paritaria de UTA y en medio de la conciliación obligatoria, expresaron algo más que el hartazgo por la pérdida de conquistas y salario y con una conducción burocrática que está agotada frente a las necesidades de los trabajadores. Expresaron con claridad que hay una reversión del retroceso del 2017, con la traición a la huelga cordobesa y la agresión a los autoconvocados en Once, y emergen centenares de nuevos activistas y luchadores que procuran organizar, línea por línea, la lucha.

Los reclamos levantados; salario mínimo de $100.000 (cercano a la canasta familiar) y equiparación de los compañeros de mantenimiento, vacunación para todos y protocolos sanitarios, encabezan una larga lista de reivindicaciones postergadas.

La discusión paritaria, hecha completamente a espalda de los trabajadores, reducidos por la burocracia a pasivos lectores de los comunicados posteriores a cada sesión, esta largamente estancada por la voracidad empresaria. Roberto Fernández y su cría ponen más esfuerzo en regimentar a los trabajadores y a abogar por mayores subsidios a las patronales que a poner al sindicato y la fuerza social de los choferes, absolutamente estratégicos (¿quién puede resistir una huelga general del transporte?) al servicio de la recuperación de un salario fuertemente deteriorado.

El burócrata "opositor" Bustinduy ni hablo de la lucha salarial en todo este período, desviando hacia la cuestionamiento a la obra sociasl y a las puteadas faccionales contra su ex jefe Fernández. Ahora pretenderá medrar con un proceso que se le va de las manos.

La irrupción de los choferes torpedeo esta deriva de la directiva del sindicato, y mostró la disposición de los choferes a salir a luchar. Tuvo como antecedente, hay que destacarlo, la labor preparatoria de delegados y trabajadores de la 60, que junto a delegados y choferes de otras empresas desarrollaron una perseverante agitación por las reivindicaciones mencionadas, con asambleas, reuniones, y una extendida aficheteada con las consignas de básico de $100.000 y otras. El afiche se extendió por las redes, como reguero de pólvora por todo el interior y en el AMBA, lo que llevo a poblar de líneas los cortes, y extendió a nivel nacional la simpatía por la lucha y el cuestionamiento a la burocracia. La enorme repercusión en los medios mostro la preocupación de sectores del capital a la rebeldía obrera, y acrecentó el golpe a la burocracia. Los cortes tienen como antecedente numerosas luchas en todo el país por distintos problemas, entre ellos salarios impagos. Allí están las huelgas y movilizaciones en Tucumán, Bariloche, Córdoba entre tantas otras provincias, los paros y cortes en Puente de la Noria, y la lista sigue. La postergación de la sesión paritaria del martes 4, al borde del vencimiento de la conciliación obligatoria, aumento la indignación. Con nuevo o viejo ministro, se estrecha el margen de maniobra de Fernández. los cortes del 4 resolvieron volver a cortar el 11, coincidiendo con la nueva sesión.

Todos a los cortes

Está claro para todos que la magnitud de los reclamos exige avanzar en la organización y en la coordinación alrededor de los convocantes, y poner en pie de lucha a todo el gremio, extendiendo el actual proceso de organización por abajo a otras líneas, zona por zona, incluyendo a choferes del interior.

Para canalizar la irrupción de innumerables activistas, decididos a avanzar en la organización de sus líneas, los convocantes a los cortes podrían convocar a un Plenario Nacional, virtual o presencial, para incluir las nuevas líneas, al interior y debatir un rumbo de acción, donde puedan expresarse las inquietudes y decidir las futuras acciones. Hay un programa de fierro, alrededor de la lucha por los $100.000, que es el punto central hoy. Y un método para lograrlo, planteando la necesidad de poner en pie de lucha al sindicato, impulsando asambleas en las empresas y la necesidad de que un congreso de delegados de base de la UTA elabore un plan de acción para imponer los reclamos.

El desarrollo de este proceso requiere (y ayuda a) la recuperación necesaria de los cuerpos de delegados por los trabajadores, desplazando a muchos de los actuales delegados, simples mandaderos de las oficinas de recursos humanos y/o de las directivas. Hay que levantar fuerte el reclamo de derogación inmediata del DNU que proscribe las elecciones sindicales, aun en los lugares de trabajo, cuando los trabajadores están obligados a concurrir.

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