La ‘larretización’ de Kicillof: le hace el aguante en provincia con una nueva presencialidad escolar

Escribe Mariano Hermida

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El gobernador de la provincia de Buenos Aires anunció que a partir del miércoles 16 de junio se retomarán las clases presenciales en el conurbano de manera “gradual” en todos los niveles educativos. El próximo lunes 14 la docencia podrá ser citada a las escuelas para “preparar” la vuelta.

No se han hecho públicos los datos para justificar esta. Kicillof dice que se han reducido la cantidad de nuevos contagios de 500 a 400 cada 100 mil habitantes; una cifra enorme. El límite de 500 ha sido inventado por los K; el mismo semáforo, en Alemania, sólo autoriza el retorno a las clases cuando se reduce el nivel de 150 por cada cien mil habitantes. “4 horas antes del anuncio, se preveía que la presencialidad escolar no iba a ser retomada. El extrovertido Kicillof fue presa de un ataque de pánico, por la creencia que sin presencialidad escolar el FdT perdería las elecciones en Provincia. Para cubrir sus espaldas, creyó conveniente aclarar que los casos “están lejos de llegar a los niveles deseables” (Página/12, 11/6). En el mismo día que se realizaba el anuncio, Argentina registró casi 700 muertos y 27 mil casos de coronavirus. En el país, el número de docentes fallecidos, según distintos relevamientos, es de 160 compañeros y compañeras.

El regreso a la presencialidad “segura” viene disfrazada de un “Plan de Vigilancia Epidemiológica Activa”, con la aplicación de testeos rotativos en las escuelas, en dónde se “medirá” el dióxido de carbono en el aire de las aulas, para asegurar su ventilación. En la provincia de Buenos Aires -según números oficiales- recién este fin de semana se estarían alcanzando a vacunar a 5 millones de personas (con la primera dosis), de los casi 18 millones que viven en suelo bonaerense. La ventilación adecuada de las aulas llevará a la cama, en invierno, a numerosos alumnos, en su mayoría mal abrigados.

Los mismos que ayudaron a expandir la segunda ola con el regreso “seguro” a las aulas en marzo, preparan un nuevo desastre, al cual responderán con una nueva suspensión. Kicillof y sus secuaces del oficialismo y la oposición, juegan al yo-yo –abrimos, cerramos, y no nos hacemos cargos de las crisis y víctimas que dejan en el camino. El CONICET ha demostrado que la presencialidad escolar tiene un efecto directo en la suba de casos de coronavirus. Las escuelas en el AMBA se cerraron el 15 de abril con 25.000 contagios y 383 muertos a nivel nacional. Con los índices actuales, el regreso a la presencialidad tiene el resultado cantado: una mayor suba de contagios y de muertes. Larreta en CABA, también avanza con la presencialidad en el nivel secundario. La “grieta” entre Larreta y Kicillof duró exactamente ocho semanas; los unen la patronal de la educación privada, el clero y las entidades patronales –incluido el FMI.

La conducción provincial de SUTEBA, como cabía esperar, apoya regreso a la presencialidad. Seguidistas del poder se ponen en impulsores de lo que se les impone; es así que reclaman planificar una presencialidad cuidada, “que se retome gradualmente”. Ni qué decir que advierten que “se avance con la aplicación de las vacunas a la totalidad de los trabajadores de la educación” (SUTEBA, 12/6), que ha alcanzado un porcentaje menor. Es cierto, con condicionalidades, que la vacuna frena al virus, pero no la promesa de esa vacuna. El reclamo de vacunas es una contradicción flagrante, porque si estuvieran disponibles no haría falta exigirlas. El reclamo omite al conjunto de los trabajadores, que tienen presencia laboral en sus lugares de trabajo. A Baradel habría que llevarlo al Inadi social. Diferentes estudios señalan que para que la vacunación tenga efecto, se debe tener vacunada del 70% al 80% de la población, con las dos dosis, y eso hoy está lejos de ocurrir. Si esto sigue así, las vacunas actuales no podrán mantener su eficacia presunta ante las mutaciones conocidas del virus. Chile ha vacunado a tres veces más población por habitante que Argentina, no obstante lo cual ha declarado la cuarentena total en Santiago.

Los trabajadores de la educación, como ocurre en el régimen sindical burocrático, no han sido convocados para tomar la palabra. Baradel y cía no tienen ningún mandato para habilitar el regreso a la presencialidad, ni para nada tampoco. Las elecciones sindicales no son un cheque en blanco que autorice a la burocracia a descontar un apoyo para todas las situaciones que enfrenta el movimiento obrero.

Un comunicado de la lista Multicolor, que conduce las seccionales de la oposición, rechaza los anuncios de Kicillof. Las agrupaciones vinculadas al FIT-U –que promovieron el regreso “seguro” a principios de año-, ahora sostienen que “sin condiciones epidemiológicas, no hay presencialidad” (28/5). Bien entendido, esto significaría que los contagios deberían caer al nivel de la Gripe A. Un gran viraje si no hemos malinterpretado la posición, porque el comunicado no dice cuáles serían las “condiciones epidemiológicas” adecuadas. En el último plenario provincial de delegados multicolores, se votó un paro por 24 horas “si el gobierno avanzaba con la presencialidad”. El lunes habrá asambleas en distritos multicolores.

El regreso a la presencialidad generó un repudio extendido en los grupos de whatsapp y en las redes sociales de la docencia. En los comités de base de “Docentes contra la presencialidad en pandemia” se están preparando reuniones virtuales en distritos como La Matanza, San Isidro, Ezeiza-Echeverría y Almirante Brown, este mismo fin de semana.

Nuestra posición es que no podemos volver a la presencialidad en pandemia. Planteamos comenzar con un paro de 72 horas; no ir a la escuela el lunes, para hacerlo el martes, es desmoralizante. Las 72 horas son una señal de huelgas progresivas. Sobre esta base promovemos la coordinación de todos los comités de base y la convocatoria a un plenario provincial de delegados con mandato.

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