Ciudad de Buenos Aires: la vida a la intemperie

Escribe Ana Belinco

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Según un censo especial de la Dirección de Estadística de la Ciudad de Buenos Aires, el mes pasado había 2.573 personas viviendo en la calle. La mayor parte de los encuestados está en esta situación hace más de un año.

Los censistas recorrieron la Ciudad entre las 18 horas del día y las 6 horas del día siguiente que fue el rango que se tomó como “ventana de tiempo” determinada.

Para llevar adelante el censo, se dividió toda la Ciudad en 74 recorridos agrupados en cinco tipos: 1) vía pública, espacios verdes, subtes (escaleras), estaciones intermedias de trenes y entradas de lugares de culto; 2) Terminales de ferrocarril y ómnibus; 3) hospitales; 4) bajo autopista; y 5) mixtos -aquellos que combinan vía pública, bajo autopista y hospitales”. Al mismo tiempo “se relevó a la población que pernocta en CIS en la ventana de tiempo fijada”. (Clarín, 18/6).

Del total de 2573 encuestados, 968 vivían “en la calle” – por ejemplo, en la vereda, bajo una autopista o en cajeros automáticos- y 1.605 en Paradores - Centros de Inclusión Social (CIS).

De las 968 personas relevadas que vivían “en la calle”, se sabe que el 89,6% pernoctó allí todos los días de la semana anterior al operativo. El 63,0% declaró vivir “en la calle” desde hace más de un año.

Aunque el director del organismo de estadísticas dijo que este censo se hizo bajo una nueva modalidad, por lo que no se podría comparar con estudios anteriores, el relevamiento de la gente “en situación de calle” arrastra una fuerte polémica con las organizaciones de derechos humanos y sociales. En efecto, éstas sostienen que las mediciones anteriores subestimaban el universo de personas que vivían a la intemperie, en albergues o en centros especiales y señalan que esta realidad se agravó con el incremento de la indigencia, la pérdida de empleos y el encarecimiento de alquileres incluso en mono-ambientes e inquilinatos de los últimos años, a lo que se suma las amenazas de desalojo constante.

La “situación de calle” es el escalón final de una aguda degradación social que tiene lugar en el distrito más poderoso del país donde, en cualquier caso, reina la miseria social y el desempleo, que se combinan con la mayor penuria de vivienda, como resultado del acaparamiento inmobiliario. Los “sin techo” deben ser cargados a la cuenta de todos los bloques patronales que han reforzado esa orientación desde el gobierno porteño o el gobierno nacional.

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