La lucha contra la depredación ambiental

Escribe Edgardo Orellana

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La burguesía nacional e internacional viene por los recursos naturales y laborales. ¿Cuál es el rol de la izquierda revolucionaria ante esta entrega histórica?

En las diversas marchas por el NO la exploración petrolera y gasífera off shore en el Mar Argentino, en distintos puntos del país (Rosario, CABA y distintas plazas) los carteles llevados por los movilizados en la marcha multitudinaria en Mar del Plata eran interesantes para ver la conciencia del puebl. En ellos había un denominador común, algo difícil obviar en estos momentos políticos de ajuste y devaluación de la moneda, que desde los inicios del partido señalamos: la debacle capitalista en algún momento nos tocará a todos, una sociedad de clases siempre exfoliará a otra, a más agudización del sistema, las contradicciones del capital devorarán todo y transformarán en mercancía cualquier cosa que encuentre a su paso. La etapa que transcurre de tensión en tensión está haciendo que una mixtura de cuerpos, no sólo luchadores con sus singulares conciencias marchen, sino turistas y ciudadanos que a simple vista no lo habían hecho antes, todos ellos en contra de, en este caso, la certidumbre de que el Mar Argentino puede terminar como el brasilero en 2019, lleno de petróleo en sus costas para dar un ejemplo cercano.

Ahora ¿a qué conclusiones podríamos llegar luego de las movilizaciones en gran parte del país y del denominado atlanticazo?

El presidente Alberto Fernández, el ministro de Ambiente Juan Cabandié -sí, tenemos ministerio de Ambiente que falla a favor de la depreciación ambiental- y el gobernador de la provincia Axel Kicillof, alfil del cristinismo duro, si es que eso existe, más escribas a sueldo nac and pop sostienen la resolución 436/2021, que avala a empresas internacionales como la noruega Equinor y la holandesa Shell, sin olvidar a la "nacional" YPF en manos de la burguesía nacional, solo en parte, para que cumpla la misma función extractiva en la costa Argentina.

El mismo gobierno que no puede controlar el fuego en la mitad del país, que no maneja una política alimenticia para el pueblo siendo un productor de alimentos y materias primas, sino que lo envenena, entrega de manera colonial a los pueblos por la extracción metales dejando regalías irrisorias al país. ¿Se puede confiar en estos entregadores seriales? Claro que no, desde el Partido Obrero Tendencia, como un mantra hemos sostenido hasta el cansancio que al capitalismo se lo combate con política socialista. En el gobierno de Mauricio Macri esta coalición burguesa -kircherismo y macrismo y demás variantes- votaron cientos de leyes de entrega al capital internacional, hoy, juntos cocinan esta medida extractivista en nuestras costas. El ex ministro PRO de Energía, Juan José Aranguren, propuso dicha entrega petrolera/gasífera. Hoy como un puño el peronismo con los "libertarios", entre ellos Espert, serviles, sumisos al gran capital, se lo facilitan otra vez.

Una historia reciente de entregas

En los noventa el menemismo privatiza los recursos naturales, entre otros, los hidrocarburiferos, junto a la fuerza laboral, siendo según palabras del ex presidente Néstor Kirchner, Carlos Menem el mejor presidente de la historia.

En 2013 Cristina Kirchner, pagadora serial de deuda al FMI, según sus mismas declaraciones, cerraba contrato con Chevron a libro cerrado, una empresa que dejaba destrucción y barbarie en la amazonia ecuatoriana. CFK, a fuerza de represión y balas de goma, entregaba a estos capitales la riqueza del pueblo. Hoy los mapuches que pueblan la zona de Vaca Muerta dicen tomar agua con gusto a nafta, fracking de los teóricos de la ciencia del capital.

Las petroleras a nivel mundial ocupan los primeros puestos en contaminación, son los mismos que pretenden arreglar una fuga de petróleo en el yacimiento Medanito, Tierra del Fuego, con la tecnología de una pileta pelopincho.

Sólo puede confiar en estas fuerzas políticas un pueblo cegado por desinformación de operadores pagos, adictos a la pauta oficial, buitres del enriquecimiento a costa de la fuerza laboral ajena. Existe un hilo histórico conductor, material que nos lleva a reflexiones teóricamente probas. La burguesía que Néstor Kirchner vino a reconstruir, como dijo en su discurso inaugural, cada vez las apuntala más sus secuaces, mientras el pueblo llega a 50% de pobreza y los estudios científicos ambientales internacionales como el IPCC (panel intergubernamental contra el cambio climático) advierten de la irreversibilidad del calentamiento global, sin olvidar que estamos en una pandemia de origen zoonótico con contagios récord a nivel mundial. Los capitalistas una vez más están dejando caer la enfermedad y muerte sobre los trabajadores con tal de no parar la producción del capital y seguir aumentando la brecha entre los que más tienen.

Ignacio Zuleta, periodista de Clarín, advierte en una nota de la semana pasada a la burguesía que las organizaciones políticas y sociales vienen ganando la batalla a nivel nacional -chubutazo- e internacional -Ucrania, contra el litio-, lo que observa este escriba del poder debemos multiplicarlo en la conciencia de todos los luchadores, activistas y demás ciudadanos para llevar a la victoria. Tal vez una enseñanza del chubutazo es la huelga de los gremios asociados a la vida del Mar, ambientalistas y la clase obrera organizada en un solo canto.

Los dólares que pretenden ganar con esta explotación están en los paraísos fiscales de los millonarios que gobiernan y de los secuaces capitalistas que ellos defienden en el congreso, en la fuerza de trabajo que le roban a cada trabajador. Nacionalizar la banca y salvar a las ballenas se transforma en una misma causa.

Explicar el problema central es pensar en el fin del capitalismo más que en el fin del planeta, esa es la tarea, ligar la naturaleza con las relaciones sociales del sistema existente a superar.