Bongiovanni condenado a 10 años de prisión

Escribe Suyay H.

La lucha sigue por la sentencia firme y las responsabilidades civiles.

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El miércoles 7, fuimos notificadas por la jueza Fortunati de la condena a Juan Bongiovanni a la pena de diez años de prisión e inhabilitación especial complementaria por igual periodo, para desempeñar cargos docentes y/o profesor de personas menores de edad y/o con capacidades diferentes y como trabajador social en ámbitos en que se vincule con personas menores de edad y/o con capacidades diferentes, accesorias legales y costas procesales.

Bongiovanni fue denunciado por cuatro de sus ex estudiantes de distintas escuelas religiosas por abusos sexuales que tuvieron lugar cuando éramos menores de edad, en lugares públicos y que se prolongaron, en algunos casos, en el tiempo. Un jurado popular lo halló culpable de tres de los cuatro cargos presentados. Por prescripción, dos víctimas no pudieron presentarse como denunciantes.

La sentencia afirma que estos abusos denunciados significaron claros actos de degradación, humillación y cosificación hacia adolescentes que tenían en Bongiovanni su referente y mentor. La defensa, por su parte, buscó presentar estos hechos como “simples besos y tocamientos”. Antes del juicio, se desarrolló por meses una campaña de la familia de Bongiovanni con apoyo de la iglesia y ONG clericales afirmando que se trataban de “falsas denuncias”. Trataron de desviar el eje de las denuncias apuntando contra mi militancia política en Política Obrera.

La fiscal y abogados defensores habían solicitado 14 años de prisión. La jueza apeló como atenuantes para la condena, que redujo a 10 años, el “buen concepto vecinal, laboral y religioso” del abusador. Uno de los abogados defensores presentó estos hechos como parte de la “telaraña necesaria para tener a disposición a las víctimas”. Bongiovanni intimaba a las víctimas a que guardaran completo silencio de los hechos. La jueza desestimó también cualquier tipo de corresponsabilidad institucional de las escuelas por sostener a Bongiovanni, a pesar del precedente de una presentación hecha por la madre de una de sus estudiantes y que fue presentado en el juicio, denunciando sus conductas sexuales hacia sus alumnas. Una ex directora acaba de afirmar públicamente que renunció al cargo una vez que Bongiovanni había sido ascendido en su escuela, sabiendo de estas conductas de Bongiovanni que, sin embargo, no fueron denunciadas ni en la escuela ni en la justicia.

Lo cierto es que ninguna escuela clerical ni la Iglesia intervinieron en forma alguna durante todos estos años, a pesar de los numerosos indicios que fueron presentados durante el juicio por las víctimas. Al mismo tiempo, declaran la guerra a la implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas. Esto mientras sigue recibiendo millonarios subsidios del Estado. La defensa apuntó contra la demora en realizar las denuncias por parte de las víctimas, y la continuidad de los lazos que tuvieron lugar con Bongiovanni durante años. Es la defensa abierta del derecho a abusar de niños y mujeres por parte de individuos del clero. Queríamos una reparación por los daños sufridos y, sobre todo, evitar que un abusador siga en contacto con niños y mujeres.

Lo que es más cierto todavía es que realizar la denuncia significó un largo y doloroso proceso. Transitamos más de tres años con indagatorias, declaraciones, pericias psicológicas, búsqueda de pruebas y testimonios para sumar a la causa, mientras debíamos seguir estudiando, trabajando, siendo madres. Sobre el final del juicio es que recibimos un breve contacto del Ministerio de Género. Lo que pudimos hacer lo hicimos porque nos organizamos todas las víctimas, amigos y familias. Comunicamos nuestra lucha a la sociedad, recibiendo enormes muestras de solidaridad que se sintieron especialmente el día de la lectura del veredicto con la presencia de centenares de personas. Es por esto que el fallo representa un triunfo para el conjunto de la lucha de la mujer trabajadora, no sólo porque se encarceló a un abusador con fuertes vínculos con la iglesia católica sino porque enfrentamos una campaña reaccionaria contra las víctimas y las mujeres, incluyendo amenazas.

La lucha continúa

La sentencia firme nos habilita a levantar las prescripciones de los casos que ya se han presentado y que antes del juicio habían sido descartados. Una nueva denuncia ya fue presentada ante la justicia. El hilo de las responsabilidades no termina en Bongiovanni, es por ello que buscaremos avanzar en la investigación de las responsabilidades civiles de las autoridades educativas y la propia iglesia, que le permitieron a Bongiovanni recorrer por más de veinte años diferentes establecimientos educativos. El Estado es responsable.