Tucumán

El dengue, la crisis política y el inicio de una reacción popular

Escribe Daniel Blanco

Tiempo de lectura: 3 minutos

La epidemia de dengue se ha extendido a 14 provincias. Uno de sus epicentros se encuentra en Tucumán, donde se registra la mayor cantidad de fallecimientos - en su mayoría personas adolescentes o adultos jóvenes. Tiene además la mayor cantidad de internaciones y los registros oficiales contabilizan 15000 infectados. Pero las cifras reales son mayores, tanto en la cantidad de fallecidos como de internados y contagiados. Los especialistas estiman que 150 mil personas son las afectadas. Las internaciones están desbordando las terapias. Solo en el hospital de niños se atiende a 500 pacientes diarios con los síntomas de dengue. Otro tanto ocurre en los otros hospitales de la provincia. En el hospital de niños hay 32 niños internados en la terapia, y otros 10 en la guardia porque no hay lugar. Ya son varios los bebés de hasta seis meses que han sido atendidos contagiados.

Los medios han dado mucha cobertura al fallecimiento por dengue de un juez catamarqueño internado en Tucumán. Pero la población está conmocionada por la muerte de una niña de 6 años internada en el hospital de niños.

El gobierno no ha hecho nada de nada. Está concentrado en la interna de los acoples y hacia ahí van destinados miles de millones de pesos para que puedan barrer sus territorios y ganar la voluntad de los electores. El gobierno acaba de implementar un plan social de monto superior al Potenciar Trabajo nacional, que están repartiendo masivamente en las barriadas. Pero quien lo recibe queda bajo supervisión de los punteros para asegurarse el voto, y si el beneficiario conquista nuevos adherentes al plan, recibe un aumento. Una cadena prebendaria de un gobierno criminal, que hace la vista gorda con la salud y la vida de los tucumanos, en especial de los trabajadores.

Pero la dimensión que ha adquirido la epidemia amenaza con arruinarle la fiesta al gobierno. La lluvia de denuncias y el conflicto con los trabajadores de la salud, ha llevado al ministro de Salud, Medina Ruiz, a anunciar que su renuncia estaba a disposición del gobernador Manzur.

Los opositores de JxC se han montado en la ola de repudio al gobierno, pero son corresponsables de la negligencia e impotencia para enfrentar la epidemia. En la capital, gobernada por JxC, el servicio de recolección de la basura está privatizado, (un enorme negociado que merece otra nota), y deja zonas enteras, las más alejadas y pobres, sin recolección. A su vez, ni el municipio ni la provincia erradican los basurales y los microbasurales, tampoco hacen nada para poner fin a los derrames de agua y a los derrames cloacales. Provincia y capital, Frente de Todos y Junto por el Cambio tienen la misma política: “hacen la vista gorda”, no adoptan medidas elementales de higiene urbana, imprescindibles para combatir al mosquito en los numerosos escenarios donde se reproduce. Tampoco hacen nada en materia de reforzar el sistema de salud. El gobierno provincial acaba de cerrar una paritaria con la burocracia de ATSA que significa un nuevo golpe al salario de los trabajadores de la salud. En lugar de ampliar las terapias y tomar personal, los trabajadores, por los bajos salarios, desertan o autoliquidan su propia salud con el pluriempleo en el sistema público y en el privado. El gobierno de la capital de JxC tiene el “mérito” de haber cerrado la Asistencia Pública, un centro emblemático de atención.

Todas las cifras indican que esta es la peor epidemia de dengue en la provincia y que aún faltan tres meses para que el frio del invierno disipe a los mosquitos, no a las larvas que pueden permanecer latentes hasta dos años.

Ahora, se ha hecho público que, como consecuencia de la epidemia, la deserción escolar se ha multiplicado. En la mayoría de los casos es por docentes o chicos contagiados y también por los padres que quedan impedidos de llevar a sus hijos a las escuelas. Sadop ha denunciado esta situación y ha reclamado la suspensión de las clases. Algunos especialistas plantean adoptar estas medidas en las escuelas en las que se verifiquen muchos casos. Los docentes sostienen que la única opción es rociar con repelentes a los chicos, pero estos no se consiguen. Lo que nuevamente se ha puesto de manifiesto es el vaciamiento educativo, con escuela donde no se desmaleza, donde no existen personal auxiliar y condiciones elementales para evitar el contagio.

Está planteada la autoconvocatoria de asambleas escolares para que dé conjunto se voten los reclamos en defensa de la salud y también la vida de los docentes y los chicos, y se adopten las medidas de acción hasta que el gobierno atienda y de soluciones a los reclamos. Un plenario conjunto de organizaciones, agrupaciones y sindicatos dispuestos a llevar una lucha contra la epidemia sería un gran paso adelante que abriría un rumbo para que desde las barriadas se proceda de la misma manera, habiendo ya síntomas en algunas zonas en las que los vecinos han comenzado a realizar asambleas y a movilizarse con diversos reclamos.

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