30 años sin Miguel Bru: otro caso impune de la “maldita policía”

Escribe Joaquín Antúnez

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Se cumplen tres décadas desaparición del joven estudiante y músico Miguel Bru, quién fuera visto por última vez en las afueras de La Plata, más específicamente en el partido de Magdalena, mientras cuidaba una casa de unos conocidos por el fin de semana. La lucha incansable de familiares, amigos y compañeros de la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata consiguió quebrar las trabas judiciales y políticas para hacer avanzar la causa, pero tras más de 40 allanamientos en diversos puntos de La Plata y alrededores, nunca se ha logrado recuperar el cuerpo de Miguel o, como le decían sus amigos, “Miga”.

Miguel había comenzado a sufrir un acoso policial permanente tras realizar una denuncia por un allanamiento sin orden judicial realizado de madrugada en la vivienda abandonada que habitaba junto con otros amigos. Una supuesta denuncia por ruidos molestos fue la excusa de la Brigada de Investigaciones dependiente de la Comisaría 9° de La Plata para ingresar en el hogar mientras se encontraban varios compañeros de la banda de punk-rock que integraba Bru. También se encontraba su entonces novia, Carolina, pero Miguel no estaba allí. Tras conocer los hechos, decidió presentarse en la fiscalía y denunciar la situación. Carolina, treinta años después, comenta que nunca se imaginaron las consecuencias que esto podría tener.

La operación delictiva que involucró a los policías de la comisaría 9° de La Plata incluyó un verdadero plan criminal que incluía la detención ilegal, la tortura para “blanquear” la situación delictiva y, por lo tanto, un arreglo con el Poder Judicial, pero derivó en la muerte de Miguel como resultado de las torturas (Clarín, 17/8). La desaparición del cuerpo fue el último episodio de una impunidad garantizada como política de Estado.

Por aquellos años, Eduardo Duhalde gobernaba la provincia y había designado al ex Tacuara, Eduardo Pettigiani como Secretario de Seguridad. En ese entonces para Duhalde la bonaerense era la “mejor policía del mundo”. La incansable lucha de Rosa, madre de Bru, la transformaría en “la maldita policía” en la plana mayor de la prensa argentina e internacional.

Definido como el primer caso de desaparición forzada de la democracia, el caso Bru, expuso el pus que brotaba por los poros de un aparato represivo sumido hasta los cimientos en los negocios más turbios y mafiosos. Carolina recuerda una primera entrevista con el entonces jefe de la bonaerense, comisario general Pedro Anastacio Klodczyk, quién les dijo: “Con todo respeto, señora, yo confío en mis muchachos y los voy a defender hasta que haya algo concreto que los incrimine” (Infobae, 17/08) Rosa, en la misma sintonía, recuerda al ex juez Amílcar Vara que aseguraba: “donde no hay cuerpo, no hay delito” (Clarín, 17/08)

Finalmente, Vara resultó destituido, enjuiciado y condenado como cómplice de una serie de delitos que involucran al cuerpo policial. En 1999, la lucha de familiares y amigos había conquistado para el subcomisario Walter Abrigo y el sargento Justo José López la prisión perpetua y, al comisario Juan Ojeda (a cargo entonces de la Seccional) y al cabo Ramón Cerecetto, a cuatro años por complicidad. Los altos responsables políticos, sin embargo, jamás fueron enjuiciados.

La familia de Bru, encabezada por su madre Rosa, no se ha detenido un segundo en la búsqueda de justicia y la recuperación del cuerpo de su hijo. A 30 años seguimos exigiendo justicia por Miguel Bru y todos los asesinados por la “maldita bonaerense”, por el juicio y castigo a los responsables políticos.

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