"Se acabó": la huelga de las futbolistas españolas contra Rubiales

Escribe Ximena Arrece

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El domingo pasado, la selección femenina de fútbol español se consagró campeona del mundo en el torneo realizado en Australia y Nueva Zelanda.

En medio de los festejos, frente a las cámaras que cubrían la final, el presidente de la Federación Española de Fútbol besó en los labios sin consentimiento a la futbolista Jennifer Hermoso, cuando se saludaban entrando al podio para recibir la copa. Rubiales dió una conferencia de prensa donde sostuvo que el beso había sido consentido y se negó a dimitir de su puesto. La número 10 de la selección española, en cambio, denunció públicamente el agravio y renunció a la selección. Con ella renunció la totalidad del plantel, de continuar los mismos dirigentes. La FIFA comunicó la suspensión por 90 días de Rubiales de "toda actividad relacionada con el fútbol, nacional e internacional" (Página/12, 26/8). Rubiales, por su parte, denunció por calumnias a la jugadora.

El beso en cuestión recorrió los medios y redes de todo el planeta y el repudio a Rubiales se hizo sentir en todas partes, desde futbolistas hasta la ministra de Igualdad, Irene Montero. La Asociación de Futbolistas Profesionales (FutPro) de España, interlocutor de Hermoso, exigió a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que adopte medidas ejemplares, velando por los derechos de las jugadoras. Por su parte, Rubiales habló en la asamblea de la RFEF donde intentó, por un lado, pormenorizar el episodio y colocarse en el lugar de víctima de "una cacería" del "falso feminismo, que es una lacra en este país" y, por el otro, justificar que el beso había sido consentido por la futbolista y que "el deseo que podía tener en ese beso era exactamente el mismo que podía tener dándole un beso a alguna de mis hijas, por lo tanto, no hay deseo y no hay posición de dominio" (El Diario, 25/8). Afirmó enérgicamente que no iba a dimitir de su puesto como presidente y la asamblea de la Real Federación lo ovacionó.

Pocas horas después, Jennifer Hermoso difundió un comunicado donde expresaba que el supuesto consentimiento nunca existió y denunció presiones por parte de la RFEF, tanto a ella como a su entorno y hasta a sus propias compañeras. La 10 de la selección femenina campeona del mundo renunciaba de este modo al equipo español mientras continúen en sus cargos los mismos dirigentes. En las horas siguientes, al grito de "Se acabó", renunciaron a jugar para la selección española más de 80 jugadoras, incluyendo a la totalidad del plantel campeón del mundo en Sidney. También renunció todo el equipo técnico del entrenador Jorge Vilda, a quién se vio en la asamblea de la RFEF aplaudiendo a Rubiales.

Ante estos sucesos, el Comité Disciplinario de la FIFA resolvió, finalmente, la suspensión por 90 días de Luis Rubiales de toda competencia de fútbol nacional e internacional.

Crecimiento del fútbol femenino y la organización de las futbolistas

Este suceso no es un hecho aislado. De hecho, que la frase elegida por las futbolistas españolas sea #seacabó marca que el episodio del beso de Rubiales fue la gota que rebalsó el vaso.

En junio del 2021, se logró la profesionalización del fútbol femenino en España, realizado por el Consejo Federal de Deportes, a pesar de que la Federación de Luis Rubiales se opusiera. A fines de ese año, se creó la FutPro y comenzaron una serie de reclamos que en 2022 llegaron a la selección femenina. Tras ser derrotadas en los cuartos de final de la Eurocopa en ese año, 15 futbolistas enviaron mails a la RFEF expresando que los tratos y formas en la Selección las habían hecho sufrir problemas emocionales y psicológicos, y que por ello no podían jugar nuevamente para España. Varias de ellas, expresaron malas condiciones y que con los métodos del entrenador Vilda "era imposible conseguir grandes éxitos" (Relevo, 27/1). Algo parecido ocurrió en la Selección Argentina, cuando la jugadora profesional Estefanía Banini criticó al director técnico por no preparar los partidos para lograr victorias sino empates, lo que le valió la no convocatoria por parte de la AFA por varios años.

Es que las futbolistas españolas, al igual que las argentinas y las de muchos otros países, denuncian desde hace varios años las malas condiciones en las que juegan. Los planteles no tienen garantizados los vuelos con los descansos necesarios, no cuentan con profesionales de preparación física, médica y nutricional como en el masculino y hasta no les permitían ver a sus familias y seres queridos durante las competiciones largas. Incluso este año fue la primera vez que en un Mundial femenino todas las jugadoras participantes recibieron una compensación económica de 30 mil dólares, a diferencia del masculino que en Rusia 2022 se llevaron 370 mil dólares. Estos reclamos se hicieron sentir fuertemente en el Mundial femenino en Australia y Nueva Zelanda, donde la palabra "lucha" se hizo eco en la mayoría de las declaraciones de futbolistas de todo el mundo, incluso en sus referentes más importantes como la brasilera y ganadora de tres copas mundiales, Marta, y la estadounidense, también campeona del Mundial anterior, Megan Rapinoe -quienes también salieron a dar apoyo a Hermoso. Lo cierto es que los salarios de las futbolistas están muy por debajo de la de los varones. En la liga estadounidense, donde el fútbol femenino sobresale en calidad y audiencia al masculino -hoy a la vista de todos ante el desembarco de Lionel Messi en la MLS- la jugadora con el contrato más alto es Alex Morgan por 450 mil dólares.

Vale resaltar que el fútbol femenino viene en un crecimiento de audiencia muy importante, que en este Mundial tuvo récord de asistencia a los partidos de casi 2 millones de personas. En España el año pasado, ante el partido del femenino entre el Barcelona y el Real Madrid, llenaron con más de 54 mil personas el Camp Nou. En nuestro país, el último partido de la selección femenina en el Estadio Único de San Nicolás antes de viajar al mundial, asistieron 12 mil espectadores y el partido del Mundial contra Sudáfrica tuvo 12.3 puntos de rating. Este crecimiento se ha dado al calor también de la organización de las mujeres en el fútbol, que en nuestro país se desarrolla con la creación de comisiones de mujeres en los clubes y de asambleas que han crecido en el último año, donde se comenzó a coordinar entre futbolistas, en actividad o retiradas, trabajadoras de los clubes e hinchas.

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