Las elecciones en un marco explosivo

Escribe Jorge Altamira

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El último tramo de la campaña electoral se desarrolla en un marco explosivo. De acuerdo a datos oficiales del primer semestre, “la pobreza pasó de 36,5 % a 40,1 % en un año. Representa unos 1.7 millones más de pobres”. En agosto, la devaluación del 23 % del peso oficial provocó un salto inflacionario del 12,8 % y un porcentaje similar para septiembre. Esto ocurre cuando, en el mismo período, el desempleo ha caído al 6,2 por ciento y ha crecido el Producto Bruto Interno. Algo más de un 80 % de los obreros registrados percibe salarios inferiores a la línea estadística de la pobreza. En noviembre, a más tardar, cuando está prevista una nueva reunión con el FMI, el desembolso de fondos para que Argentina continúe pagando la deuda con el organismo estará condicionado a otra devaluación, mucho mayor que la reciente. Esa es la medida fundamental, asegura el FMI, para que se reduzca la brecha entre la cotización del peso oficial con el paralelo.

Las modificaciones al impuesto a las ganancias para asalariados, monotributistas y autónomos representan un aumento importante en el salario de bolsillo. Pero al igual que el descuento del IVA para una canasta de productos, hasta 18 mil pesos, apenas morigeran la enorme confiscación sufrida por trabajadores y jubilados. “Los ingresos se desplomaron 12,7 %”, titula La Nación, desde que asumió el Gobierno de los Fernández. Pero esto es sólo una parte de la historia, porque en el caso de los asalariados ya habían perdido un 14,7 % bajo el macrismo; el kirchnerismo le sumó otro 14.9%. Son números de catástrofe. Pero se trata apenas de promedios – los trabajadores no registrados o aquellos no calificados han visto perder el doble de sus ingresos reales. Un lugar prominente en esta escala descendente la ocupan los jubilados, que cobrarán un ajuste menor al 15% -el índice del trimestre abril-junio- cuando la inflación se habrá triplicado en el trimestre corriente.

Argentina es un excelente laboratorio del llamado “efecto derrame” – pero de abajo hacia arriba. Bajo el gobierno de la "redistribución progresiva del ingreso", ha tenido lugar la mayor redistribución negativa que se tenga conocimiento – ni qué decir si se añade el período macrista. Esta confiscación económica de la fuerza de trabajo explica en gran parte el crecimiento del PBI, incluido el aumento de la Inversión Bruta. En el marco de la salida de la cuarentena, ha tenido lugar un incremento fenomenal de la tasa de ganancia –que mide la masa de beneficios producidos sobre el capital invertido. La curva ascendente de la plusvalía explica la supervivencia política del gobierno Fernández –precaria, pero supervivencia al fin. Un proceso inverso en Brasil, o sea con una recesión industrial, determinó el golpe de estado contra la petista Dilma Roussef. En vísperas de las elecciones el proceso se invierte –el FMI estima una caída del PBI, en Argentina, para 2024, del 2,6 % en el año.

La crisis financiera, con esta inversión de tendencia industrial, se ha tornado terminal. Argentina se encuentra en default virtual. El endeudamiento interno, en lo que se refiere al del Banco Central con el sistema bancario y los fondos de corto plazo (Leliq, pases y depósitos en los bancos) ha colapsado. Las perspectivas optimistas acerca de las exportaciones están condicionadas a una gran devaluación y a la adopción de un único tipo de cambio. Antes de salir de este pozo profundo, habrá que caer todavía mucho más. Mientras la burguesía exportadora se verá fuertemente beneficiada con una devaluación, pasará lo contrario con la que produce para el mercado interno, que además de la caída del consumo personal se verá afectada por el encarecimiento de la materia prima a industrializar. En cualquier caso, los pronósticos positivos hay que tomarlos con prudencia, porque el mercado mundial no luce tan promisorio. El precio de la soja ha caído por debajo de los 500 dólares la tonelada. Lo fundamental es, sin embargo, la crisis gigantesca del sector inmobiliario en China, que afecta a los bancos, y el derrumbe en Alemania, como consecuencia de la guerra de la OTAN y Rusia, que ha dejado a su industria fuera de competencia. Si Alemania se ve forzada a recurrir al subsidio de la industria y a promover una devaluación del euro, la arquitectura monetaria y económica de la UE se verá fuertemente afectada. De otro lado, el mantenimiento de altas tasas de interés a nivel internacional, presionará a la baja los precios de las materias primas y creará una crisis de liquidez para los estados y compañías fuertemente endeudados.

Los cambios en ganancias, para la cuarta categoría, responden a una maniobra política significativa. Es que el beneficio al estrato superior y más calificado procura dividir a las distintas categorías de trabajadores en cuanto a la necesidad de entrar rápidamente en acción. Como se ha escuchado decir por estos días, “en fábrica las cosas se han calmado un poco, pero los barrios son un volcán”. Los corresponsales de los diarios argentinos en el exterior adjudican a los financistas con los que se informan “que el escenario en Argentina es convulsivo”. No solamente abajo sino también arriba. Para Eduardo Eurnekian, de la Corporación América, mentado padrino de Milei, el pseudolibertario se ha ido de mambo. No le gustó para nada que Milei ataque a los BRICS (Brasil, China, Rusia, India, Sudáfrica), de los que Argentina depende financiera y comercialmente. Tampoco a Bulgheroni, asociado a los chinos en petróleo, y con inversiones en Asia Central. Eurnekian no dijo nada, lamentablemente, del planteo de Milei de convertir a Malvinas en una Hong Kong, o sea en una plaza financiera off shore, pero custodiada por la OTAN. Los "capitanes de la industria" y los bancos se ciñen al apoyo a Bullrich-Petri, el más señalado, sin embargo, para el descenso en la primera o única vuelta del 23 de octubre que viene.

Quien haya presenciado el debate entre candidatos a vicepresidente en A2V (TN) pudo comprobar que no quisieron ventilar nada de este escenario ni de cómo pretenden encararlo – ni siquiera Del Caño, quien concluyó con un patético "Ni cómplices ni sometidos", evitando el lenguaje inclusivo. En la campaña de agitación de nuestro partido, Política Obrera, la agenda fundamental será plantear una acción de masas contra la catástrofe que se avecina.

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