COP 28: Proponen superar la crisis de financiamiento con más endeudamiento mundial (III)

Escribe Patricia Urones

Tiempo de lectura: 8 minutos

Naturalmente que todas las medidas referentes a la transición energética (mitigación) y el aggiornamento de los sistemas económicos, ecológicos y sociales al cambio climático (adaptación), requieren en términos generales de la movilización de recursos financieros hacia esos fines. Uno de los aspectos en los que más se ha destacado la presidencia actual de la COP ha sido la “gestión” de financiamiento para llevar adelante esta implementación. Pero, aun siendo la más “exitosa” en la movilización de compromisos de fondos públicos y privados, ha quedado enormemente lejos de las necesidades de financiación de una verdadera transición a una economía mundial sustentable. Esto ha aparecido en el balance global bajo los conceptos de “brecha” entre las necesidades de financiamiento para la adaptación y la mitigación y el financiamiento disponible para los países en desarrollo. Pero la brecha no es solo de los países en desarrollo. El fracaso en el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisión de GEI y de los objetivos de adaptación extienden el problema de la transición verde a todo el globo porque el capital que importa, que es el capital privado, y veremos que no solo este, se orienta no en función de una lógica guiada por la salud de la humanidad y de la naturaleza, sino de su propia renta. Más claramente fue planteada la contradicción en el sexto informe de la CMNUCC, cuando se hizo referencia a que en el mundo “hay suficiente capital global para cerrar las brechas de inversión” (1), lo cual se subsanaría con una adecuada “orientación política” por parte de los gobiernos y los principales actores financieros. Pero esos gobiernos y “actores financieros” no “actúan” en el vacío, sino que son la representación misma de la comprensión capitalista de la sociedad: “invierto sólo si tengo renta”. Mientras una placa gigante en la web oficial de la COP (cop28.com) se enorgullece de haber logrado el “compromiso” de 85.000 millones de dólares, el gasto militar solo de Estados Unidos y China en 2023 ha sido de 1 billón de dólares (doce ceros) (2). La “vaquita” para que los Estados capitalistas y los grandes monopolios “salven sus almas del purgatorio”, utilizando la metáfora de “The Economist”, solo representa el 8 % de la inversión de las dos mayores (aunque no únicas) potencias en la guerra.

Breve repaso

El acuerdo de París de 2015 había establecido entre una de sus metas el alineamiento de los flujos financieros con los objetivos de emisión neta cero para 2050 (art. 2c). También ratificó el rol del Fondo de Adaptación y del Fondo Verde para el Clima, los entes operativos del Mecanismo Financiero de la Convención (CMNUCC), como los “mecanismos financieros” del acuerdo. Ya el año pasado, el sexto informe del IPCC instó a las partes a “multiplicar” el financiamiento de la mitigación y la adaptación para que los países en desarrollo pudieran cumplir con las metas establecidas en 2015. Es importante marcar, al respecto, una observación: en el convenio inaugural de la CMNUCC, en 1992, se insistía fuertemente en que la responsabilidad de los países desarrollados en el financiamiento de la transición de los países menos desarrollados se fundamentaba en el hecho de que los primeros eran los mayores responsables del calentamiento global, por la incidencia de su actividad económica en la emisión de GEI. Esta fundamentación ha sido progresivamente dejada a un lado a lo largo de los documentos emitidos en los últimos 20 años. Macron incluso se animó a solicitar el cambio de status de países que en los 90 eran calificados como “países en transición hacia economías de mercado”, se refería específicamente a que China, ya no era un país “en vías de desarrollo”. El lenguaje utilizado en el balance de la COP 28 ha mutado de la “obligación” surgida de las responsabilidades objetivas a la “súplica” de colaboración con los más desposeídos, una visión paternalista propia de direcciones pequeñoburguesas que han introyectado la dominación y el statu quo mundial… en momentos en que todo se derrumba.

Volviendo al punto de la “crisis de financiamiento”, los hechos hablan por sí solos. Según estimaciones hechas por la propia convención, la brecha entre las necesidades de financiamiento para el cumplimiento de las contribuciones nacionales de carbono (mitigación) solo de los países subdesarrollados, y el financiamiento existente, es de 6 a 7 billones de dólares anuales de aquí a 2030, luego ascenderá. Recordemos que estas contribuciones fueron criticadas por el secretario general António Guterrez por ser conservadoras, por lo cual, la necesidad de inversión está subestimada. De otro lado, las necesidades de inversión en adaptación (infraestructura, salud, ecosistemas), también de los países en desarrollo, es de 215.000 a 387.000 millones de dólares anuales de aquí a 2030 (3). Según investigaciones publicadas en la revista Nature, los costos globales por las pérdidas y daños de los últimos 20 años, generados por el cambio climático inducido por la era industrial, rondan los 143.000 millones de dólares. Estos costos refieren a los daños directos a la infraestructura y las pérdidas de vidas humanas, lo que sugiere que están muy subestimados. Es decir que, siendo muy conservadores, los costos anuales de inversión en nueva infraestructura resiliente al clima y de reposición del “capital dañado” se acercan a los 8 billones (8.000.000.000.000) de dólares por año. Con todas las salvedades hechas sobre las limitaciones de los cálculos. El otro aspecto de esta crisis de financiamiento es el sobreendeudamiento de los Estados, que se ha agravado luego de la pandemia de Covid19. La deuda mundial duplica el PBI global y más de la mitad de esa deuda corresponde al capital privado. El sobreendeudamiento, como bien refirió el informe de la ONU de diciembre de 2020, obstaculiza las inversiones locales de los Estados (inversión pública), pero también del capital privado. El drenaje de capital desde los países subdesarrollados, por pago de capital e intereses a los grandes fondos de inversión, fue en 2022 de casi 500.000 millones de dólares. Este gigantesco endeudamiento mundial, más de 200 billones de dólares, equivaldría a la totalidad de inversiones necesarias para la transición climática de aquí a 2050. La masa de capital ficticio se presenta como el mayor obstáculo para una liberación revolucionaria de las fuerzas productivas en beneficio de la humanidad.

¿Qué propone la COP 28?

Frente a este estado de cosas el presidente de la COP, el director de la principal petrolera de los EAU, Sultán Al Jaber, ha conminado a los “actores financieros” a aumentar sus contribuciones al financiamiento de la acción climática. Hasta la actualidad, la mayor proporción del financiamiento proviene de los Estados a los diferentes organismos multilaterales o bilaterales de créditos. La mayor parte se moviliza vía compromisos bilaterales (4). Un ejemplo de ello ha sido el compromiso de Estados Unidos con diferentes países de Europa Oriental, en el marco de su programa de remplazo de viejas plantas de generación de energía a carbón por la instalación de reactores nucleares de nueva generación (SMR). O los acuerdos de Francia con Papúa y Nueva Guinea; la República del Congo y la República Democrática del Congo, para el cuidado de los pocos grandes sumideros que quedan en pie en el planeta. En realidad, estos acuerdos climáticos bilaterales, que se basan en créditos blandos para el financiamiento de la mitigación, tienen como objetivo el reforzamiento de posiciones geoestratégicas, EE. UU, o la custodia de las mayores reservas de Uranio y Cobalto del mundo, fundamentales desde el punto de vista bélico y energético, Francia. También, a través de organismos multilaterales se financian los proyectos de investigación en los Polos Norte y Sur, que descubrieron la presencia de plásticos en los casquetes polares. Estas investigaciones están siendo utilizadas a discreción por la OTAN, para regular la utilización de las aguas internacionales y limitar el movimiento de China y Rusia. Es lo que aparece como el norte estratégico de la “visita” con fines “ambientales” del pro OTAN Milei a la Antártida. Es decir que, cuando las hay, las colaboraciones financieras de los países desarrollados esconden fuertes intereses económicos. Es lo que explica también la diferencia entre las inversiones en mitigación y adaptación, por ejemplo, por parte del capital privado. Una de las joyas exhibidas por el Sultán fue la creación del primer gran fondo privado cuyo objetivo principal es la financiación de la acción climática: el Fondo Alterra. El mismo es producto de la asociación de un fondo de inversiones emiratí con BlackRock y Brookfield. BlackRock acaba de ser demandado por el estado de Tennesse por engaño al consumidor, en medio de una campaña de boicot de los republicanos a la “orientación verde” del fondo, a la que ven como “peligrosa” para los intereses de los productores petroleros del sur norteamericano. Lo cierto es que el fondo asociado con los cuervos “pone huevos en las dos canastas” con preponderancia en las inversiones petroleras, entre las que están las de Shale Gas del golfo de México, en pleno desarrollo. Ya dicho por los mismos ejecutivos, el Fondo de Inversión Alterra se especializará en la inversión en energías de “transición”. Ya ha adelantado contratos de instalación de plantas fotovoltaicas en India, nada mal. Es que los “flujos financieros” buscan rentabilidad y esta rentabilidad estaría en las energías renovables, que pujan por desplazar a las energías fósiles.

La forma de financiamiento que proponen, tanto esta COP como las anteriores y de un modo general la CMNUCC, es el endeudamiento. Pese a que el balance llama a aumentar los “prestamos concesionales” (prestamos con facilidades) para alivianar la carga de intereses para los países en desarrollo, reconoce que los mismos son ínfimos. La COP se ha hecho eco del reclamo de Lula y los Brics, acerca de la necesidad de “reformar la arquitectura financiera mundial” para desbloquear los créditos a los países del “Sur Global”. El único resultado de estas “reformas” ha sido incluir cláusulas de suspensión de pago de la deuda por uno o dos años para aquellos países que enfrentaran catástrofes climáticas, una “sugerencia” que no todos los organismos financieros han tomado. De modo general, los Estados que componen la Conferencia de las Partes, proponen enfrentar la transición del aparato productivo mundial con más endeudamiento. Una forma contradictoria de resolver la crisis de financiamiento de la acción climática.

La CMNUCC ha quedado encerrada en las propias contradicciones del capital. Como representación de la dirección política del mundo capitalista, frente a la crisis del medio ambiente está sencillamente atada de pies y manos. La crisis capitalista mundial -caracterizada por un gigantesco crecimiento del capital especulativo- funciona como un canal de drenaje de riquezas desde las economías nacionales, impidiendo la movilización local de recursos hacia la reconversión del aparato productivo. De otro lado, la misma lucha entre estos capitales especulativos a nivel internacional determina los enfrentamientos entre los Estados desarrollados. Los enfrentamientos de la OTAN con Rusia en Ucrania y la masacre que se encuentra llevando a cabo Israel en Palestina son las primeras expresiones bélicas de lo que será un enfrentamiento, a gran escala, entre una potencia en decadencia como EE. UU. y una en ascenso como China. Todos los flujos financieros, públicos o privados, se movilizan en función de un objetivo estratégico: quebrar al competidor para acaparar recursos y mercados. La resolución de la crisis del medio ambiente, en el capitalismo, se haya supeditada a la guerra, que es la primera prioridad para el capital. Para superar esta lógica de competencia y destrucción, hay que superar a la dirección política de los Estados capitalistas y del mundo en general.

Notas

  1. https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/report/IPCC_AR6_SYR_SPM.pdf
  2. https://www.globalfirepower.com
  3. https://unfccc.int/documents/636584 (pags. 10 y 11).
  4. https://www.un.org/sites/un2.un.org/files/climate_finance_report.pdf
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