El imperialismo bombardea a Yemen

Escribe Javiera Sarraz

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Estados Unidos ha liderado tres ataques militares con misiles sobre Yemen desde el jueves pasado. Hasta la tarde del sábado, los ataques imperialistas habrían dado contra un total de 75 blancos yemeníes, tanto civiles como de la organización chiíta de los hutíes respaldada por Irán. La orden de ataque habría sido emitida por el secretario de Defensa Lloyd Austin para el comandante del Comando Central de los EE. UU., Michael E. Kurilla. El lanzamiento de misiles de EE. UU. en territorio terrestre yemení, sin la participación de Israel como intermediario, abre una etapa en la escalada imperialista sobre Medio Oriente.

Despliegue militar

Según declaró el presidente de EE. UU., Joe Biden, el ataque habría recibido el apoyo militar de Gran Bretaña, Australia, Canadá, Países Bajos y Bahrein, que domina más de treinta islas del golfo Pérsico. La operación militar fue realizada en el marco de la autodenominada “Operación Guardián de la Prosperidad”, que implica la intervención militar de EE. UU. y sus aliados sobre el Mar Rojo. El despliegue militar de estos días ha incluido la movilización de buques de guerra, aviones de combate, barcos, submarinos, los HMS Diamond y el HMS Richmond -que corresponden a dos megafragatas de la Real Armada Británica- y cuatro aviones de combate británicos llamados Typhoon. Además de los misiles estadounidenses, Gran Bretaña lanzó los propios. El General Mayor del departamento de Defensa de EE. UU., Pat Ryder, señaló que “las fuerzas de EE. UU. y el Reino Unido pudieron derribar (en el primer ataque del jueves) 18 vehículos aéreos no tripulados de ataque unidireccional, dos misiles de crucero antibuque y un misil balístico antibuque cuando estas armas se lanzaron hacia rutas marítimas internacionales” (www.defense.gov; 12/01).

Según declaró también el teniente general del ejército de EE. UU. y Director de Operaciones del Estado Mayor Conjunto, Douglas Sims, sólo en el primer ataque militar del jueves EE. UU. ocupó más de 150 proyectiles. Ante esto, el ejército yanqui señaló que los hutíes habrían respondido con misil antibuque del que, sin embargo, no hay registro de que golpeara a algún blanco militar de occidente. Luego, durante la madrugada del sábado, EE. UU. habría enviado un nuevo ataque con misiles que incluiría a la capital yemení Saná, así como los puertos de Hodeidah, Dhamar y Saada. Desde Teherán el ejército persa se movilizó hasta sus fronteras (Europapress, 13/01). La tensión militar en Irán se encuentra en las fronteras occidentales y frente al Golfo pérsico y el Golfo de Omán. El régimen de Teherán ordenó reforzar estas fronteras con infraestructura militar: plataforma de misiles y vehículos aéreos no tripulados.

Ante la escalada, decenas de miles de manifestantes yemeníes se manifestaron en las calles de Saná, en contra de la ofensiva imperialista con banderas palestinas y consignas contra EE. UU. e Israel. También en la capital de Bahrein, Manama, hubo movilizaciones en rechazo al apoyo proporcionado por el país contra la población yemení (BBC Arabic, 13/01).

Crisis en la cadena de suministros

Los precios de transporte de contenedores para rutas comerciales internacionaes se dispararon. En Shangai, el índice de referencia de transporte de contenedores aumentó más de un 16 %. Los precios de referencia de una de las rutas de comercio más importantes, el circuito principalmente exportador desde Shangai a Europa, aumentó más del 8 % (USD 3.103 por contenedor de veinte pies) durante la semana pasada respecto de la anterior (Reuters, 12/01). Maersk, la compañía danesa de portacontenedores que habría sido bloqueada por los hutíes, así como la compañía alemana Hapag-Lloyd, modificaron sus rutas comerciales del Canal de Suez por la ruta del extremo sur del continente africano del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). Las tarifas de estas compañías se han duplicado respecto de diciembre. El Canal de Suez (Egipto) es un canal artificial de 193 kilómetros de longitud que conecta las rutas provenientes del Mar Meridional chino, el Golfo de Bengala (India) y el Mar Arábico, muchas de las cuales ingresan por el Golfo de Adén (Yemen) para ingresar en Europa por el Mar Mediterráneo.

El conflicto militar y comercial de las rutas de Medio Oriente ha aumentado también los precios del petróleo crudo. El Brent, la tarifa de referencia de crudo de las bolsas europeas, aumentó un 2,5 % luego del primer ataque imperialista contra Yemen, unos USD 79,3 el barril (Financial Times, 12/01). También la tarifa referencial estadounidense, el WTI, aumentó a precios similares. Por el Canal de Suez pasan más de nueve millones de barriles de petróleo crudo por día.

La situación social en Yemen

Yemen es una nación que se encuentra en ruinas desde mucho antes de este ataque. Desde 2014 el movimiento hutí había conseguido dominar parte importante del territorio de Yemen en el contexto de movilizaciones contra el expresidente Abdrabbuh Mansur Hadi, quien quedó al mando del gobierno yemení luego de que una rebelión popular acabara con la dictadura de Ali Abdullah Saleh. Ante un nuevo levantamiento popular, Estados Unidos habría financiado a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos por más de USD 54.000 millones en infraestructura militar para frenar el levantamiento, avanzar contra los huties y devolver al poder a Abdrabbuh Mansur Hadi. El ataque militar de Arabia Saudita tuvo como objetivos de destrucción grandes territorios destinados a la agricultura y rutas de abastecimiento de la población. El resultado de la intervención saudí fue de casi 400.000 yemeníes muertos, de los cuales más del sesenta por ciento se estima que ocurrió por hambruna. También varias epidemias brotaron entre la población, entre ellas el cólera.

Los aliados de EE. UU. se despliegan por el mundo

El ejército estadounidense ha entregado desde octubre más de 10.000 toneladas en infraestructura militar al régimen sionista de Israel. El ataque contra Yemen y el despliegue militar sobre el Mar Rojo, pero también en las costas de Omán, es parte de un propósito político mucho más amplio que el conflicto contra los hutíes, puesto que busca ir a una guerra directa contra el régimen de Irán en primer lugar, pero ir por la gigante fábrica a cielo abierto y epicentro comercial que es China a largo plazo. Con otras características propias del proceso de restauración capitalista de la ex URSS, la guerra sobre suelo ucraniano y ruso está puesta sobre ese mismo trazo. Sin ir más lejos, al día siguiente después del primer bombardeo contra Yemen, el primer ministro británico, Rishi Sunat, visitó Kiev donde se comprometió a entregarle 2.500 millones de libras esterlinas al régimen de Volodymyr Zelensky para fines militares contra Rusia.

Otra incorporación ya vieja, pero que crece en compromiso, es el rol de Australia, que durante los últimos años se ha transformado en una base militar de espionaje y entrenamiento militar. El gobierno australiano también se ha sumado a las sanciones económicas contra China sobre el corredor comercial del indopacífico. Australia, que se encuentra a 11.500 kilómetros del Mar Rojo, ha enviado armamento, flotas y equipo militar para acompañar las acciones de EE. UU. contra los hutíes. “Australia seguirá apoyando cualquier acción que afirme el orden global basado en reglas", afirmó el viernes en una rueda de prensa Richards Marles, ministro de Defensa de Australia. Durante esta semana varios de los altos mandos militares del ejército australiano se han reunido en el Cuartel General Conjunto con comandos estadounidenses en Bahrein (Reuters, 12/01). Según Declassified Australia, la base de espionaje australiano-estadounidense Pine Gap estuvo funcionando para Israel durante los ataques contra Gaza (11/03); algunos medios internacionales especulan que estén cumpliendo tanto una función de espionaje como de planificación de guerra ahora contra Yemen. Estas colaboraciones se realizan en el marco del pacto AUKUS, una alianza político militar entre EE. UU., Gran Bretaña y Australia.

La lucha contra el imperialismo y contra los regímenes político-religiosos, que pretenden enfrentarlo sólo a condición de la defensa de los intereses de sus burguesías nacionales, exige la solidaridad irrestricta de la clase trabajadora internacional para con los pueblos oprimidos de Palestina y Yemen.

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EE.UU. y Gran Bretaña, Australia y Canadá bombardean Yemen Por Norberto Malaj, 12/01/2024.

La guerra imperialista se extiende a Medio Oriente EEUU e Israel van por Irán. Por Javiera Sarraz, 06/01/2024.

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