Chubutazo al acecho

Escribe Iván Marín

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Chubut ha ocupado la atención de los medios nacionales, debido a la crisis social, económica y política en la que está inmersa. Como telón de fondo se encuentra la fenomenal deuda en moneda extranjera contraída por distintas gestiones, tanto kirchneristas como del dasnevismo.

Alrededor de mil millones de dólares son los que debe la provincia hasta 2026, que se devengan automáticamente de las regalías petroleras. Para poder sostener esas obligaciones, desde que Mariano Arcioni llegó al Ejecutivo en reemplazo del difunto Mario das Neves, ha profundizado las políticas de ajuste, dividiendo en rangos el pago de salarios a la planta estatal, con la excepción de la policía, derivando menos recursos para salud, educación y obras públicas e intentando avanzar sobre conquistas históricas de los trabajadores.

Desde el año pasado que el Gobierno no le paga en tiempo y forma a sus empleados. A la fecha le debe al 50% de los trabajadores el sueldo de marzo, y a todos el de abril, incluidos al sector salud pese al decreto de emergencia sanitaria para afrontar el Covid 19. Días previos a la declaración del aislamiento decretado por el presidente Fernández, las bases estatales estaban coordinando la primera movilización del año para exigir el pago en tiempo y forma de sus salarios. La cuarentena abortó estas intenciones, pero la bronca se siguió expresando mediante las redes sociales.

El 28 de abril alrededor de 500 textiles del parque industrial de Trelew se autoorganizaron y por primera vez en muchísimos años marcharon todos juntos contra el acuerdo nacional firmado por la AOT (Asociación Obrera Textil) y la FITA (Federación Argentina de Industrias Textiles) por el cual se les recortó hasta más del 50% de sus salarios a todos los operarios que estén en cuarentena. En esa oportunidad tampoco marcharon los dirigentes que conducen la AOT local. Ayer los 300 obreros de Sedamil, la principal fábrica del sector, ocuparon la planta en reclamo del cobro de las dos quincenas de abril y la que está por terminar de mayo. La estrategia de las patronales, los gobiernos y las burocracias sindicales es dividir a los obreros por fábricas y de esa manera debilitarlos en sus reclamos.

Esquel, docentes, pesqueras

La movilización textil fue tomada como ejemplo por los protagonistas del “Chubutazo” en curso desde hace dos años. El 4 de mayo en Esquel el pueblo movilizó multitudinariamente contra los nuevos intentos de implantar la megaminería en la provincia, prohibida por ley. De inmediato los trabajadores estatales decidieron sumarse a los reclamos, y los docentes realizaron movilizaciones durante el transcurso de la semana pasada, para terminar coordinando acciones en conjunto para el domingo último en Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Trevelin, Esquel y Sarmiento, donde además participaron jubilados y trabajadores de la salud. En todos los casos brilló por su ausencia la conducción de la ATECH (Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut), e incluso su secretario general, Santiago Goodman, ese mismo trató “caceroleros de derecha” a quienes movilizaron, lo cual fue repudiado por miles de personas en redes sociales en toda la provincia.

A su vez, desde hace 51 días 264 trabajadores de la pesquera FYR S.A. se encuentran ocupando su planta en Rawson y desde la semana pasada su depósito en Trelew, en reclamo del cobro de cuatro quincenas (marzo y abril), vacaciones a partir del primero de abril, dos bonos (uno de 6 mil y otro de 2 mil) y los aportes. En total la deuda por trabajador ronda entre los 80 y 90 mil pesos. Han realizado varias movilizaciones, que incluyeron reclamos en Casa de Gobierno.

La etapa que viene

A fines de enero, en Política Obrera caracterizamos que el gobierno de Arcioni transitaba una crisis política de envergadura, cuando se le quebró el bloque legislativo a 50 días del comienzo de la gestión. Las divisiones al interior de Chubut al Frente, la fuerza que gobierna la provincia y que responde a nivel nacional a Sergio Massa, salieron a la luz luego de los intentos fallidos de impulsar un proyecto de ley de “reestructuración (ajuste) del Estado”, y de tratar una vez más de avanzar con la megaminería. Ambas intentonas fueron ordenadas al gobernador por el presidente Fernández.

Todo lo anterior presagia que estamos ingresando a una nueva etapa del “Chubutazo”, desatada por la pretensión de las patronales y el gobierno provincial de avanzar sobre conquistas obreras. En esta etapa, se incorpora al proceso de lucha del sector privado, en una provincia con un peso relativamente fuerte de la industria y del comercio.

Se pone a la orden del día la deliberación democrática de las bases en sus lugares de trabajo para discutir planes de lucha. Las experiencias embrionarias de coordinación de los estatales, en una provincia de vasto territorio, con distancias mayores a los 400 kilómetros entre grandes aglomerados, desarrolladas en los últimos dos años, debe ponerse al servicio de articular la lucha con el sector privado. El “Fuera Arcioni” sigue siendo una consigna presente en toda la provincia. Ese monstruo grande que amenaza con pisar fuerte, bautizado por sus protagonistas como “Chubutazo” vuelve al acecho, en tiempos de pandemia y crisis económica mundial.

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