Jujuy: San Pedro superó los 2.000 casos de dengue

Escribe Pablo Krapovickas

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Dos mil vecinos y trabajadores de la ciudad de San Pedro de Jujuy han enfermado de dengue. Esta cifra pone al desnudo el fracaso total del gobierno municipal (Bravo) y provincial (Morales) en tratar de controlar la epidemia en una ciudad de 80.000 habitantes, en comparación toda la provincia de Tucumán tiene 3.000 casos y motivó una nota del compañero Daniel Blanco.

Es común ver la propaganda oficial llamando al descacharrado, una iniciativa individual y voluntaria, frente a ninguna política oficial para enfrentar la epidemia. En nuestra ciudad los terrenos con la ampliación abandonada del Hospital Paterson, al lado del hospital, el único de esta localidad, es un tremendo foco de proliferación del mosquito. Esa es la cara de la municipalidad. El gobierno ni siquiera declaró la emergencia sanitaria.

Pero eso no es todo ni lo más grave. El Estado en Jujuy y en todo el país se hace el distraído en cuanto a sus funciones para enfrentar la epidemia: desde principios del siglo XX, cuando se descubrió que el mosquito era el vector de la enfermedad entre el paciente enfermo y el sano, se sabe que no solo hay que combatir al mosquito, sino que también hay que aislar al enfermo para evitar la propagación. También se sabe que el método de aislamiento es fácil y barato: una carpa de tul cubriendo la cama del paciente durante los 10-15 días de reposo que son necesarios y la fumigación periódica de la vivienda donde se haga el aislamiento. El desinterés del Estado y la clase social que lo dirige es criminal. Solo se internan los casos graves con carpa de aislamiento y que el resto contagie a todos los vecinos, esa es la política oficial, y por supuesto, el descacharrado.

La negligencia oficial puede titularse como “crónica de una epidemia anunciada”. Transformaron a toda la ciudad de San Pedro de Jujuy en un poderoso foco infeccioso, al punto que la prepaga del Colegio Médico de Jujuy, Col-Salud, en San Pedro, no atiende al público porque todos sus empleados están con dengue.

Ya habíamos caracterizado al triunfo de Morales y su piara en 2019 como el triunfo de un gobierno fracasado y en retirada, un gobierno que representa a una clase en avanzado estado de descomposición y esto es lo que esa clase es capaz de hacer: un desastre.

Es el desmantelamiento de la salud pública lo que nos llevó a este punto y este gobierno es parte del engranaje que lo logró con la ayuda del PJ que le permitió la aprobación de todas las leyes de ajuste necesarias. Y esa clase en descomposición es incapaz de volver sobre sus pasos, solo puede empeorar el panorama. Solamente apuesta a la llegada del frio y poder patear el problema al próximo verano, sin importar que frente a una nueva epidemia habrá millares de vecinos en peligro de muerte en el caso de una nueva infección.

Una clase social que privilegia el pago de la deuda externa frente a dos epidemias. Nuestra intervención no debe estar centrada en demostrarnos más eficientes que los gobiernos burgueses en combatir al mosquito Aedes, nadie logrará erradicarlo. Nuestra obligación es demostrar a los vecinos que el descacharrado no alcanza, que la obligación del gobierno es el aislamiento.

Tenemos que organizar a los barrios y agitar que el gobierno se haga cargo de aislar a los enfermos como método para frenar la epidemia, además de entregar pastillas termoevaporables, espirales y repelentes de manera gratuita a los vecinos.

Es una lucha en defensa de la vida, el Dengue y el Covid19 es una mezcla explosiva. Solo nuestro protocolo, el de los trabajadores, podrá hacer frente y derrotar a la epidemia de Dengue.

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