Diez años sin Gustavo Cerati

Escribe Camila Pérez

Tiempo de lectura: 3 minutos

El 15 de mayo de 2010 se escuchó por última vez la voz de Gustavo Cerati, en un recital en Caracas que formó parte de la gira inconclusa de Fuerza Nartural; - su último disco, lanzado en 2009. Esa misma noche entraría en coma por una sobredosis, estado en que se mantuvo hasta que falleció en 2014. La ida de Gustavo marcó a generaciones enteras.

"El régimen se acabó"

El primer álbum de Soda Stereo se editó en 1984, poco tiempo después del fin de la dictadura. Si las relaciones sociales tienen su expresión en el arte, lo que pasó con el viraje musical en el rock nacional durante el gobierno del ejército y después de éste, debe ser la prueba de ello.

Soda debutó como esa serie de bandas que dejarían atrás los acordes bajos, que junto con sus letras pertinentes formaban melodías tristes como las que escuchábamos en Sui Generis e Invisible.

"¿Por qué no puedo ser del Jet-set?" y "Ni un segundo" eran canciones de aquel primer disco, que ponían de pie una burla hacia el chetaje superficial de la alta sociedad - "lo que para arriba es excéntrico / para abajo es ridiculez." Pasajes similares se encuentran en algunas canciones posteriores, como "La cúpula", aquel lugar "donde todos se la creen"; y que según explicó su autor, se refería a donde se concentran la fama, el dinero y el poder - " los guardianes pierden el honor / mientras desfilan / hay tanto fraude a nuestro alrededor."

Mientras tanto, en Dietético - cuyo videoclip fue el primero grabado en Argentina, con cámaras que Charly Alberti, Zeta Bosio y Cerati "tomaban prestadas" por la noche de los estudios de MTV, donde trabajaba el baterista - a esta línea se agregaba "el régimen se acabó / se acabó", con una clara referencia al gobierno militar.

Vanguardia e ironía

El éxito del estilo novedoso que hizo que Soda saliera de los bares unders, los llevó a sacar su segundo disco de estudio. "Sinceramente sería tan bueno tocarte / pero es inútil / tu cuerpo es de látex", sonaba en "Nada personal", que llegaba con una sátira de la pornografía. Su versatilidad posibilitaba el pasaje de un tema musicalizado con las melodías propias de los 80' a un carnavalito moderno: "Cuando pase el temblor". Allí decía, "estoy sentado en un cráter desierto / sigo aguardando el temblor / en mi cuerpo", en un homenaje a Borges que hacía las veces de traducción musical de "Ruinas circulares"

La época que llevó a Soda a la cumbre de su éxito y los convirtió en un clásico del rock nacional se contextualizó en la generación que se formó y festejó "la vuelta a la democracia" - junto con Virus, Los abuelos de la nada y toda la música "pum para arriba" - pero que usaba la ironía como arma de crítica.

Cerati se tomaba una gran libertad para experimentar. Todos los álbumes que escribió son radicalmente diferentes. Incluso, en las versiones variadas de sus canciones que presentaba en recitales; "El último concierto" de 1997, del famoso "gracias totales", contó con varios ejemplos en este sentido, entre los que se haya "Té para tres", a la que Gustavo no se privó de añadirle el memorable punteo de "Cementerio club" de Pescado rabioso.

Amor y movimiento

En su trayectoria fueron protagonistas una innumerable cantidad de canciones de amor. "Adentro tuyo / caigo del sol / adentro tuyo / es único", sonaba en Amor amarillo, editado en 1993. En "Lisa" Gustavo supo cantar con pasión a su hija - "cuando me hundo en el mar / de la fertilidad / un silencio visual / es la fauna abisal / reflejando el color del sol."

Cerati se consideraba un "comunicador pop", al que le costaba mucho más, según sus propias declaraciones, escribir que componer. Por ello trabajaba arduamente, recurriendo a artistas amigos y conocidos (Coleman, Melero y su propio hijo, Benito) llegando a armar un cuaderno con vocablos modernos sacados del diccionario. Tenía un interés permanente por mejorar. Era un profesional de la música. Siempre buscaba probar cosas nuevas, sin temblarle el pulso a la hora de tomar riesgos. Cuando en una entrevista le preguntaron "¿Hacia dónde vas ahora?", respondió "no sé, estoy en movimiento (...). ¿Qué otra cosa puedo hacer más que moverme?" (Medium, 2006). Una parte de eso es Gustavo que, algunos años antes, titulaba "Siempre es hoy" a su disco del 2002.

Gustavo fue fuente de inspiración de numerosos artistas, de todos los que acuden a la música en general, que han encontrado en él un consuelo, una compañía o una motivación. Como un presagio, en 2009 dijo "si yo me retirara ahora (...), me iría contento por "Fuerza natural"". Los que lo seguimos, nos quedamos con un sabor agridulce; felices, por toda la música que nos supo dejar, pero tristes porque sabemos que no va a volver a haber un nuevo álbum ni recital donde el ídolo del rock nacional sepa sorprendernos

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