#3J en Berisso: marchamos por testeos masivos

Escribe Sofia Mariezcurrena

Las compañeras marcan el camino.

Tiempo de lectura: 3 minutos

En el marco de la jornada del #NiUnaMenos, nos movilizamos hacia el Municipio de Berisso para exigir, principalmente, testeos masivos, acceso al agua potable y alimentos para los comedores.

Producto de ello, logramos el compromiso por parte del Secretario de Desarrollo Social de que esta semana vuelvan a repartir bolsones de comida y elementos de limpieza para los comedores, como así también iniciar un trabajo de mejoramiento en las calles de acceso a los comedores y buscar una solución a la falta de agua.

La falta de alimentos, elementos de limpieza y servicios básicos condena a los vecinos al contagio. Es en este cuadro que, en Villa Nueva, la Villa 31, Villa Azul y en el barrio José Luis Cabezas, de Berisso, aparecieron los primeros casos sospechosos de Covid19. En este escenario, las probabilidades de propagación del virus son altísimas. La respuesta por parte del gobierno de cercar los barrios sin proveerlos de alimentos suficientes sólo condena al contagio y la miseria.

Un Estado incapaz de anticiparse y dar respuesta

Más allá del compromiso alcanzado, los funcionarios reconocieron la incapacidad del municipio para garantizar los testeos masivos, a excepción de que haya un brote de casos. Explicaron que habían iniciado una campaña para empezar a realizarlos en el barrio José Luis Cabezas, pero allí tampoco pudieron garantizarlos, y que por ello proceden a cerrar el barrio, como ya sucedió en Villa Azul. La política del gobierno y su impotencia condenan al aislamiento sin un plan sanitario a barrios enteros.

En las últimas semanas, el municipio ha dejado de repartir mercadería, dejando a varios comedores sin elementos básicos para las ollas, pero a su vez exigiéndoles que se mantengan abiertos, obligando a los propios vecinos a poner comida de sus bolsillos rotos para paliar la situación que el Estado provoca.

Frente a este escenario, las compañeras se encuentran en la primera línea de organización. Por nuestros comedores pasan 600 personas por día para recibir algo de comida y mercadería. Son ellas mismas las que han reforzado las medidas de seguridad e higiene, mostrando una vez más que somos los trabajadores los únicos que velamos tanto por la salud de todos los vecinos, como por el cumplimiento de la cuarentena, luchando por hacerla efectiva, frente al apriete en que nos pone el gobierno, obligándonos a elegir entre contagiarnos o no comer.

La salida es independiente

La situación es apremiante, y las compañeras muestran ser la vanguardia que se prepara para la etapa en la que entramos, dando cátedra de lucha contra el estado, que nos condena al contagio, a la miseria y la muerte.

Las ollas populares han servido como puntapié inicial en la campaña por organizar comités obreros en cada uno de los barrios, permitiéndonos deliberar con los vecinos sobre las causas de las problemáticas. A raíz de esta iniciativa, hemos armado un petitorio que contiene las principales demandas del barrio y que permitió acercar vecinos que se sumaron activamente a la campaña e ir casa por casa para discutir con las familias la importancia de organizarnos.

Es este método el que no sólo nos ha permitido agrupar a vecinos sino también militantes de base de otras organizaciones, como Barrios de Pie, quienes encuentran en este accionar un canal de organización para darle una salida a nuestra clase frente a la crisis. En el mismo camino nos hemos unido en la pelea junto a los compañeros de Izquierda Latinoamericana Socialista.

Siguiendo el camino marcado por las compañeras, vamos por la conformación de comités obreros en cada barrio que peleen por testeos masivos a todos los vecinos, alimento y elementos de higiene para los comedores, subsidio al desocupado y salario igual a la canasta familiar.

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