Movilizaciones en Irán: Trump reclama ‘moderación’ al gobierno ‘reformista’

Escribe Olga Cristóbal

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Las masivas protestas populares en Irán llevan 10 días. El rial, la moneda iraní, perdió más del 60% de su valor frente al dólar en 2025 y las cifras oficiales muestran que la inflación superó el 42 % solo en diciembre. La hiperinflación ha desarticulado el comercio del país, que marcha a una parálisis económica. La clase mercantial -el Baazar-que ha jugado un rol importante en el derrocamiento del Sha, en 1979, ha detonado las protestas contra el gobierno, acompañado por la juventud universitaria, en distintas ciudades de Irán.

“Los mercados se tambalean desde hace meses” provocando el cierre de empresas. Los alimentos y las medicinas aumentaron más del 70% en el último año. Con su sueldo promedio de algo más de 100 dólares se llega apenas a comprar los alimentos. La economía iraní “lleva años sufriendo una presión constante, en gran parte como consecuencia de las sanciones de Estados Unidos y Europa”. La agresión israelí y norteamericana, en junio pasado, “agotó aún más los recursos financieros del país”.

Los problemas de infraestructura explican largos cortes de agua y de energía eléctrica (NYT, 3/1). “El 40% de los activos del sistema bancario iraní existen sobre el papel, pero no en la realidad. El crecimiento económico del país es cero", declaró el economista Saeed Laylaz.

HRANA, una ONG de derechos humanos con sede en Estados Unidos, remarca que la escalada de la violencia y la proliferación de la protesta están directamente vinculadas al endurecimiento de las sanciones internacionales y a los efectos directos sobre la vida diaria de los iraníes (Infobae, 5/1).

Ante una nueva devaluación, el domingo 28, los comerciantes del Bazzar, el principal mercado de Teherán, y de importantes centros comerciales de tecnología móvil cerraron sus negocios y marcharon por las calles de la capital al grito de “Estamos juntos, no tengamos miedo”. El levantamiento del bazar fue entendido por algunos analistas como una “ruptura histórica” ya que durante décadas “fue la arteria económica y un ancla de estabilidad política del sistema” (DW 2/1). Día a día, se han ido sumando capas sociales, incluyendo huelgas espontáneas en muchos centros industriales.

Las manifestaciones, que ya abarcan más de un centenar de localidades en por lo menos 22 de las 31 provincias (verificación de la BBC), tienen antecedentes poderosos. Las de 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, detenida por la policía de la moral (sic) por violar las normas del hiyab, desencadenó semanas de violentas protestas. (Estos días se oyen consignas como ‘Zan, Zendegi, Azadi' -mujer, vida, libertad- en referencia al levantamiento de 2022). Y las de 2019, cuando el aumento de los combustibles provocó manifestaciones masivas, que el régimen sofocó con más de 1.500 muertos. Los observadores coinciden en que estas son más masivas.

A medida que la protestas han ido tomando alcance nacional, muchos sectores reclaman el respeto a las libertades públicas y otros directamente el derrocamiento del régimen de los ayatola. En las redes sociales y las cadenas de televisión se ven manifestantes gritando «Muerte al dictador» e «Iraníes, alzad vuestra voz, reclamad vuestros derechos».

En algunas ciudades, dice la BBC, los manifestantes incendiaron una estatua de Jamenei y del líder de la revolución de 1979, el ayatola Ruhollah Jomeini.

En tanto, 17 firmas reconocidas en la sociedad iraní, entre los cuales se encuentran el premiado cineasta Jafar Panahi (condenado a un año de prisión por sus críticas al régimen) y la defensora de los derechos humanos Narges Mohammad, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2023, que ha estado presa prácticamente las últimas dos décadas, emitieron el viernes un comunicado conjunto llamando a una “transición pacífica” que deje atrás la “ilegítima” República Islámica.

La cúpula política envía señales de apaciguamiento, mientras las fuerzas de seguridad han reprimido con mayor violencia a medida que las movilizaciones se extienden. Hasta el lunes 6 se habían registrado al menos 25 muertos, 582 personas han resultado heridas, y las detenciones se cuentan por centenares. Las Ong denuncian un elevado número de niños y adolescentes detenidos, de entre 7 y 17 años. El gobierno oficial, encabezado por un miembro del ala reformista del régimen, Masoud Pezeshkian, ha decidido un subsidio de algunos pocos dólares a la población.

En 2025, Irán registró el mayor uso de la pena de muerte en 35 años: al menos 1.500 personas fueron ejecutadas. Si bien la mitad de ellas están vinculadas al tráfico de drogas muchos entienden que la masacre funciona como advertencia a la protesta social.

Un consejo gremial de profesores ha interpelado a las fuerzas de seguridad para que no repriman: “Venís del corazón de esta sociedad”, reza el comunicado de los maestros. “Oponerse al pueblo es oponerse a vuestro propio futuro y al de vuestros hijos”.

El ala moderada del gobierno se declaró dispuesta al diálogo. El presidente Pezeshkian ha llamado a escuchar las “legítimas demandas” de los manifestantes y prometió proteger sus derechos. Pezeshkian se reunió con dirigentes de gremios, sindicatos y cámaras de comercio, según la agencia estatal de noticias IRNA.

"El sustento de la gente es mi preocupación diaria", declaró en sus redes sociales Pezeshkian, que aseguró que tiene "medidas fundamentales en la agenda" para "reformar el sistema monetario y preservar el poder adquisitivo de la población". La entrega de bolsas de alimentos y crédito no alcanzó para sofocar las movilizaciones.

El ayatola Jamenei, líder supremo de Irán, en un principio también calificó de «válidas» las quejas de los manifestantes. A medida que comenzaron las amenazas de Trump y Netanhayu acusó a “fuerzas externas” de intentar aprovechar las protestas para desestabilizar el país y exigió que el gobierno frene a los “alborotadores”.

A fines de diciembre, la posibilidad de un nuevo ataque a Irán estuvo en las conversaciones de Netanhayu y Trump en Florida. El norteamericano se limitó a prometer que si Irán retomaba su programa nuclear su respuesta "podría ser más potente que la última vez", en relación a los bombardeos del imperialismo contra una base nuclear en junio de 2025 en el contexto de una agresión bélica sionista que duró 12 días. Trump desarrolla en Irán la política que aplica en Venezuela, de que el gobierno en funciones se encargue de aplicar las medidas que exige el imperialismo.

La semana pasada, mientras secuestraba a Maduro y avisaba que pensaba apoderarse de Groenlandia, Trump dijo que, si las fuerzas de seguridad iraníes "matan violentamente a manifestantes pacíficos", Estados Unidos intervendrá para "acudir a su rescate" y que el país está "listo y preparados para actuar". Por su parte, Netanyahu se esperanzó: “Es muy posible que estemos ante el momento en el que el pueblo iraní asuma su destino en sus manos”, o sea en la de los sionistas.

Los iraníes denunciaron interferencia de Estados Unidos. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, publicó en X que «todas las bases y fuerzas estadounidenses en toda la región serán objetivos legítimos» si Estados Unidos interfiere en Irán. Y que el pueblo estadounidense “debe saber que es Trump el que ha empezado esta aventura”.

Revista EDM