Convocan a una huelga general en Minnesota

Escribe Aldana González

Que se propague por toda la Unión.

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Desde el asesinato de Renee Nicole Good, madre de 37 años, abatida a tiros al volante de su coche por el agente de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) Jonathan Ross el 7 de enero, las protestas se intensificaron diariamente en Minnesota -sobre todo entre los estudiantes. El 13 de enero fue lanzado el llamado a una huelga general para el próximo 23. A “No trabajar, No estudiar, No comprar”.

Los convocantes a la huelga son sindicatos -como la Federación de Educadores y el sindicato de Transportistas Amalgamados- y organizaciones civiles, de derechos humanos y religiosas; en total son 90 organizaciones hasta ahora. Reclaman que ICE abandone Minnesota; juicio y castigo para el oficial asesino de Good; la eliminación de fondos federales adicionales para ICE en el próximo presupuesto, y la investigación de ICE por violaciones constitucionales y a los derechos humanos.

Además, hacen un llamado a las empresas de Minnesota y del país para que reivindiquen la aplicación Cuarta Enmienda -en referencia a las garantías constitucionales-, cesen sus relaciones económicas con ICE y le nieguen la entrada o el uso de su propiedad como base de operaciones.

La indignación siguió aumentando esta semana cuando otro funcionario federal disparó e hirió a un hombre venezolano. Además, ante el aumento de las protestas, cientos de agentes adicionales de ICE fueron desplegados en Minnesota.

El ICE es una fuerza represiva brutal. Arrastran a los detenidos, apresan contra el piso a las embarazadas, irrumpen en las escuelas, realizan allanamientos sin orden judicial, secuestran y separan a los padres de los hijos y utilizan autos sin patentes. Con la excusa de perseguir migrantes, aterran a toda la población.

El ICE recibió un aumento presupuestario masivo bajo la “Gran y Hermosa Ley” de Trump en 2025: 75 mil millones de dólares adicionales en cuatro años, casi triplicando su financiación anual. En 2025, su personal aumentó a más del doble gracias a un reclutamiento intensivo, seguido de una capacitación breve con doctrina de supremacismo blanco incluido. Ahora Donald Trump escala amenazando con aplicar la Ley de Insurrección, lo que equivale a una declaración de guerra contra su propia población, ya que le permite desplegar a las fuerzas armadas para la seguridad interior.

En Minnesota se desarrolla una organización para resistir y derrotar al ICE. Apenas son identificados, los oficiales son increpados por los vecinos, que se convocan mediante grupos de mensajería, los hostigan con silbatos y les impiden el paso. Esta autoorganización está haciendo lo que las centrales sindicales -en su mayoría vinculadas a los demócratas- no quieren hacer.

Trump está impulsando al ICE como una organización a medio camino entre un grupo de tareas y una fuerza de ocupación, pero no está logrando arriar a ninguna organización de masas a sus fines fascistas.

El influencer conservador Jake Lang, que tiene casi 74.000 seguidores en Facebook y que organizó la “Marcha contra el fraude de Minnesota” frente al Ayuntamiento de Minneapolis, fue recibido por la convocatoria de la Coalición de Acción Popular Contra Trump, que lo superó ampliamente en número. El fraude en cuestión es una acusación contra el gobernador demócrata del estado, Tim Walz, que lo ha llevado a renunciar a su reelección. Los demócratas condenan las acciones del ICE y también las acciones “violentas” de los manifestantes-, pero solo atinan a llamar a la paz y a pedir medidas judiciales inocuas.

Luego del asesinato de Good, un juez federal dictó restricciones al accionar represivo que no se están cumpliendo. Al mismo tiempo, otro fiscal inició una denuncia contra el gobernador de Minnesota y el alcalde de Minneapolis -ambos demócratas- por obstrucción a la justicia.

El gobernador Walz ha anunciado que movilizará a la Guardia Nacional estatal para apoyar a la Policía Estatal de Minnesota y mantener el orden durante las protestas. Si éste aplica la Ley de Insurrección, la Guardia Nacional -que en tiempos normales responde al gobernador- pasa a depender de la Presidencia y a actuar como parte de las fuerzas armadas. Es decir que le podría estar ahorrando a Trump el costo fiscal de desplegar a los marines.

El otro gran ausente en la convocatoria a la huelga es la CGT yanqui de Minnesota, la AFL-CIO (Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales). Su mayor audacia es convocar a los trabajadores a que den parte de enfermo si van a ir a la huelga. Estas burocracias están siendo rápidamente superadas por las autoconvocatorias contra los oficiales fascistas.

Trump está llevando la guerra a su propio país y los trabajadores norteamericanos le están haciendo frente, no sólo resistiendo al ICE sino también movilizándose contra el ataque a Venezuela –como antes contra el genocidio en Gaza.

La escalada bélica de Trump sólo puede ser frenada por la movilización popular que los demócratas pretenden disipar. Minnesota es el emergente de un volcán que va encontrando sus propios canales para responder a la carestía, al estado de excepción y a la política de guerra de Trump.

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Revista EDM