Declaración de Política Obrera Bahía Blanca.
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En diciembre de 2025, el Concejo Deliberante de Bahía Blanca aprobó el presupuesto Municipal para el 2026 pero rechazó, al mismo tiempo, el presupuesto específico para el Hospital Municipal. Antes de ello, en noviembre, el gremio de la CICOP convocaba a un paro de 24 y luego de 48h en reclamo al gobierno municipal de Federico Susbielles (UxP), por condiciones laborales y salariales. De conjunto, asistimos a una grave crisis del sistema de salud pública de la ciudad cuyo epicentro es el nosocomio local.
Los ediles que votaron en contra del presupuesto del hospital pertenecen a La Libertad Avanza, Avanza Bahía (un desprendimiento de los libertarios), Somos Bahía (fusión de la Coalición Cívica, GEN y el radicalismo) y Unión y Libertad. El voto negativo se hizo en nombre de una ‘austeridad de los recursos’, en rechazo a la cantidad de nuevos cargos jerárquicos creados durante los últimos años.
La defensa del oficialismo del presupuesto del Hospital ha evidenciado que se trata de un presupuesto de ajuste, porque según su propio director, Gustavo Carestía, posee un incremento del 24 % interanual, por detrás de la inflación real de más de 31 %, es decir, un 7 % menos. De todo el presupuesto de 344.000 millones de pesos presentado por Susbielles y aprobado por mayoría en el Concejo Deliberante, lo que corresponde al municipal supera por poco el 15 % del total.
Este presupuesto está muy lejos de las necesidades del Hospital Municipal. En efecto, durante 2025 se atendieron más de 300.000 pacientes, esto es una Bahía Blanca entera. La demanda de atención ha crecido en el municipal desde la pandemia, cuestión a la que se suma el hecho de ser la única guardia pediátrica de la ciudad. Entre 2021 y 2025 se registraron un 43,6 % más de consultas externas, un 16,8 % más de atenciones en la guardia y un 28 % más de intervenciones en los quirófanos. Conclusión: el Hospital se encuentra colapsado.
En la ciudad existe solamente otro hospital público, el regional Penna, mientras que los restantes seis son privados, algunos de ellos en manifiesta crisis como el Hospital Italiano. Es en el marco de esta situación que los médicos y trabajadores de la salud nucleados en CICOP realizaron asambleas y una huelga con varios días de paro a fines del 2025, reclamando por la jornada laboral del personal profesional de enfermería, el descuento de la contribución solidaria arbitraria a trabajadores sindicalizados y el problema salarial, en especial la falta de resolución sobre bonificaciones a trabajadores profesionales. La respuesta del gobierno municipal fue descontarles los días de huelga a los trabajadores, con la arenga del sindicato de municipales. Los concejales ‘libertarios’ que rechazan ahora el presupuesto del Hospital bajo un pretexto político (el plantel jerárquico) no cuestionan en absoluto esta realidad; son sus promotores en todo el país empezando por el propio Milei.
Hace unos días, Susbielles convocó a un acto oficial en el Municipio envuelto como “Presentación de Informe de Gestión del Hospital”. Allí, dijo que “el Hospital Municipal no va a ser la variable de ajuste”, una falsedad por lo mencionado anteriormente. Luego del acto, dijo que volverá a enviar un nuevo presupuesto para que discuta el Concejo, es decir que va a recular y hacer los ajustes solicitados por la oposición. No habló del retraso salarial, la sobrecarga de trabajo y la permanencia de contratos precarios en el Hospital. Los trabajadores del Hospital fueron ‘invitados’ y con la obligación de ‘confirmar asistencia’. No fueron de la partida ya que el Hospital cuenta con unos 1100 trabajadores y el acto reunió apenas unas 200 personas. Susbielles sí abrió una grieta en la oposición, porque estuvo presente el exintendente del PRO, Héctor Gay, actual diputado provincial por la LLA, junto a otro exintendente histórico de la UCR, Jaime Linares, asociados políticamente con la gestión del Hospital.
La rencilla sobre el presupuesto del hospital se inscribe en el contexto más amplio de devastación de la ciudad, con una población que, como a nivel nacional, se encuentra cada vez más precarizada, es decir, sin acceso a obras sociales. Ante la inundación del 7 de marzo de 2025, miles de casas se destruyeron y su reconstrucción solo contó con un aporte de entre 2 o 3 millones por parte del gobierno nacional y de $800.000 por parte de la gobernación provincial para cada familia damnificada.
La defensa del hospital y la salud pública debe tener a sus trabajadores como primer organizador de la batalla, para establecer el conjunto de las necesidades financieras, de infraestructura y laborales no solo del Hospital, sino del conjunto de las unidades sanitarias, que consagre un salario igual a la canasta familiar en primer término. Esto no se resolverá con una disputa entre sus ajustadores, sino con la organización y lucha de sus trabajadores, por ello es necesaria una asamblea general de los trabajadores del Hospital Municipal de Bahía Blanca.
