Ejercicio militar “Daga Atlántica”: Estados Unidos refuerza su injerencia en el Atlántico Sur

Escribe Lucas Giannetti

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Mientras el Reino Unido refuerza sus posiciones sobre las Islas Malvinas, los gobiernos de Argentina y Estados Unidos han dado a conocer que el próximo 6 de abril realizarán ejercicios militares conjuntos, denominados como “Daga Atlántica”. Fuentes de la Casa Rosada señalaron que “en términos políticos, probablemente sea el ejercicio combinado más importante de la historia reciente para Argentina” (Infobae 5/2), dando cuenta de la sumisión en materia de defensa con los EE. UU., cuando éste ha llevado adelante una reversión en su política de defensa, que incluye una actualización de la Doctrina Monroe, con sus implicancias para América Latina y puesta en marcha en su agresión sobre Venezuela.

El vicealmirante Marcelo Dalle Nogare, jefe del Estado Mayor Conjunto, quien fue parte del recambio en la cúpula de las FFAA en diciembre pasado, digitado por Presti y Karina Milei, dio a conocer un comunicado en el que señala que “Gracias a estas coordinaciones, la preparación militar será incrementada y la defensa regional se verá reforzada a través de entrenamientos conjuntos, intercambios de expertos en la materia y el implemento de prácticas operacionales compartidas”. Si bien desde el gobierno liberticidas y la cúpula de las FFAA presentan al ejercicio “Daga Atlántica” como una instancia de capacitación e intercambio, lo cierto es que éste tipo de movimientos operativos “atentan contra la autonomía del país y permiten a la potencia mundial definir y coordinar operaciones militares en la región” (Agenda Malvinas 5/2).

Según han dejado trascender, el ejercicio “Daga Atlántica”, no tendrá características convencionales, sino que estará encuadrado en lo que se denominan Ejercicio de Fuerzas de Operaciones Especiales, lo que se conoce dentro de la esfera de defensa como SOF (Special Operations Training), y de la que participan fuerzas de élite que operan en tareas de “contraterrorismo, rescate de rehenes y operaciones de guerra no convencionales” (Infobae 5/2). Por los EE. UU. se harán presentes las Boinas Verdes del Ejército (Green Berets), el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (Air Force Special Operations Command) y el Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas del Cuerpo de Marines (MARSOC). Por su parte, las Fuerzas Armadas Argentinas participarán del ejercicio con las Compañías de Comandos del Ejército Argentino como la 601, la 602 y la 603; la Compañía de Fuerzas Especiales 601 y la Compañía de Apoyo de Fuerzas de Operaciones Especiales. La Fuerza Aérea Argentina participará a través del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), mientras que la Armada Argentina se hará presente con la agrupación Buzos Tácticos y los Comandos Anfibios (ídem). También se ha conocido que España participará como observador de los movimientos, como se estila en este tipo de ejercicios militares conjuntos.

Los ejercicios SOF, que se llevarán adelante en abril próximo, estarán encabezados por unidades norteamericanas, que a diferencias de las argentinas, tienen un amplio recorrido en combate real. Desde las altas esferas castrenses han remarcado que este tipo de ejercicios militares con fuerzas especiales norteamericanas eran frecuentes durante la década del 90 y que, desde principio de los años 2000, la “cooperación” fue disminuyendo progresivamente. Desde los pasillos de la Casa Rosada se encargaron en enfatizar que este Ejercicio SOF “es el más importante de los últimos 25 años”, y que desde los EE. UU. “van a mandar todos equipos operativos. Desde aviones blackhawks hasta otros equipos. Van a poner todos los fierros. Es inédito en los tiempos que corren” (ídem).

Memorando de Entendimiento

En marzo del año pasado se rubricó, en el Edificio Libertador, donde funciona el Ministerio de Defensa, un Memorando de Entendimiento entre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de Argentina y el Comando Sur de Operaciones Especiales (SOCSOUTH) de EE. UU. Los firmantes del documento fueron el coronel Néstor Oprandi, comandante conjunto de Operaciones Especiales de Argentina y el capitán de navío Nikolaos Sidiropoulos, y fue ratificado semanas más tarde por el general Cristian Pafundi y por contralmirante Mark Shafer. El objetivo trazado en el Memorando es el de “establecer una colaboración estratégica para entrenamientos y operaciones conjuntas, enfocándose en mejorar la interoperabilidad y las capacidades de combate en múltiples escenarios, como incursiones continentales e insulares” (Red Castrense 19/3/2025). Si bien no se han dado a conocer el lugar específico en el que se llevarán adelante los ejercicios, en el Memorando se puede leer como posibles lugares la Patagonia y Tierra del Fuego, pero en la letra chica señala que la “capacitación” a los militares argentinos, tiene como objetivo la de fortalecer “habilidades en zonas estratégicas como el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos, con proyección a la Antártida” (ídem), área apuntada por los EE. UU. como estratégicas para sus intereses hemisféricos.

Este Memorando se complementa con otros refrendados recientemente con EE. UU., como los de Cooperación sobre Ciberdefensa (26/3/2024), firmado por Luis Petri y el entonces embajador norteamericano Marc Stanley, que tiene como objetivo la del intercambio de información entre los militares de ambos países y el envío de equipamiento especializado para el Comando Conjunto de Ciberdefensa. El Memorando de Minerales Críticos (21/8/2024) rubricado entre la ex canciller Diana Mondino y José Fernández, quien operaba como subsecretario de Estado de EE. UU., y que en los papeles preveé que el objetivo es “establecer la cooperación en cadenas de suministros de minerales críticos (como el litio y cobre), promoviendo comercio e inversiones para integrar a Argentina en cadenas regionales estratégicas”, en un contexto de “diálogo energético” más amplio, con implicanciones para la seguridad económica militar (ídem). Otro de los Memorando a los que se ha arribado es sobre la estratégica Hidrovía del Paraná, firmado bajo el gobierno de los Fernádez y ratificado por el gobierno liberticida en marzo del 2024, en el que se plasmó la injerencia militar norteamericana en el Río Paraná a través del argumento de la “capacitación para la gestión de la hidrovía”. Por último, se encuentra el Memorando de Diálogo Estratégico (17/5/2024) que establece un “diálogo de alto nivel para profundizar la cooperación en comercio, inversión y seguridad, sentando bases para acuerdos posteriores como el de operaciones especiales” (ídem), ratificado por Diana Mondino y el secretario de Estado Antony Blinken.

Este andamiaje diplomático es la manifestación de la sumisión de los gobiernos argentinos, siendo el gobierno de Milei un salto cualitativo en este plano, llevando adelante un alineamiento en regla, priorizando la coperación militar, tecnológica y económica con los EE. UU., y más precisamente con la gestión trumpista.

Antecedentes

“Daga Atlántica” está precedido por otros ejercicios conjuntos desarrollados con los EE. UU., como el “Gringo - Gaucho II” de características navales, ejecutado en mayo de 2024 y los entrenamientos realizados en Tierra del Fuego en septiembre del mismo año. Durante octubre y noviembre del 2025 se realizó el ejercicio combinado “Tridente” en las instalaciones de la Base Naval de Mar del Plata, del que participaron la Agrupación Buzos Tácticos y los Navy Seals, que realizaron maniobras de abordaje, desplazamiento dentro de los buques y procedimientos de recuperación. La etapa final del ejercicio se realizó a bordo de una unidad naval que cumplía el rol de buque mercante, donde se integraron todos los conceptos incorporados y desarrollados en la etapa de planeamiento.

También fuerzas especiales argentinas participaron en agosto del 2025 de la 19ª edición de las Fuerzas Comando de equipos de operaciones especiales de toda Centroamérica y Sudamérica y el Caribe, realizada en El Salvador, bajo la batuta del Comando Sur, y ejecutada por el Comando de Operaciones Especiales Sur, y “reune a los principales líderes multinacionales de operaciones especiales para abordar las amenazas transnacionales que afectan a la defensa y la estabilidad en toda la región” (www.southcom.mil). Los países que fueron parte de este movimiento fueron Belice, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Argentina y Estados Unidos. Las autoridades castrenses, dando cuenta del alineamiento que existe dentro de las cúpulas militares con la política de defensa de los EE. UU., a través del coronel Néstor Gabriel Oprandi, comandante conjunto de Operaciones Especiales, informó que “solicitaron a SOCSOUTH ser anfitriones de los ejercicios Fuerzas Comando en 2027, lo que nos daría ventaja competitiva”, reforzando la presencia nortemericana en la región en razón de su interés sobre los recursos naturales especialmente en las tierras raras del norte del país, y un control estratégico en el Atlántico Sur del paso bioceánico, consolidando su posición frente a China y Rusia.

“Daga Atlántica”: el puntapie de la nueva Estrategia de Defensa Nacional de los EE. UU en la Argentina

El ejercicio “Daga Atlántica” se desarrollará en un contexto en el que la gestión trumpista ha realizado una reversión en su política de defensa, dada a conocer a través de la presentación de la “Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos (NDS 2026): doctrina, prioridades y consecuencias estratégicas”, en la que se plantea una doctrina basada en la fuerza, la autonomía industrial y el reparto de cargas con los aliados. La NDS 2026 representa uno de los giros doctrinales más relevantes de la política de seguridad estadounidense desde el final de la Guerra Fría, y parte de una premisa clara: el orden internacional posterior a 1991 ya no garantiza la seguridad ni los intereses estratégicos de Washington. En consecuencia, EE. UU. abandona cualquier pretensión de liderazgo normativo universal y adopta una lógica explícita de disuasión, coerción y priorización de intereses nacionales, bajo la idea de “paz a través de la fuerza”. El documento describe una coyuntura caracterizada por la rivalidad entre grandes potencias, la erosión de las normas internacionales y la proliferación de amenazas simultáneas en múltiples dominios: militar, económico, tecnológico y cognitivo.

Desde el trumpismo caracterizan que en las últimas décadas, la política de defensa norteamericana estuvo signada por un “exceso de idealismo estratégico”, basadas en las prolongadas operaciones de estabilización en diferentes regiones del planeta (Afganistan, Irak, etc) y en la dependencia de aliados con escaso poder de disuación, que habrían debilitado la preparación militar y la base industrial de defensa.

En lo que concierne a América Latina, la NDS redefine el concepto de ”America First” (América Primero) en clave estrictamente militar y estratégica. No se trata de un repliegue aislacionista, sino de una jerarquización explícita de amenazas, compromisos y aliados en la región y en la Argentina tiene al gobierno liberticida como punta de lanza de esta política. En este marco conceptual, la estrategia norteamericana actualiza la Doctrina Monroe, incorporando lo que el documento denomina el ”Trump Corollary” (Corolario Trump), que legitima el uso de instrumentos militares, económicos y coercitivos para impedir la presencia o influencia de potencias rivales, en especial de China y Rusia, en zonas consideradas vitales para la seguridad estadounidense, como Groenlandia, el Canal de Panamá o las principales rutas marítimas del continente americano, como el paso bioceánico del Estrecho de Magallanes y su alcance antártico. Desde esta perspectiva se plantea una militarización en regla de la seguridad hemisférica, con implicaciones directas para América Latina y el Ártico.

La NDS caracteriza a China como el “principal competidor estratégico de Estados Unidos” y el único país con capacidad real para disputar el equilibrio de poder a escala global. El documento descarta, a corto plazo, la búsqueda de un cambio de régimen en Pekín o una confrontación directa. En contrapartida la NDS adopta una lógica de ”disuasión por negación” en el Indo-Pacífico, con el objetivo de impedir que China se imponga en escenarios como Taiwán o el Mar de China Meridional, mediante una combinación de superioridad militar, alianzas regionales y control del entorno operativo.

En lo que respecta a la resquebrajada OTAN, la NDS, si bien rearfirma su alianza militar, exige un redistribución de responsabilidades. En esta línea de acción, el trumpismo le demanda a Europa que asuma una “defensa convencional frente a Rusia”, a sus aliados asiáticos que se encarguen de la contención regional de China y Corea del Norte y en Oriente Medio, los socios regionales deben responsabilizarse de la disuasión frente a Irán. En contrapartida los EE. UU. ofrece apoyo estratégico, inteligencia, tecnología avanzada y disuasión nuclear, pero rechaza seguir actuando como proveedor principal de seguridad.

En síntesis, la nueva Estrategia de Defensa Nacional normaliza el uso preventivo y coercitivo de la fuerza en defensa de intereses vitales, lo que se traduce en el desconocimiento del derecho internacional, augurando nuevos conflictos en una coyuntura dominada por la fragmentación de bloques estratégicos.

Como hemos señalado desde estas páginas, el ascenso de Presti al Ministerio de Defensa y los cambios operados en la cúpulas de las FF.AA., se encuentran en sintonía con el avance militar norteamericano en la región, que tuvo un mojon en el asalto sobre Venezuela. El gobierno liberticida, a través de Presti tiene como norte el de profundizar la sumisión en materia de defensa a los EE. UU., y el ejercicio conjunto “Daga Atlántica” se presenta como un eslabón en esta política de alineamiento en regla con el imperialismo, que se complementa con la reinserción de los militares en las esfera política, lo que conduce a la conformación de un gobierno de carácter cívico - militar, con la finalidad de imponer un Estado de excepción, que blinde el plan de guerra de los liberticidas contra los trabajadores y convertir a la Argentina en un protectorado de los EE. UU., que asuma el mando político, económico y militar.

Revista EDM