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El Gobierno Nacional no se tomó vacaciones. Durante enero y febrero, mientras los trabajadores intentábamos sostener el día a día, el Ejecutivo se dedicó a "juntar voluntades" entre los senadores de la oposición y a mantener reuniones con una CGT que ya aceptó el rol de espectadora: movilizar sin molestar, marchar sin parar.
Lo que se negocia en el Senado no es una reforma técnica; es un retroceso histórico de cien años. Bajo el eufemismo de "Modernización Laboral", el proyecto busca arrebatarnos el derecho a la asamblea, la protesta y la huelga. Pretenden instaurar un régimen de flexibilidad absoluta donde la patronal disponga de nuestras vacaciones, desaparezcan las horas extras y la indemnización sea un recuerdo del pasado.
Desde nuestra Junta Interna lo venimos denunciando en cada comunicado, en cada charla debate y en cada jornada de lucha. No les alcanza con el ajuste salarial que, en los últimos diez años, nos ha robado el 60 % de nuestro poder adquisitivo. Ahora, el Gobierno y el sector empresario buscan asestar el golpe final a la clase trabajadora antes de que esta pueda reorganizarse. El pedido de desafuero y despido de la Junta Interna del Garrahan no es un hecho aislado: es el laboratorio del nuevo modelo, donde perseguir a las direcciones sindicales combativas será la norma legal. Mientras tanto, gran parte de la dirigencia sindical duerme tranquila. Algunos son firmantes directos del proyecto; otros, desde una supuesta oposición, repiten el mantra del "todavía hay 2027". Usan la agenda electoral como las anteojeras de los caballos, forzando una visión estrecha que les permite ignorar la realidad que tenemos frente a nuestros ojos. En la Provincia de Buenos Aires, nuestro propio gremio enrolado en la CTA no ha movido un dedo para preparar esta lucha. Por el contrario, han convalidado paritarias a la baja, ajustándose a una estrategia electoralista mientras se cocina una traición histórica al movimiento obrero.
¿Qué hacemos ante este escenario?
El desprestigio de las direcciones actuales es evidente, pero no podemos permitir que su inacción sea nuestra derrota. Desde ATE LEGISLATURA DIPUTADOS nos pronunciamos por el PARO Y MOVILIZACIÓN ESTE MIÉRCOLES 11. Pero sabemos que con un día no alcanza. Urge recuperar la democracia sindical desde las bases: organizar plenarios, asambleas y coordinadoras que nos permitan tener una voz propia, independiente y que luche hasta triunfar. Sin ninguna expectativa en el parlamento ni en la burocracia vendida, preparemos una huelga general, en unidad con todos los sectores en lucha, para frenar esta reforma antiobrera, para ir por todas nuestras reivindicaciones y superar el freno de la burocracia sindical.
El 11 de febrero, todos al Congreso!*
JUNTA INTERNA ATE LEGISLATURA DIPUTADOS
